El cofundador de Greenpeace reniega del cambio climático

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¡Quién te ha visto y quién te ve! Más que el clima, lo que realmente causa estragos es el tiempo; el simple paso del tiempo.

Moore dice que Greenpeace ya no es lo que era, pero él tampoco lo es. Se ha convertido en un renegado. Ahora dice que el calentamiento de la Tierra es un engaño que beneficia a mucha gente, incluyendo a los políticos que encuentran la manera de ganar votos, a las empresas verdes y a los científicos que buscan subsidios.

Así lo ha asegurado en el ágora de la reacción: el Breitbart News Tonight. El objetivo de la campaña contra el calentamiento es difundir miedo, dice. El engaño climático lo apoyan “políticos verdes que compran científicos con dinero del gobierno para asustar al público con trabajos que serán presentados como científicos”.

Moore también denunció “el mundo de los negocios verdes, los buscadores de subvenciones, los capitalistas conspiradores que se benefician de enormes subsidios, importantes recortes de impuestos y mandatos gubernamentales que exigen que sus tecnologías hagan una fortuna sobre esta base”. Además están, por supuesto, los científicos que se unen de buen grado, ya que son adictos a los subsidios públicos.

A fin de frenar el calentamiento, el IPCC propone invertir 2,4 billones de dólares anuales, la cifra más gigantesca que el capitalismo ha sido capaz de poner nunca en movimiento.

Los defensores de la doctrina del calentamiento sufrieron un duro golpe en 2009 cuando se descubrió que su principal instigador, la Unidad de Investigación del Clima de la Universidad de East Anglia, en Gran Bretaña, participó en una manipulación generalizada de los datos y censuró a los científicos que sostenían opiniones diferentes.

El periódico The Telegraph lo calificó como el “peor escándalo científico de nuestra generación”(*).

(*) https://www.telegraph.co.uk/comment/columnists/christopherbooker/6679082/Climate-change-this-is-the-worst-scientific-scandal-of-our-generation.html

 

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El último montaje de los ‘ecologistas’: Greta Thunberg, la marcha verde y el calentamiento planetario

Greta Thunberg, la joven instrumentalizada
La marcha verde del viernes fue el enésimo montaje de la burguesía imperialista para arrastrar a muchas personas en el mundo entero detrás de consignas delirantes sobre el calentamiento del planeta y los estragos que va a causar a la humanidad dentro de muy poco tiempo.

La tramoya la han repetido hasta la saciedad: una niña sueca de 16 años, Greta Thunberg, que padece autismo y la enfermedad de Asperger, lleva cinco meses manifestándose con declaraciones como ésta (tomen nota):

“No quiero que estés desesperado, quiero que entres en pánico. Quiero que sientas el miedo en mí todos los días y actúes, como si hubiera un incendio, porque lo hay. Todavía hay una pequeña posibilidad de detener las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar el sufrimiento de una gran parte de la población mundial”.

Definitivamente los seudoecologistas y sus mentores se han pasado de rosca; no han medido bien sus pasos. Los gabinetes de imagen que orquestan este tipo de vodeviles no necesitaban sensaciones tan intensas.

Tras la farsa de Greta Thunberg se encuentra un comercial sueco de las relaciones públicas, Ingmar Rentzhog, un personaje mucho más interesante que el libreto que ha representado en todos los escenarios imaginables. Sus hazañas las ha investigado el periodista sueco Andreas Henriksson y fueron denunciadas ya a finales del año pasado (1), así que deberían ser conocidas.

El montaje de Greta Thunberg comienza el 20 de agosto. Ingmar Rentzhog, cofundador de una de esas empresa emergentes con ganas de deslumbrar al mundo y ganar mucho dinero, “We Don’t Have Time”, llevó a la adolescente al Parlamento sueco e inmediatamente publicó un mensaje en su perfil de Facebook.

Fue el primer día de la protesta iniciada por Greta. Sólo cuatro días después, el 24 de agosto, aparece en los escaparates de las librerías una autobiografía donde mezcla crisis la familiar con la crisis climática. Se titula “Scener ur hjärtat” y sus autores son Malena Ernman, la madre de Greta, Svante Thunberg, su padre, Beata, su hermana, y Greta.

Los padres artísticos son muy conocidos en Suecia; Greta, todavía no.

Ingmar Rentzhog y la familia de Greta ya se conocían y participaron juntos en una conferencia sobre el clima el 4 de mayo, así que había poco espacio para la casualidad en la protesta frente al Parlamento.

Todo ha sido cuidadosamente diseñado para transformar a la joven sueca en una heroína internacional, tan pronto como el primer artículo apareció en el diario más leído del país, Aftonbladet (2), pocas horas después del mensaje de Rentzhog en Facebook.

“We Don’t Have Time”, la empresa fundada por Rentzhog en 2016, pretende crear una red social de más de 100 millones de miembros, que influirá en los políticos y capitalistas del mundo entero para combatir el calentamiento del planeta. Para ello, ha captado ya cientos de miles de direcciones de correo electrónico.

Entre los accionistas de la nueva empresa se encuentran los miembros de dos familias interconectadas, la familia Persson, hijos del multimillonario Sven Olof Persson, que hizo fortuna, entre otros, con la venta de automóviles, y la familia Rentzhog. Ambas familias no tienen ninguna relación con la ecología. Son especuladores.

En mayo del año pasado, Ingmar Rentzhog fue contratado como Presidente y Director Ejecutivo del grupo de expertos Global Utmaning, para promocionar el “desarrollo sostenible”. Su fundadora es Kristina Persson, hija del multimillonario y antiguo ministro socialdemócrata de Desarrollo Estratégico y Cooperación Nórdica entre 2014 y 2016.

Para las próximas elecciones europeas se está formando una alianza política que va desde la socialdemocracia hasta la reaccion sueca. El enemigo es la “ultraderecha” que está surgiendo en Europa.

El 16 de enero Global Utmaning anunciaba en las redes sociales su colaboración con Global Shapers, una comunidad de jóvenes cachorros de entre 20 y 30 años a los que consideran con potencial para jugar un papel en el futuro como dirigentes políticos. La red fue creada por el Foro Económico Mundial en 2011 y sus dirigentes tienen la intención de “salvar el planeta” al mismo tiempo que mantienen el crecimiento económico.

Esos son los pilares del montaje. Por un lado, una plataforma digital como “We Don’t Have Time” que despegó hace unos meses gracias al montaje Greta Thunberg. Por el otro, una familia de multimillonarios con un antiguo ministro que invierte en el plan, contrata a Ingmar Rentzhog y a un grupo de expertos capaz de implementar las políticas de “desarrollo sostenible”.

Una copia de este mismo plan a escala local lo tendremos en España durante la campaña electoral prevista para el mes de abril, que el PSOE ya tiene previsto y que se viene anunciando desde los medios digitales de la sociademocracia: Público, ElDiario.es, InfoLibre, El Salto Diario y similares. El enemigo es “la ultraderecha”, o mejor dicho: vienen a por nosotros porque nosotros somos el enemigo de “la ultraderecha” que quiere acabar con los “derechos adquiridos”…

El PSOE ya ha puesto en marcha a sus satélites en una campaña para “frenar a la ultraderecha”, donde los “ecologistas” desempeñarán un papel fundamental porque es lo que les viste de cierto perfume “progresista”, alternativo y reivindicativo.

Fuente

(1) https://uvell.se/2018/12/11/pr-spinnet-bakom-greta-thunberg/
(2) https://www.aftonbladet.se/svenskahjaltar/a/G1AL4q/greta-15-skolkar–for-klimatets-skull

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