Carta Abierta al Presidente de los Estados Unidos de América Donald J. Trump – Arzobispo Carlo Maria Vigano

 

 

“La historica carta del Obispo a Donald Trump 4 dias antes de las elecciones de 2020. Carlo Maria Vigano habla del gran RESET y de lo que nos preparan los mundialistas muy proximamente.”

 

Señor Presidente:

Permítame dirigirme a Usted en esta hora en la que el destino del mundo entero, está amenazado por una conspiración global contra Dios y contra la humanidad. Le escribo como Arzobispo, como Sucesor de los Apóstoles y como ex Nuncio Apostólico en los Estados Unidos de América. Le escribo ante el silencio de las autoridades civiles y religiosas: acepte estas palabras mías como «la voz del que clama en el desierto» (Juan 1, 23).

Como tuve la oportunidad de escribirle en mi Carta del mes de junio pasado, este momento histórico ve a las fuerzas del Mal desplegadas en una batalla despiadada, en contra las fuerzas del Bien. Fuerzas del Mal que parecen poderosas y organizadas ante los hijos de la Luz, que se encuentran  desorientados, desorganizados, y abandonados por sus líderes temporales y espirituales.

Sentimos multiplicarse los ataques de quienes quieren demoler los cimientos mismos de la sociedad: la familia natural, el respeto a la vida humana, el amor a la Patria, la libertad de la educación y de la empresa. Vemos a los jefes de las Naciones y a los líderes religiosos secundar este suicidio de la cultura occidental y de su alma cristiana, mientras a los ciudadanos y a los creyentes se les niegan los derechos fundamentales, en nombre de una emergencia sanitaria que se revela cada vez más como un instrumento para la instauración de una tiranía inhumana, sin rostro.

Un plan global, denominado Gran Reseteo, está en vías de ser realizado. El autor de dicho plan es una élite que quiere someter a la humanidad entera, imponiendo medidas coercitivas que limiten drásticamente las libertades de las personas y de los pueblos. En algunas naciones este proyecto ya ha sido aprobado y financiado; en otros, aún se encuentra en una etapa inicial. Detrás de los líderes mundiales, los cuales son cómplices y ejecutores de este infernal proyecto, hay personajes inescrupulosos que financian tanto el Foro Económico Mundial como el Evento 201, para promover su agenda.

El propósito del Gran Reseteo es la imposición de una dictadura sanitaria, encaminada a la imposición de medidas liberticidas, escondidas detrás de promesas tentadoras: la garantía de un ingreso universal y la cancelación de las deudas de los individuos. El precio de [la condición para obtener] estas concesiones por parte del Fondo Monetario Internacional, será que las personas renuncien a la propiedad privada y se adhieran a un programa de vacunación Covid-19 y Covid-21, impulsado por Bill Gates y con la colaboración de los principales grupos farmacéuticos. Más allá de los enormes intereses económicos que mueven los impulsores del Gran Reseteo, la imposición de la vacunación vendrá acompañada de la obligación de tener un pasaporte sanitario y un DNI digital, a través de los cuales se controlará a la población mundial. Quienes no acepten someterse a estas medidas, serán confinados en campos de detención o bajo arresto domiciliario, y todos sus bienes les serán confiscados.

Señor Presidente, me imagino que Usted ya conoce la siguiente noticia: en algunos países, el Gran Reseteo deberá ser activado entre finales de este año y el primer trimestre del 2021. Para ello, se prevén nuevos cierres/confinamientos [lockdowns], que oficialmente serán justificados por una supuesta segunda y tercera ola de la pandemia. Es bien sabido qué medios se han desplegado para sembrar el pánico y para legitimar las draconianas limitaciones de las libertades individuales, provocando -artísticamente- una crisis económica mundial. En las intenciones de sus artífices, esta crisis sirve para hacer irreversibles los recursos de los Estados frente al Gran Reseteo, dando así el golpe definitivo a un mundo cuya existencia y memoria misma, se borra por completo. Pero este mundo, Señor Presidente, lleva consigo a personas, afectos, instituciones, fe, cultura, tradiciones e ideales: personas y valores que no actúan como autómatas, que no obedecen como máquinas porque están dotados de un alma y de un corazón, porque están unidos por un vínculo espiritual que obtiene fuerza de lo Alto, de ese Dios que nuestros adversarios quieren desafiar, tal como Lucifer lo hizo al principio de los tiempos, a través de su «non serviam»,

Lo sabemos bien, muchos consideran con fastidio esta convocatoria al enfrentamiento entre el Bien y el Mal, así como el uso de tonos “apocalípticos”, que según ellos exasperan los ánimos y agudizan las divisiones. No es de extrañar que el enemigo se sienta descubierto, justamente cuando cree que ha llegado a la ciudadela para conquistarla, sin ser molestado.  Sin embargo, es sorprendente que no haya nadie que haga sonar la alarma. La reacción del Estado profundo hacia aquellos que denuncian su plan [el del Estado Profundo] es quebrada e incoherente, pero comprensible, ya que justo cuando la complicidad de los medios de comunicación masiva había logrado que la transición hacia el Nuevo Orden Mundial fuera casi indolora e inadvertida, han salido a la luz: engaños, escándalos y crímenes.

Hasta hace unos meses, era fácil denostar con el término «teóricos de la conspiración» a quienes denunciaban esos terribles planes, mismos que ahora vemos cómo han sido llevados a cabo hasta el más mínimo detalle. Antes del pasado febrero, nadie habría pensado que en todas nuestras ciudades los ciudadanos serían arrestados por el solo hecho de querer caminar por la calle, por respirar, por querer mantener abierto su propio negocio [y/o] por ir a la Misa dominical.  Sin embargo, sucede en todo el mundo, incluso en aquella Italia de postal [postcard], a la que  por sus monumentos antiguos, sus iglesias, sus ciudades encantadoras y sus pueblos característicos, muchos estadounidenses consideran un pequeño país encantador. Y mientras los políticos están atrincherados en sus palacios, para promulgar decretos como sátrapas persas, las actividades fracasan, los negocios cierran, y la población se ve impedida para vivir, para moverse, para trabajar y para rezar. Ya se están viendo las desastrosas consecuencias psicológicas de esta operación, comenzando por los suicidios de empresarios desesperados, y por nuestros hijos, que han sido separados de sus amigos y de sus compañeros, asistiendo a clases escolares frente a una computadora.

En la Sagrada Escritura, San Pablo nos habla de «el que se opone» a la manifestación del misterio iniquidad, es decir el kathèkon (2 Tes 2, 6-7). En el ámbito religioso, este obstáculo es la Iglesia y en particular, el Papado. En la esfera política, [el kathèkon] es quien impide el establecimiento del Nuevo Orden Mundial.

Como ahora es evidente, quien ocupa la Sede de Pedro, desde el principio ha traicionado su rol, dedicándose a defender y a promover la ideología globalista, apoyando la agenda de la iglesia profunda, que fue la que lo eligió de entre su propio gremio.

Señor Presidente, usted ha dicho claramente que quiere defender a la Nación -una Nación bajo la mano de Dios-, [defender] las libertades fundamentales, así como los valores no negociables que hoy son negados y combatidos. Usted, querido Presidente, es “el que se opone” al Estado profundo, al asalto final de los hijos de las Tinieblas.

Para ello, es necesario que todas las personas de buena voluntad, estén convencidas de la importancia trascendental de las próximas elecciones: no tanto por éste o por aquel punto del programa político, sino más bien porque la inspiración general de Su acción es la que mejor encarna -en este particular contexto histórico-  el mundo, ese mundo nuestro, que [ellos] quieren eliminar a golpe de cierres/confinamientos [lockdowns] . Su adversario también es nuestro: es el Enemigo del género humano, es el que es «homicida desde el principio» (Juan 8, 44).

En torno a usted se reúnen con confianza y valentía, los que la consideran la última guarnición contra la dictadura mundial. La otra alternativa es votar por un personaje manipulado por el Estado profundo, el cual está gravemente comprometido en escándalos y en corrupción, hecho que hará a los Estados Unidos lo mismo que Jorge Mario Bergoglio le está haciendo a la Iglesia, el Primer Ministro Giuseppe Conte a Italia, el Presidente Macron a Francia, el Primer Ministro Sánchez a España, etc. El chantaje de Joe Biden  -al igual que el de los Prelados del “círculo mágico” del Vaticano-  conseguirá usarlo sin escrúpulos, permitiendo a poderes ilegítimos interferir en la política interna y en los equilibrios internacionales. Está claro que quien lo maniobra ya tiene listo a alguien peor que él [Biden] para reemplazarlo, en cuanto se presente la oportunidad.

Y sin embargo, en este panorama desolador, en este avance aparentemente inexorable del «Enemigo invisible», emerge un elemento de esperanza: el adversario no sabe amar, y no comprende que para subyugar a las masas y convencerlas de dejarse marcar como cabezas de ganado, no basta con asegurarles un ingreso universal o con cancelarles las hipotecas. Este pueblo que durante mucho tiempo ha sufrido los abusos de un poder odioso y tiránico, está redescubriendo que tiene un alma; está comprendiendo de que no está dispuesto a entregar su libertad a cambio de la homologación y la supresión de su propia identidad; está comenzando a comprender el valor de los vínculos familiares y sociales, de los vínculos de fe y de cultura, que unen a las personas honestas.  Este Gran Reseteo está destinado al fracaso porque quienes lo han planeado no entienden que todavía hay personas dispuestas a salir a las calles para defender sus derechos, para proteger a sus seres queridos y para darles un futuro a sus hijos. La inhumanidad que nivela el proyecto globalista se romperá miserablemente, frente a la firme y valiente oposición de los hijos de la Luz. El enemigo tiene a Satanás de su lado, el cual no sabe nada más que odiar. Nosotros tenemos de nuestro lado al Señor Todopoderoso, al Dios de los ejércitos desplegados en la batalla, y a la Santísima Virgen, que aplastará la cabeza de la antigua Serpiente. «Si Dios es con nosotros, ¿quién, en nuestra contra?» (Rom 8, 31).

En esta hora crucial, Usted sabe hasta qué punto, los Estados Unidos de América son considerados el antemural contra el que la guerra declarada por los partidarios del globalismo, se ha desencadenado. Ponga Su confianza en el Señor, con las palabras del Apóstol: «Todo lo puedo todo en Aquel que me da fuerza» (Filip 4, 13). Ser instrumento de la Divina Providencia es una gran responsabilidad, a la que ciertamente le corresponderán [asistirán] las gracias de Estado necesarias, las cuales son imploradas ardientemente, por muchos de los que Lo sostienen, a través de sus oraciones.

Con este celestial auspicio y teniendo la certeza de mis oraciones por Usted, por la Primera Dama y por Sus colaboradores, de todo corazón Le llega mi Bendición .

¡Dios bendiga a los Estados Unidos de América!

+ Carlo Maria Viganò, 25 octubre 2020

Arzobispo titular de Ulpiana; Ex Nuncio Apostólico en los Estados Unidos de América.

 

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