Vacunas COVID: Conejillos de India… ¡uníos! – por Gilad Atzmon

No muchos países son lo suficientemente valientes o imprudentes como para ejecutar un vasto experimento médico en toda su población y poner en peligro a las personas vulnerables. Gran Bretaña e Israel lo hicieron con sus campanas de vacunas COVID.

El 8 de diciembre, Gran Bretaña fue el primer país occidental en comenzar a “inmunizar a su población”. Dos semanas más tarde, sólo unos días antes de Navidad, Gran Bretaña comprendió que estaba en serios problemas. El Covid-19, el virus que se suponía que iba a desaparecer de nuestras vidas, mutó en otra cosa. El 19 de diciembre, el Primer Ministro Boris Johnson admitió que los científicos británicos habían identificado un nuevo mutante de Covid-19 que es “70% más transmisible” que sus antepasados. Gran Bretaña introdujo restricciones locales más estrictas, pero a pesar de ello, junto con la vasta campaña de vacunación, el número de casos, hospitalizaciones y muertes por el Covid-19 siguió aumentando. Están aumentando exponencialmente a diario.

Israel lanzó su campaña de vacunación masiva unos días después que Gran Bretaña. En las dos semanas siguientes, Israel logró vacunar a casi el 20% de su población. Israel es, con mucho, el ganador mundial en el concurso de vacunación masiva, pero el país también tiene grandes problemas. Al igual que Gran Bretaña, Israel se enfrenta a un enorme aumento de Covid-19. Su sistema nacional de salud está al borde del colapso y la pregunta inevitable es si estas crisis sanitarias similares (si no idénticas) están relacionadas con ambas campañas pioneras de vacunación contra el Covid-19.

Hoy, en el mayor medio de comunicación israelí News12, los informáticos israelíes revelaron que la mutación británica está a punto de convertirse en la cepa Covid-19 dominante en Israel. Se preguntarán cómo la cepa mutante británica logró hacer Aliá y establecerse tan cómodamente en el Estado judío. El artículo de News 12 puede responder a la pregunta. “Los casos en Israel no están aumentando de manera uniforme: hay una importante desaceleración en el sector árabe (israelí), sector que en el pasado era el principal motivo de preocupación. Por otro lado, hay un importante brote en el sector (judío) ultra ortodoxo. Esta semana el 1,3% de todos los ultra ortodoxos salieron positivos en las pruebas, y la tasa de aumento de los casos de niños (63%) esta semana fue casi el doble que la de los adultos. Entre el sector ultra ortodoxo, hubo un aumento de 16 veces en el número de personas positivas en cuatro semanas: esto es el doble cada semana – de 100 personas que reaccionaron positivamente al test (por millón de personas) a 1.600 personas, y todo dentro de un mes. Tal tasa de crecimiento no se observa para toda la plaga y probablemente se deba, al menos en parte, al mutante británico. Se estima que el mutante británico afecta alrededor del 20% de todos los ultra ortodoxos verificados”.

Hay algo raro en este panorama. ¿Por qué la cepa mutante británica se propagó tanto entre los judíos ortodoxos? ¿Por qué no se extiende tan rápidamente en la población árabe?

Podríamos encontrarnos con una información muy crucial aquí. Los árabes israelíes pueden estar mejor en el frente de Covid-19 porque muchos de ellos parecen ser reacios a la vacuna. El titular del Israel Marker del 27 de diciembre decía: “Un motivo de preocupación: Los árabes (israelíes) no vienen a vacunarse”. El Marker señaló que los ciudadanos judíos de todo Israel viajan a los pueblos y ciudades árabes para recibir las vacunas que estaban destinadas a los árabes. Según un gerente de turno de un centro de vacunación en Nazaret, el 70-80% de los que vienen a recibir la vacuna son judíos. Algunos de ellos viajan hasta 50 km para hacerlo.[1]

Pero la historia no termina aquí. El 3 de enero, el sitio web de noticias israelí Walla informó que “los ultra ortodoxos están liderando la campaña de vacunación de la población”. Walla confirmó que “el porcentaje de personas vacunadas contra el coronavirus entre la sociedad ultra ortodoxa es mayor que en el resto de la población de todas las edades”.

No entiendo por qué los israelíes decidieron convertirse en conejillos de indias en este temerario experimento no científico sobre vidas humanas. Una opción que no se puede descartar es que Israel se dirige una vez más hacia unas elecciones y es más que probable que los líderes de Israel creyeran que una campaña de vacunación masiva podría traducirse en un éxito electoral.

Tal como están las cosas en este momento, es difícil negar la posibilidad de una correlación entre la vacunación en masa y un fuerte aumento de los casos de Covid-19 tanto en Israel como en Gran Bretaña. Es difícil negar el hecho de que los árabes israelíes que evitan la vacuna en general se salvan de la enfermedad mucho mejor que los judíos ortodoxos que parecen creer también en Pfizer.

Además de las revelaciones sobre la cepa británica, también nos enteramos de que hay una cepa sudafricana que es muy peligrosa y posiblemente resistente a las vacunas actuales. Se necesita muy poca investigación para descubrir que Sudáfrica, junto con Brasil y Gran Bretaña, ha sido el campo de pruebas de nuevas vacunas desde septiembre. Ya no es un secreto que esto se practicó más o menos al mismo tiempo que los nuevos mutantes se iban descubriendo en Gran Bretaña, por lo menos.

Señalo aquí la devastadora posibilidad de un vínculo entre las vacunaciones masivas y los picos de Covid-19. [2]No estoy calificado para apoyar o explicar científicamente qué puede causar esta correlación. Los hechos que menciono están respaldados por datos que están disponibles para el público en general a través de los principales medios de comunicación. No soy epidemiólogo ni virólogo y realmente espero que las personas con la formación científica adecuada puedan refutar las cuestiones planteadas anteriormente.

A veces quisiera más que nada estar equivocado.

Glad Atzmon, 9 enero 2021

 

Articulo original

Traduccion original al Espanol publicado en Red internacional; Traducción: Maria Poumier

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NOTAS

[1] En mayo del 2020, Gilad Atzmon publicó un artículo titulado “Un Estado dentro del Estado de New York” que explica por qué la desesperación de los ultra ortodoxos por vacunarse: resulta que en Brooklyn como en Jerusalén, los barrios de los ultra ortodoxos estuvieron mucho más infectados por el Covid 19; y la población de los barrios colindantes se quejaron de la contaminación, porque se trata de la población que se negaba a acatar las medida sanitarias (barbijo, distancia, confinamiento, desinfección etc). O sea, esta población rebelde ahora sí se quiere proteger…

[2] La profesora Dolores Cahill, inmunóloga y especialista en biología molecular, de la universidad de Dublin, afirma que mucha gente va a morir dentro de pocos meses, por culpa de la vacuna de los laboratorios Pfizer y Moderna, que se dirigen al ARN mensajero, con una tecnología azarosa. Ya está sufriendo represalias, y ha tenido que renunciar a su puesto en el Colegio científico irlandés en materia de medicamentos innovadores. Ver: https://video.wakkeren.nl/videos/watch/9bd9f602-e5e9-47e0-b35d-8f1bfd78f0f4

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