La historia olvidada de la alianza israelí con las dictaduras de América latina – Ramona Wadi

En 1967, Israel concertó un acuerdo con el Paraguay para enviar a 60.000 palestinos a vivir en ese país, según revelan documentos recientes. Sin embargo, el dictador Alfredo Stroessner, que lo gobernó durante 35 años, nunca ocultó sus simpatías nazis. En América Latina, Israel pudo demostrar oportunismo, en particular suministrando a las dictaduras armas y herramientas de represión.

En 1937 David Ben Gurion escribió: “Con un traslado forzoso, tendríamos una vasta zona [de asentamiento] …. Estoy a favor del traslado forzoso. No tengo ningún problema con ello”. La preocupación del sionismo por una mayoría demográfica culminó en la Nakba de 1948, durante la cual 750.000 palestinos se vieron obligados a abandonar sus ciudades y pueblos como víctimas de la limpieza étnica. Tras la guerra de 1967 que consolidó la ocupación militar de Israel en la Palestina colonizada, el sionismo volvió a examinar la posibilidad de un traslado forzoso, teniendo cuidado de no atraer la atención de la comunidad internacional.

La guerra de junio de 1967 había dado lugar a una nueva ronda de desplazamientos forzados de palestinos. En América Latina, los Estados Unidos estaban entonces ocupados apoyando a las dictaduras de derecha para impedir la difusión en la región de un vasto movimiento de izquierda inspirado por la revolución cubana. Esta circunstancia proporcionaría a Israel nuevas oportunidades para cultivar relaciones diplomáticas con los gobiernos de la región. El traslado forzoso de palestinos a América Latina también estaba en la agenda del gobierno israelí, como lo demuestran los documentos revelados recientemente.

El Mossad israelí y la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner concluyeron un acuerdo en 1969 para transferir a 60.000 palestinos, “que por definición no son comunistas”, en un período de cuatro años. Como parte de este acuerdo, Israel aceptó pagar por estos traslados forzosos. Los palestinos recibirían 100 dólares (85 euros) para cubrir los gastos iniciales a su llegada al Paraguay. Parte del acuerdo también establece que la dictadura de Stroessner recibirá 33 dólares (28 euros) por cada palestino transferido, así como 350.000 dólares (300.000 euros) “para los gastos de inmigración de 10.000 personas”.

La política de traslado forzoso al Paraguay fracasó después de que dos palestinos mataran a Edna Peer, empleada de la embajada israelí en Paraguay en mayo de 1970. Sólo 30 palestinos fueron transferidos en 1970, cuando se disolvió el acuerdo.

 

Una tierra de asilo para los nazis

Durante la época de las dictaduras apoyadas por los Estados Unidos, América Latina se convirtió en una región particularmente buscada por los criminales de guerra nazis que huían de la justicia. Al igual que Brasil, Argentina y Chile, Paraguay es el hogar de criminales de guerra nazis. Josef Mengele, que realizó experimentos médicos con personas encarceladas en campos de concentración, se encontraba entre las personas a las que el Paraguay ofreció asilo. Mengele está en la lista de buscados por el Mossad. Huyó a Brasil después de enterarse de que unos agentes israelíes habían secuestrado a su compañero de guerra Adolf Eichmann, que se había refugiado en Argentina. El papel de la Argentina en la protección de los nazis que huían de la justicia fue facilitado, al parecer, incluso por el coronel Juan Domingo Perón durante su mandato presidencial.

Para promover el traslado forzoso de palestinos, Israel también estaba dispuesto a pasar por alto el hecho de que el Paraguay fue el primer país fuera de Alemania en establecer un partido nazi en 1927. A las escuelas alemanas en Paraguay se les permitió enseñar la visión nazi. De hecho, el país se alineó con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Uno de los amigos más cercanos de Stroessner era el piloto nazi Hans Rudel.

 

Un desprecio común por la población indígena

En la época de la dictadura paraguaya, un traslado forzoso no habría causado preocupación, ya que Israel y el Paraguay compartían el mismo desprecio por los pueblos indígenas. Bajo el mandato de Stroessner, las tribus indígenas del Paraguay fueron el blanco de la dictadura. Con el fin de preparar una agenda neoliberal similar a la que gobernó Chile desde la dictadura de Augusto Pinochet, Stroessner se dirigió a las comunidades indígenas con el objetivo de explotar sus tierras para la industrialización del país.

La colonización de territorios indígenas por parte del Paraguay no tenía por objeto obtener una mayoría demográfica, sino apoyar el neoliberalismo que enmarca la empresa colonial de Israel, de la que el Negev es un ejemplo. El desplazamiento de los beduinos por Israel, bajo el pretexto del desarrollo, también forma parte de esta agenda. En la conferencia de Herzliyya de 2004, Avishay Braverman, entonces presidente de la Universidad Ben Gurion de Beer-Sheva, dijo: “Si el sionismo es una fuerza motriz, entonces debe moverse hacia el sur, hacia el Néguev, para que Israel no se convierta en un Estado palestino”.

Compartiendo las técnicas represivas de los dictadores latinoamericanos, el sionismo podría consolidar fácilmente sus lazos en la región, especialmente a través del ejército y el espionaje. Ya en 1947, la región había apoyado el plan de partición. Trece de los 33 votos a favor del plan provenían de países latinoamericanos. La falta de un marco regional de descolonización funcionó a favor de Israel. Además, el surgimiento de dictaduras apoyadas por los Estados Unidos en América Latina proporcionó a Israel una influencia, en particular cuando los Estados Unidos dejaron de apoyar a los líderes de la derecha después del asesinato del economista y diplomático chileno Orlando Letelier en Washington en septiembre de 1976. Este asesinato fue ordenado directamente por Pinochet y llevado a cabo por Michael Townley, un agente de la CIA que también sirvió en la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) de la dictadura.

La relación de Israel con América Latina no es “complicada” sino oportunista. Y la tecnología militar de Israel se ha convertido en su máximo punto de venta para llenar el (relativo) vacío dejado por los Estados Unidos. A mediados de la década de 1970, Israel proporcionó a la dictadura chilena “equipos probados en combate” con un propósito similar al utilizado contra los palestinos, es decir, la eliminación de toda oposición por la fuerza militar. La salida de Estados Unidos del escenario  permitió a Israel convertirse en el principal proveedor de armas de Chile, que ofreció su apoyo a Israel promoviendo su retórica sobre el terrorismo y denunciando a los medios de comunicación, que según este país daban una falsa imagen de la violencia colonial israelí.

 

El principal proveedor de armas de la Argentina

Israel también proporcionó ayuda militar a la Argentina bajo la dictadura de Jorge Rafael Videla, a pesar de la tortura y la desaparición de los judíos que vivían en el país. Se estima que 2.000 judíos desaparecieron bajo una dictadura que mantenía vínculos con Israel; otro ejemplo de cómo la entidad colonial sionista en Palestina está más preocupada por su propia ideología que por el destino de los judíos en todo el mundo. Como muestra la investigación de Ilan Pappe sobre la Segunda Guerra Mundial, al sionismo no le importaba hacer víctimas entre las mismas personas que decía proteger [1].

Argentina fue uno de los países que participó en la Operación Cóndor, una empresa colectiva de las dictaduras de derecha latinoamericanas que buscaban exterminar a los opositores de izquierda de la región. Se estima que aproximadamente 30.000 personas murieron o desaparecieron durante las operaciones militares y de espionaje en las que Israel también participó prestando asistencia militar. Entre 1976 y 1983, la dictadura de Videla compró el 95% de sus armas a Israel.

En 1977, Guatemala, que mantenía fuertes relaciones diplomáticas con Israel, firmó un acuerdo de asistencia militar con el Estado colonialista. Este acuerdo se consolidó en 1978 cuando los Estados Unidos limitaron su ayuda al país e Israel intervino para llenar el vacío. Al igual que en otras dictaduras latinoamericanas, la población indígena de Guatemala sufrió despojos y asesinatos, situación que empeoró cuando Efraín Ríos Montt tomó el poder mediante el golpe militar de 1982 respaldado por Israel. Los soldados guatemaltecos también fueron entrenados por Israel. Las técnicas empleadas en esa época guardan similitudes con las atrocidades infligidas por los paramilitares sionistas durante la limpieza étnica de Palestina en 1948. Desde entonces, siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos, Guatemala ha trasladado su embajada de Tel Aviv a Jerusalén a partir de 2018.

En 2017, Israel publicó documentos que arrojan nueva luz sobre las técnicas y la diplomacia empleadas tras la Nakba de 1967 [2]. Alcanzar una mayoría demográfica judía seguía siendo una condición esencial para el proceso de asentamiento de Israel. En esta perspectiva, el Primer Ministro de la época, Levi Eshkol, declaró: “Si dependiera de nosotros, enviaríamos a todos los árabes al Brasil”.

En el centro de la obsesión de Israel con las transferencias forzadas está el derecho de los palestinos a vivir en su tierra, en contradicción con el mito sobre el que se construyó Israel. Con el actual enfoque en la normalización de las relaciones con los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein y el aplazamiento de la anexión, que, cuando se aplique, provocará nuevas oleadas de desplazamientos forzosos, la cuestión del traslado de los palestinos seguirá figurando en el programa colonial. Retirar a los palestinos de sus tierras equivale, en el discurso de Israel, a borrar todo rastro de su derecho al retorno.

Y aunque Israel ya no encuentre, como en el pasado, tantos cómplices dispuestos a una transferencia directa, la diplomacia actual muestra que está avanzando hacia la liquidación de los derechos de los palestinos sobre sus tierras, sustituida por unos lazos más fuertes con Israel.

Ramona Wadi, 5 octubre 2020

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NOTAS

1] Ilan Pappe, La idea de Israel: Una historia de poder y conocimiento, Verso Books, 2014.

2] NOTA DEL EDITOR. El Nakba (al revés) se refiere al éxodo de 300.000 palestinos al final de la guerra de 1967 durante la cual Israel tomó el control de la Ribera Occidental, Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza, entre otros lugares.

Traducción: MP

Articulo Original : https://orientxxi.info

Traduccion original al espanol: Red Internacional (traduccion MP)

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