Argentina vuelve al tren de la deuda

Paul Sliker habla con Michael Hudson sobre las implicaciones económicas y políticas del préstamo del Fondo Monetario Internacional de 50 mil millones de dólares a Argentina, que es la línea de crédito más grande del FMI en la historia.

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Paul Sliker: Miguel, Argentina recientemente acordó un préstamo de 50 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional. Ese es el más grande en la historia del FMI. Se supone que debe funcionar durante 36 meses. Argentina inició conversaciones con el FMI el mes pasado, después de tres alzas de tasas del Banco Central. A pesar de presionar los costos de tomar créditos por sobre el 40% de interés, esto no detuvo la caída del peso, que ahora ha caído un 25% frente al dólar estadounidense este año.

Este acuerdo retrotrae una historia oscura para la mayoría de los argentinos respecto del papel del FMI allí durante su devastadora crisis económica en 2001-2002. El FMI impuso severas medidas de austeridad, como de costumbre. Esa es su básica política anti-trabajadores, por lo que la decisión de Argentina de regresar al FMI ha desencadenado enormes protestas nacionales en las últimas semanas.

A pesar de ser el préstamo más grande en la historia del FMI, en realidad no escuchamos nada al respecto en los medios de comunicación de EEUU, excepto por el típico informe breve en la prensa financiera. No hay un análisis político o económico real de esto, especialmente en la izquierda que, además contradecir la filosofía de austeridad del FMI, uno pensaría que sería más empática con el Sur Global.

Antes de entrar en el análisis del actual masivo acuerdo con el FMI: Usted es uno de los principales expertos mundiales en préstamos del FMI y el Banco Mundial; cuando estaba en el departamento de investigación económica del Chase Manhattan Bank, su función era ser especialista en balanza de pagos, y su tarea era establecer la capacidad de pago de Argentina, Brasil y Chile… Para dar a la gente una comprensión general del contexto histórico que conduce a lo que está sucediendo hoy, ¿puede contarnos un poco de historia sobre la última crisis económica argentina a principios de la década del 2000 y el papel del FMI en ese momento?

Michael Hudson: La razón por la cual hay tan poca discusión sobre los problemas de la deuda argentina o de otros países del Tercer Mundo es que casi nadie estudia la balanza de pagos (BOP, por sus siglas en inglés.). No existe un curso en contabilidad de balanza de pagos o incluso en Cuentas Nacionales de Ingresos y Productos (NIPA, por sus siglas en inglés) en ninguna universidad de EEUU. Los derechistas propagandistas de la Escuela de Chicago siguen afirmando que si la moneda de un país se está depreciando, debe ser porque sus precios están subiendo. Pero eso pone la línea de la causalidad en sentido inverso. Para los países deudores, como Argentina u otros países de América Latina, la balanza de pagos tiene poco que ver con los precios internos, los salarios internos o los costos internos de producción. La balanza de pagos, y por lo tanto, la tasa de cambio, se ve abrumada por el servicio de la deuda.

El servicio de la deuda se paga en lo que se llama Cuenta de Capital (Capital Account). Políticamente, la deuda pública denominada en dólares en estos países crece para cubrir su déficit comercial derivado de factores estructurales, como su acuerdo de no cultivar sus propios alimentos sino de depender de las exportaciones de granos estadounidenses, y de permitir las inversiones estadounidenses en sus países libres de impuestos. Estos son factores estructurales, no factores salariales y de precios.

Argentina es “el niño del afiche” de los países que han arruinado por completo su economía. Su oligarquía depredadora de derecha ha logrado dirigir a su país, de los más prósperos del mundo a fines del siglo XIX, hacia uno de los países más pobres y con mayor deuda. Este es un problema político. Pero la oligarquía culpa a los trabajadores y dice que debe pagarse aún menos salario.

En 1990, ayudé a organizar el primer fondo de bonos del Tercer Mundo. Fue emitido por Scudder, Stevens y Clark. En ese momento, en 1989-1990, Argentina estaba pagando el 45% anual por bonos en dólares. Brasil estaba pagando lo mismo. Ahora sólo imagina: 45% por año. ¡Eso duplica tu dinero en dos años! Ningún país puede pagar eso por mucho tiempo. Pero estaba claro que la dictadura argentina, sostenida por un programa de asesinatos patrocinado por Estados Unidos, contra líderes sindicales, reformistas agrarios y profesores de izquierda, continuaría pagando por lo menos cinco años. Así que ése fue el marco de tiempo del fondo.

A pesar de estas altas tasas de interés, no pudimos vender el fondo de bonos a ningún estadounidense o europeo. Pero Merrill Lynch, que suscribió el fondo de bonos, vendió todas sus acciones en Latinoamérica. El fondo estaba organizado en las Antillas Holandesas, por lo que era un fondo extraterritorial. Los estadounidenses (incluyéndome yo) no tenían permitido comprarlo.

Entonces, ¿quién lo compró? Los compradores de bonos resultaron ser las familias más ricas de Brasil y de Argentina. Creo que ya hablé de esto en tu programa. La deuda externa argentina era propiedad casi en su totalidad de la oligarquía doméstica argentina, la clase más rica. Movieron su dinero de la moneda nacional a dólares, comprando bonos en dólares porque sabían que iban a autorizar el alto interés que se les pagaba, para ellos mismos, interés disfrazado de “dólares yankis”.

Esta es la oligarquía que apoyó al golpe militar de los EEUU y Chile en 1973 que asesinó a Allende e instaló a Pinochet. Estados Unidos montó una campaña de terrorismo y asesinatos en masa en toda América Latina. En Argentina se llamaba “guerra sucia”. Los estadounidenses llegaron y aplicaron el principio económico de la Escuela de Chicago de que sólo puedes tener un mercado libre si estás dispuesto a asesinar a líderes sindicales, reformistas agrarios y profesores universitarios. Decenas de miles de reformistas argentinos fueron torturados y asesinados para poner a la oligarquía en el poder y reducir los impuestos a los altos ingresos. Sus leyes impositivas hacen que Donald Trump parezca un moderado. Y al igual que la mayoría de las élites financieras, ellas tomaron el dinero y corrieron, poniendo sus arrebatos en el extranjero, en bonos argentinos en dólares. Políticamente ellas denunciaron a los tenedores de bonos yankis por forzar enormes pagos de deuda al 45% al ​​año, lo que hizo que la moneda bajara, pero los “yankis” eran las familias más ricas que, en realidad, estaban cobrando. ¡Los verdaderos yankis estadounidenses simplemente no confiaron en los argentinos!

Cuando Scudder se acercó y habló con inversores estadounidenses en 1990, dijo que los políticos argentinos son unos delincuentes y que no iban a invertir en una cleptocracia cuya intención era engañarnos a nosotros como si engañaran a su propia gente.

Ahora, “fast forward” hasta 2001. El FMI intervino y siguió las instrucciones del Departamento de Defensa de EEUU y del Departamento de Estado para apoyar a la oligarquía y sus terroristas. La CIA temía que, de lo contrario, Argentina podría tener una democracia, ya que la ola de asesinatos del “mercado libre” se había apaciguado.

El personal del FMI vio que era obvio que Argentina no podía endeudarse más. Sin embargo, le prestaron a Argentina suficiente dinero para que los argentinos más ricos pudieran tener un tipo de cambio lo suficientemente apropiado para sacar su dinero del país y pasar a dólares. Fue un gran subsidio para la fuga de capitales de Argentina a través de la deuda argentina, denominada en dólares, con el FMI y otros tenedores de bonos.

Cualquier análisis realista de la balanza de pagos mostraría que Argentina no puede pagar esta deuda externa. El personal del FMI sabía que el dinero estaba siendo robado hacia afuera. Es como si prestaran a Ucrania. Eso no era un error, esa era una característica. El personal del FMI se molestó tanto, francamente disgustado con su liderazgo corrupto anti-trabajadores, pro-tenedores de bonos, que durante la próxima década el lema del FMI fue “no más Argentinas”.

Ya en 1965, en el Chase Manhattan yo había hecho un análisis de la balanza de pagos de Argentina y, por lo tanto, su capacidad para pagar el servicio de la deuda. Mi trabajo consistió en calcular la cantidad de divisas que la Argentina podía permitirse tomar prestada. Primero, calculé sus capacidades de exportación y sus necesidades de importación. Acordaron comprarle a Estados Unidos y volverse dependientes. Descubrí que Argentina ya estaba pagando todo el servicio de la deuda que podría, por lo que no podía permitirse el lujo endeudarse más. A lo largo de casi medio siglo, el país había estado cojeando.

El personal del FMI debe haber hecho un análisis similar, pero su junta designada por Estados Unidos invalidó a su personal económico interno. Es como si operaran desde un subsótano en el Pentágono e hicieran lo que les dicen. Entonces, el FMI prestó el dinero para apoyar a la oligarquía y su fuga de capitales. Esto fue básicamente lo que también hicieron los Estados Unidos/FMI en Rusia.

Cuando Argentina emitió bonos en dólares extranjeros, firmó un acuerdo cuyo lenguaje era ambiguo, diciendo que debía tratar a todos con paridad. Como saben, mi libro “Killing the Host” (asesinando al anfitrión) tiene un capítulo sobre la deuda externa de Argentina. La gran mayoría de los tenedores de bonos acordaron anotar esta deuda en una cantidad que, de manera realista, podría pagarse. Pero hace unos años un juez estadounidense casi senil falló a favor de los fondos de cobertura, diciendo que “paridad” significaba el pago total, no sujeto a la amortización acordada. El juez Griesa dijo que una deuda es una deuda, a pesar de que la mayoría de los argentinos la habían suscripto. Entonces los fondos buitres se limpiaron.

El resultado hoy es que Argentina está tan atada como Puerto Rico, Grecia o Ucrania. No es posible que pague sus deudas externas, por lo que los tenedores de bonos están abandonando sus bonos y la moneda se está hundiendo. La razón no es porque esté importando más, y ciertamente no porque sus salarios sean altos. Son muy bajos porque, como dije, el estado policial asesinó a los principales líderes sindicales.

El FMI fija los términos de sus préstamos: no se puede dar poder a los sindicatos, y tú tienes que privatizar tu industria (es decir, venderla a los inversores estadounidenses y extranjeros). Tú tienes que poner nuevamente la guerra de clases en los negocios con una venganza. Así es como llegamos a la situación en la que el FMI prestó suficiente dinero para que cualquier familia rica de Argentina pueda convertir sus pesos en dólares. Este vuelo de capital deja a la economía vacía y atada. Esa es la filosofía del “mercado libre” del FMI.

La situación empeorará en los próximos meses, no solo para Argentina, sino también para otros países de América Latina. El principal problema es que en los Estados Unidos la Reserva Federal está subiendo las tasas de interés. Está preocupada de que haya pleno empleo, y su trabajo es mantener bajos los salarios. La Fed piensa que la forma de reducir los salarios en los Estados Unidos es elevar las tasas de interés para disuadir nuevas inversiones y empleos, excepto a salarios mínimos o tarifas “de concierto” (es una forma de decir caras, porque la forma más cara de disfrutar de un espectáculo es pagando para verlo en vivo. Nota del Traductor).

El aumento de las tasas de interés para la economía de los EEUU significa que la tasa de cambio del dólar aumentará frente a monedas extranjeras. Se necesitarán muchos más pesos u otras monedas del Tercer Mundo para pagar su deuda en dólares. Eso significa que los países extranjeros de repente van a deber más por su deuda en moneda extranjera. Esa es otra razón por la cual el capital privado se está trasladando de Europa, América Latina y Asia, al dólar. Los inversionistas pueden ganar más dinero de forma segura comprando bonos del gobierno de EEUU que de otra manera, porque el sistema financiero internacional se ve muy inestable en este momento.

Es por eso que tenemos una curva de rendimiento invertida en los Estados Unidos: las tasas a corto plazo son más altas que a largo plazo, porque los “ahorradores” (alias el uno por ciento aquí y en el extranjero) están estacionando su dinero en pagarés líquidos del Tesoro de EEUU.

Si la Reserva Federal sigue adelante con su política de subir las tasas de interés, esto forzará defaults de parte de los países que adeudan sus deudas externas en dólares, porque la moneda fuerte es cada vez más cara en comparación con la moneda débil de los países deudores.

Paul Sliker: Como mencionaste antes, es sorprendente que para el FMI el término “nunca más otra Argentina” se convirtiera en su lema hace muchos años, y fuera citado en la vida real por los economistas de la Mesa Europea que se retiraron cuando el FMI hizo su horrible préstamo a Grecia. El FMI reconocía que la deuda de Argentina no era pagadera. Entonces, para ser un poco más claro acerca de lo que usted piensa que va a suceder esta vez con este masivo acuerdo de 50 mil millones de dólares… ¿simplemente va a rescatar a los especuladores en bonos argentinos?

Michael Hudson: no sólo los especuladores, sino también a la oligarquía doméstica de bonistas, terratenientes y propietarios corporativos. Los argentinos ricos que tratan con bancos extranjeros quieren mantener su dinero en el exterior, en monedas distintas del peso. Se dan cuenta de que el juego ha terminado y que es hora de tomar el dinero y correr.

Paul Sliker: Justamente, para ser realmente claro aquí en comparación con la situación del 2001-2002 ¿cómo va a impactar esto específicamente para el pueblo argentino en general, esta vez?

Michael Hudson: Lo mismo que como impactó al pueblo griego y al puertorriqueño. Muchos intentarán emigrar. Algunos se suicidarán. La expectativa de vida se acortará.

El escenario estándar es lo que le sucedió a Rusia bajo el neoliberalismo en la década de 1990. Es poco lo que los argentinos pueden hacer porque el presidente esencialmente trabaja para el sistema de banca comercial de Estados Unidos y ha dejado que el FMI meta presión a la Argentina. Ha detenido los subsidios internos para los combustibles y para el precio del petróleo y el gas a los productores nacionales. Básicamente está quitando los subsidios sociales en general. Es un programa de austeridad neoliberal clásico.

Argentina está siguiendo el programa de Donald Trump de equilibrar el presupuesto recortando sus programas sociales. Entonces, la razón por la cual Argentina debería ser interesante para tu audiencia es que parece ser el futuro de los Estados Unidos. Lo que le está sucediendo a Argentina es lo que Donald Trump -y antes que él, el presidente Obama- quiere hacer con la economía de los EEUU.

Paul Sliker: Esa es la pregunta que iba a hacerte. Mientras cerramos esta conversación, Miguel, tal vez puedas ampliar eso. Creo que algunas personas en general saben que el tema central de América Latina durante décadas es que la política económica y exterior de EEUU despliega al FMI y al Banco Mundial para apoyar a los acreedores, la inversión extranjera y la privatización. Pero, ¿por qué exactamente debería interesar a las personas aquí en los EEUU? Sé que comenzaste a explicar eso. Pero ahonda un poco más para nosotros allí.

Michael Hudson: Lo que realmente está en cuestión es si todas las deudas deben pagarse o no. Creo que debería existir una norma internacional según la cual ningún país debería estar obligado a pagar sus deudas con el rico Uno Por Ciento, especialmente a una clase de acreedores que prefiere mantener su riqueza doméstica en offshore, en monedas extranjeras. Ningún país debería estar obligado a pagar a sus tenedores de bonos si el precio de pagar significa austeridad, desempleo, disminución de la población, emigración, aumento de las tasas de suicidio, abolición de las normas de salud pública y venta de lo que es de dominio público a los monopolistas. Para hacer las cosas aún peores, las privatizaciones demandadas por el FMI y el Banco Mundial, por ejemplo, aumentarán drásticamente los precios de servicios públicos, transporte, agua y barrido y limpieza, comunicaciones y teléfonos.

Debería haber un principio de que los nacionales deberían antes que los extranjeros. Pero el principio rector del FMI, el Banco Mundial y los Estados Unidos es lo opuesto: a saber, que ninguna nación debe anteponer sus propios intereses. En su lugar, cada nación es empujada a poner en primer lugar los intereses de los acreedores internacionales, incluso cuando el costo es empobrecimiento, dependencia, pobreza masiva y desindustrialización. Esto es lo que la globalización realmente significa hoy. Esta es una imposición internacional de guerra de clases por parte del acreedor Uno Por Ciento contra los trabajadores y el endeudado 99 % y sus gobiernos.

La locura de esto fue explicada hace más de 2000 años. En el Libro I de la República, de Platón, tú tienes a Sócrates argumentando en contra de la idea de que todas las deudas se paguen. Él pregunta, ¿y si le pides prestado un arma a un loco y él te pide que se la devuelvas? ¿Deberías darle un arma si es probable que lastime a la gente?

Esto se aplica a los acreedores en general: ¿deberían pagar las deudas si los acreedores van a usar vuestro dinero para empobrecer a la sociedad y reducir a las personas a la dependencia de la deuda? De eso se trata la República. Todavía estamos tratanto hoy, veinticuatro siglos después, con el mismo problema.

La cuestión es: ¿qué debería venir primero: el bienestar del pueblo o el de los acreedores?¿

Fuente original, 23 julio 2018

Fuente traduccion (por Leonardo del Grosso)

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