‘Capitana Marvel’: una película producida por el Pentágono para defender sus guerras de agresión

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El Pentágono ha producido la película Capitán Marvel, un éxito de taquilla de Hollywood. Los actores y guionistas de Capitán Marvel trabajaron en estrecha colaboración con el ejército, confiando a sus oficiales el papel de consultores y empleando a docenas de soldados estadounidenses en servicio activo como extras. Varias escenas fueron rodadas en una base militar y, desde su estreno, el Departamento de Defensa ha estado promocionando la película en su sitio web y en las redes sociales.

El ejército estadounidense está en el corazón de la trama Capitán Marvel. La estrella de la película, Carol Danvers, es una antigua piloto de la Fuerza Aérea que se convierte en superheroína gracias a la avanzada tecnología creada por otro científico militar estadounidense.

El científico es miembro de una raza alienígena avanzada conocida como Kree, que decidió realizar una investigación militar revolucionaria y para ello, de todos los lugares posibles del universo, eligió Estados Unidos.

La película bombardea a los espectadores con dos horas de propaganda militarista estadounidense ininterrumpida, aunque no es sutil. En el punto más alto de la trama, el Capitán Marvel cambia los colores de su traje por los de la bandera americana.

Para que no falte de nada, el Pentágono ha comercializado la película  como un éxito de taquilla “feminista”, una rara película de superhéroes protagonizada por una mujer. Como ha dicho la revista Elle, Capitán Marvel es ”la película más rentable con una mujer de estrella”. El “feminismo” de pega se entremezcla con la propaganda militarista de la manera más grosera.

El Capitán Marvel (interpretado por Brie Larson) tiene dos aliados cercanos: Nick Fury (Samuel L. Jackson), un antiguo agente de la CIA que se encuentra sin rumbo en la vida después de derrotar al comunismo durante la Guerra Fría, y Maria Rambeau (Lashana Lynch), otra piloto de la Fuerza Aérea. Los tres se unen en una misión apoyada por el ejército para tratar de salvar a una raza incomprendida de refugiados extranjeros, los skrulls, de la aniquilación de los kree, una superpotencia galáctica beligerante.

Marvel Studios y Walt Disney Studios, que respectivamente han producido y distribuido Captain Marvel, tenían una estrategia comercial similar a la de su película de 2018, “Black Panther”, que han vendido como una obra antirracista con un reparto predominantemente negro y que, por casualidad, contaba con un agente blanco de la CIA que ayudó al héroe T’challa a salvar a su monarquía absoluta de una revolución dirigida por Killmonger, un antimperialista malvado.

Había, pues, buenas razones para que la CIA promoviera “Black Panther” en las redes sociales de manera sostenida.

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