“No al nacionalismo catalán y sí a Cataluña” (Desmitificando al ‘catalanismo’)

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Hay muchos españoles, especialmente fuera de Cataluña que -“metiéndolo” todo en el mismo saco- se dedican, sin conocimiento ni pausa, a atacar a Cataluña, territorio tan español como puede serlo, por citar uno, la dura y heroica Extremadura, en donde hubo un tiempo en el que nacieron dioses (*). Estos “separadores” están llevando a cabo una actividad profundamente antiespañola, y con ella alimentan al catalanismo, con argumentos simples pero eficaces, el “¡veis, no nos quieren!”-. Excelente y certero artículo de…

Aunque tal afirmación parezca asumida por aquellos que nos sentimos españoles, hay muchos, especialmente fuera de Cataluña que -“metiéndolo” todo en el mismo saco- se dedican, sin conocimiento ni pausa, a atacar a Cataluña, territorio tan español como puede serlo, por citar uno, la dura y heroica Extremadura, en donde hubo un tiempo en el que nacieron dioses (*). Estos “separadores” están llevando a cabo una actividad profundamente antiespañola, y con ella alimentan al catalanismo, con argumentos simples pero eficaces, el “¡veis, no nos quieren!”-.

¡Ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!  Y sí. Poesía, pues las razones, que también hay que darlas, no son suficientes ya para combatir con éxito el nacionalismo catalán. Hay que levantar, y me consta que ya hay bastantes metidos en faena, la bandera de una Cataluña profundamente española. Y hacerlo desde la poesía, el alma y el sentimiento. En definitiva hay que españolizar Cataluña.

Por cierto, la frase citada es de José Antonio Primo de Rivera.

El separatismo catalán está embarcado conscientemente en una gravísima aventura secesionista, en donde explicarles que es mentira que reciban menos del Estado de lo que aportan, y demostrárselo, o el decirles que su Estatuto de Autonomía nace de la Constitución y por lo tanto, legalmente no pueden utilizarlo para acabar con ella, y son solo dos ejemplos, ya no es bastante.

El separatismo catalán no se mueve por razones, se mueve por sentimientos. Ese ha sido el principal motor del separatismo, hábilmente manejado desde el Estatuto por los sucesivos gobiernos nacionalistas. Han tocado la fibra sensible de muchos catalanes y los han llevado a sus filas. Además han contado en muchas ocasiones con la colaboración de los grandes partidos nacionales, el PP y el PSOE que, por necesitar sus votos en el Congreso de los Diputados, les han ido dando, legislatura tras legislatura, los instrumentos y medios que nos han conducido a la actual situación política.

Toquemos pues la fibra sensible de los catalanes, pero hagámoslo en el sentido contrario que los nacionalistas. Desmontemos sus mitos y desde la verdad histórica, llenándolo de poesía, reconstruyamos los hechos.

Se pueden citar muchos de estos mitos pero me voy a centrar, solamente, en algunos de ellos.

En primer lugar el referido a la bandera catalana, la Senyera.

Dicen los nacionalistas que tiene su origen en Wifredo el Velloso, Conde de Barcelona y Gerona, el cual herido y tras una batalla contra los Normandos, en la que él y sus huestes formaban parte del bando del Rey Franco Carlos el Calvo, éste, con sangre en sus dedos proveniente de las heridas de Wifredo, rasgo la tierra con cuatro franjas rojas. La realidad es que esto es una leyenda y como tal carece de veracidad. Sin embargo el nacionalismo catalán -de tanto repetirlo- ha logrado que parezca, al menos en la mayoría de sus seguidores, como una verdad incuestionable.

Para la mayoría de los historiadores, mas objetivos que la propaganda catalanista, la bandera catalana es un viejo emblema vinculado a la Corona de Aragón, que el nacionalismo, fundamentalmente “la Renaixença”,  hizo suya y catalanizó, al necesitar de una bandera propia para sus fines culturales y políticos.

Algo parecido se hizo con la lengua, el catalán. Se puede decir -sin temor a equivocarnos- que el origen del catalán estaría en la lengua de Oc (de Occitania), la cual, aunque manteniendo parecidas estructuras, se fue manifestando de diferentes maneras -según se fue extendiendo, contando todas y cada una de ellas con las influencias de las lenguas que ya se hablaban antes en los territorios por donde se expandió: En Francia, en Cerdeña; y en España, en el Reino de Valencia, en Cataluña y en Mallorca.

Al margen de las normalizaciones lingüísticas impuestas por los políticos interesados de turno, ese catalán no se habla igual en Lérida que en Barcelona, ni en Perpiñán que en Alguer (Cerdeña), ni tampoco es el mismo idioma que el que se se habla en Valencia o en Mallorca.

Sin embargo, el nacionalismo catalán -necesitado como todo nacionalismo de una lengua propia, así como de un territorio- decidió, coincidiendo con la Proclamación del Estado Catalán en 1934 (durante la Segunda república) y a través del llamado “Manifiesto por la Conservación de la Raza Catalana”, firmado por Pompeu Fabra, Pi Sunyer, Batista Roca, y otros,  decidieron llamar a todos esos idiomas como “Catalán” y a todos esos territorios como ”els Paisos Catalans” (negando, por un manifiesto firmado por cuatro intelectuales, las lenguas propias y los territorios propios que les son ajenos). Es decir, decidieron sobre la base de una serie de mentiras construir una nueva realidad.

El catalán, así como el valenciano y el mallorquín, en tanto que se hablan en España y por españoles, son lenguas españolas.  Su difusión y defensa es difundir y defender España. El problema estriba en qué hacer cuando algunos lo están utilizando para desmembrar España. La única respuesta posible es quitarle al catalanismo el uso exclusivo de la bandera y la lengua, reivindicarlas como españolas, y usarlas y difundirlas como tal.

 

Rafael Casanova, un patriota que murió en defensa de España y luchando contra los borbones

Otro mito del nacionalismo catalán es el creado alrededor del personaje de Rafael Casanova. Para el nacionalismo catalán, Rafael Casanova fue un independentista que luchó contra España en la guerra de sucesión, siendo por ello que todos los años es homenajeado mediante una ofrenda floral en lo que denominan, cada 11 de septiembre como “la Diada”.

Es cierto que Rafael Casanova luchó, pero no contra España, sino contra los Borbones, ya que defendió la legitimidad del archiduque Carlos frente a la de Felipe V de Borbón (Felipe de Anjou, el primer borbón en reinar en España), ambos pretendientes a la corona de España, tras  la muerte -sin – del último de los Austrias, Carlos II El hechizado. Estuvo en el bando perdedor pero es rigurosamente falso que combatiese contra España.

Estando Barcelona sitiada por el ejército borbónico en 1714, editó una proclama que fue  repartida por sus calles. En ella se hacía un llamamiento a los barceloneses, el cual decía  “todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España”.

Por eso España debe devolver la memoria hacia este luchador por la Patria: hay que recuperar a Rafael Casanova como un héroe español.

 

Otro mito catalán es el del Presidente Compayns, fusilado por Franco en 1940

La magnanimidad es una de las características del líder fuerte y seguro. Franco no la tuvo ni con Compayns ni con otros. Pero este hecho no quita para afirmar que Compayns fuese un asesino, porque lo fue… Compayns jamás fue “una monjita de la caridad”, ni tampoco un político lleno de buenas intenciones –tal y como ahora pretenden adoctrinarnos los falsificadores de la historia-.

Compayns asesinó a más de 8.000 personas y fue el precusor de los campos de concentración. Habría que aplicarle la Ley de Memoria Histórica

Para el nacionalismo catalán es un mártir de su causa y un luchador por las libertades catalanas. La mayor credencial de Compayns como tal luchador fue la creación, durante la guerra civil, del Comité de Actividades Revolucionarias, un grupo armado -formado mayoritariamente por militantes de Esquerra Republicana- culpable directo del asesinato de mas de 8.000 personas, ejecutados sin juicio ni garantía alguna. Los nazis le entregaron a Franco, pero Compayns fue precursor de estos en la creación de campos de concentración, amén de tolerar las checas de varias de las organizaciones del Frente Popular.

Fueron víctimas de la represión de Compayns -todas ellas sobradamente documentadas- 2.441 religiosos, 1.199 carlistas, 281 miembros de la Liga Regionalista, 213 afiliados de la CEDA, 108 militantes falangistas, 70 adscritos a Renovación Española, 117 de Acción Ciudadana, 110 del Sindicato Libre, 18 de la Federación de Jóvenes Cristianos y 34 sin identificación política. (La lista completa se encuentra fácilmente en Internet).

La aplicación de la Ley de la Memoria Histórica en su persona resultaría imprescindible.

Hay que denunciarlo y desmitificarlo, al igual que hay que hacer nuestras la Senyera, el idioma catalán, Rafael Casanova y la verdadera historia de Cataluña.

Nuestro gran hándicap es la dificultad de llegar al gran público, aunque poco a poco se va logrando.

Se hace imprescindible el desarrollo y consolidación de un equipo de propagandistas que, siempre con la verdad por delante, desmonte una por una todas las mentiras del catalanismo.

Miguel Hedilla, 28 agosto 2018

Fuente

(*) Cuando los Dioses nacían en Extremadura, libro de Rafael García Serrano

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