El engaño del calentamiento global antropogénico – por Xavier Bartlett

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En varias ocasiones he tratado ampliamente en este blog el engaño masivo que supone la política global sobre el cambio climático y el supuesto calentamiento global causado por la actividad económica humana (emisiones de CO2). Así, en artículos anteriores[1] ya he puesto de manifiesto que –con los datos científicos en la mano– la ciencia climática alarmista no se sostiene por ningún lado. Antes bien, es una religión, una estafa, un fraude y una maniobra diseñada de antemano para imponer e implementar una cierta agenda socio-política-económica a toda la Humanidad. En otras palabras, detrás del alarmismo no hay ninguna buena intención sino control y generalización del miedo.

Pero dado que el fascismo científico de los calentólogos es la doctrina oficial de los que dominan en el mundo y que dispone de todos los medios de difusión y propaganda, la práctica totalidad de la población mundial –carente de compresión científica y creyente en la voz del amo– se tragó las mentiras y las manipulaciones de esa pseudociencia. Sin embargo, ya desde el principio de este fenómeno, numerosos científicos honestos e imparciales empezaron a observar lagunas e incoherencias en la teoría del calentamiento global antropogénico (CGA), y al contrastar los datos disponibles acabaron por concluir que se trataba de una gigantesca falacia.

Lamentablemente, tal como apunta el experto climatólogo Tim Ball[2], muchísimos científicos hicieron un acto de fe y se apuntaron al carro del CGA sin leer siquiera los informes del IPCC y sin comprobar los hechos. Pero, algunos –como el metereólogo y físico alemán Klaus-Eckart Puls– abrieron los ojos al acudir a la metodología y práctica de la ciencia. Puls relataba lo siguiente: “Hace diez años yo simplemente repetía como un loro lo que IPCC nos había dicho. Un día empecé a comprobar los hechos y los datos, y al principio tuve una sensación de duda pero luego llegué a enfurecerme cuando descubrí que mucho de lo que el IPCC y los medios nos estaban diciendo era una completa tontería y que no estaba apoyada por ningún dato o medición científica. A día de hoy, siento vergüenza de que –como científico– realicé presentaciones de su ciencia sin haberla comprobado primero.”

La realidad es que el número de escépticos y críticos a la teoría CGA ha ido creciendo en los últimos tiempos, mientras que bastantes defensores de la ortodoxia se han acabado bajando del carro. Y es más, desde hace unos pocos años ya sólo se oye hablar de “cambio climático”, pues las observaciones registradas han puesto en tela de juicio la propuesta de un creciente y grave calentamiento global (causado por lo que fuere). Y por cierto, por si no lo sabían, según reconocen los expertos en ciencias naturales, un moderado calentamiento global natural es muy beneficioso para la vida en nuestro planeta. ¿El mundo al revés? Con todo, lo mejor es que en este 2017 los propios calentólogos al fin han reconocido públicamente en un documento científico que se equivocaron en sus proyecciones. O mejor dicho, que mintieron y manipularon (pero eso no lo dirán).

Me permito presentar a continuación un amplio extracto del artículo[3] en que se comenta el documento de referencia que ha abierto una gran vía de agua –esperemos que definitiva– que hará que la otrora poderosa nave del CGA se hunda irremisiblemente más pronto que tarde, poniendo fin a la coartada “científica” de las maniobras político-económicas (en realidad eugenésicas) globales. Y esto no es opinión, es un reconocimiento científico que debería ser ampliamente difundido a toda la población.

Los alarmistas climáticos finalmente han admitido que se han equivocado sobre el calentamiento global

 

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La política oficial del miedo… a partir de falsas proyecciones

 

 

 

Esta es la conclusión ineludible de un documento de referencia (Emission Budgets and Pathways Consistent with Limiting Warming to 1.5°C) publicado en Nature Geoscience, que finalmente admite que los modelos informáticos han exagerado el impacto del dióxido de carbono en el clima y que el planeta se está calentando más lentamente de lo previsto. El documento reconoce que ahora es casi imposible que las predicciones del Día del Juicio Final hechas en el último Informe de Evaluación del IPCC de 1,5º C de calentamiento por encima de los niveles preindustriales para 2022 se haga realidad.

Para que eso sucediera, las temperaturas tendrían que aumentar en un masivo 0,5º C en cinco años. Dado que las temperaturas medias globales rara vez suben hasta 0,25º C en una década, eso significaría que el planeta tendría que experimentar 20 años de calentamiento extremo en el espacio de los próximos cinco años. Esto, según admiten los científicos, es casi imposible.

Lo que significa que su presupuesto de carbono (la cantidad de CO2 que dicen que se necesita para aumentar el calentamiento global en cierta medida) es erróneo. Esto a su vez significa que los modelos informáticos que han estado usando para asustar al mundo con cuentos de destrucción climática de origen humano también están equivocados.

Un investigador –procedente del lado alarmista del argumento, no del escéptico– ha descrito la conclusión del documento como “impresionante” en sus implicaciones. Tiene razón. Los científicos que han escrito este documento no son escépticos del clima. Son “calentólogos” de larga tradición, implacables enemigos de los escépticos del clima, y ​​también son de hecho las personas responsables de producir el presupuesto de carbono del IPCC. En otras palabras, esto representa la mayor retirada del campamento alarmista.

 

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El New York Times ya alertaba de un calentamiento global catastrófico ¡en 1932! (justo antes de unas décadas más bien frías)

Pero ciertamente usted no imaginaría de qué manera los científicos están tratando de dar la vuelta a su informe. Según el London Times, Michael Grubb, profesor de energía internacional y cambio climático en el University College de Londres y uno de los autores del estudio, admitió que su predicción anterior había sido errónea. Durante la cumbre climática en París en diciembre de 2015 declaró que: “Todas las pruebas de los últimos 15 años me llevan a concluir que se produzca realmente un 1,5º C es simplemente incompatible con la democracia.” En declaraciones a The Times, dijo: “Cuando los hechos cambian, cambio de opinión, como dijo Keynes.” Y añadió: “Es probable que aún sea muy difícil aceptar este tipo de cambios con la suficiente rapidez, pero estamos en un lugar mejor de lo que pensaba.”

Y Myles Allen, profesor de ciencias del geosistema en la Universidad de Oxford y co-autor del artículo, dijo: “No hemos observado esa rápida aceleración del calentamiento después del año 2000 que vemos en los modelos; no la hemos visto en las observaciones.” Allen añadió que la docena de modelos informáticos, elaborados por institutos de investigación gubernamentales y universidades de todo el mundo, se había montado hace una década, “así que no es sorprendente que empiecen a desviarse un poco de las observaciones”. Y reconoció que demasiados modelos utilizados “estaban en el lado caliente”, lo que significa que pronosticaron demasiado calentamiento. Véase aquí la sinceridad…

Michael Grubb afirma que los hechos han cambiado… pero no es así. Los escépticos del clima han estado diciendo durante años que los modelos climáticos del IPCC han sido plasmados “demasiado calientes”. De hecho, la Global Warming Policy Foundation (Fundación de Políticas sobre el Calentamiento Global) elaboró un documento titulado Una Materia Sensible: Cómo el IPCC enterró las pruebas que muestran buenas noticias sobre el Calentamiento Global[4] declarando esto mismo hace ya tres años. Naturalmente, fue ignorado por los alarmistas, que siempre han tratado de marginar a la GWPF como una institución negacionista, a la que acusan –erróneamente– de estar a sueldo de siniestros intereses de los combustibles fósiles.

La frase “así que no es tan sorprendente” de Allen es de hecho cierta si se está en el lado escéptico de la discusión. Pero no si, como Allen, eres uno de esos científicos que han pasado los últimos 20 años despreciando, burlándose y vilipendiando a todos aquellos escépticos que durante años han estado discutiendo el mismo punto que ahora el propio Allen está admitiendo que es correcto.

 

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¿Quién calentaba de verdad las temperaturas?

 

 

 

 

 

 

Por eso, Benny Peiser, de la Global Warming Policy Foundation, dice que este es un momento crucial en la historia del gran espantajo del cambio climático. “Es la primera confirmación oficial que hemos tenido de que el CO2 no es tan poderoso como para ser motor del cambio climático como han afirmado los modelos informáticos, y es el primer reconocimiento oficial de que el planeta no se está calentando peligrosamente.” Pero esto no es, desafortunadamente, motivo para desatadas celebraciones en la calle.

El monstruo ha salido escaldado pero de ninguna manera ha sido liquidado. Tampoco los alarmistas todavía están dispuestos a admitir la dimensión completa de sus errores. Esto es poco más que un ejercicio de limitación de daños por parte de los estafadores que saben que han sido atrapados engañando y que ahora se han visto obligados a conceder por lo menos algún territorio a sus oponentes por temor a caer en el ridículo. […]

Pero por lo menos nosotros, los escépticos del clima, hemos demostrado una vez más tener la razón, eso es lo principal… Ah, y por cierto, altaneros patanes alarmistas: esa expresión que buscabais para describir el estado actual de la ciencia del calentamiento global es: “Lo siento”.

James Delingpole, 19 septiembre 2017 Fuente original

Comentario Xavier Bartlett, 13 octubre 2017 Fuente comentario

 

 


REFERENCIAS

[1] Véanse los artículos sobre el fraude del cambio climático y sobre la religión ecologista.

[2] Tim Ball es doctor en Climatología histórica por la Universidad de Londres (Reino Unido). Ha escrito recientemente un libro titulado Human Caused Global Warming: The Biggest Deception in History (“El calentamiento global causado por el hombre: el mayor engaño de la Historia”).

[3] Disponible en Internet en versión inglesa: http://www.breitbart.com/big-government/2017/09/19/delingpole-climate-alarmists-finally-admit-we-were-wrong-about-global-warming/

[4] Acceso al texto original en inglés: A Sensitive Matter – How the IPCC buried Evidence showing Good News about Global Warming

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