Censurado en Facebook por decir la verdad – por Israel Shamir

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Científicos de la Universidad de Harvard insistían el año pasado en que nos habían visitado emisarios desde una galaxia muy lejana. Bueno, casi. La supuesta nave especial Oumuamua[1] primero se acercó a la Tierra, pero luego aceleró, pasando sobre nuestro planeta para después desaparecer en algún lugar del espacio profundo. ¿Qué fue lo que salió mal? ¿Por qué los hombrecitos verdes de Vega, la estrella más brillante de la constelación de Lira, renunciaron a su supuesto plan original de visitarnos a nosotros los terrícolas? ¿Tal vez porque habrán leído nuestras comunicaciones de Internet, o visto nuestros programas de televisión, o consultado nuestros periódicos y eligieron posponer su visita, esperando encontrarse con tiempos mejores en el futuro?

Es entendible. Hemos hecho un desastre con nuestras comunicaciones. Nosotros, los humanos, necesitamos discutir entre varios para tomar decisiones correctas, y el campo de debate se reduce cada vez más rápidamente. Para empezar: hemos perdido los medios de comunicación.

Hubo una época en que los periódicos competían entre sí, los dirigentes tenían puntos de vista diferentes, los especialistas argumentaban, los partidos proponían acciones variadas. Competían por nuestro dinero y por nuestros votos e intentaban convencernos. Pero ya no es así. Ahora saben mejor que nadie lo que es mejor para nosotros. Ya no les importa la difusión de ideas, ni siquiera tienen que vender periódicos porque de cualquier forma los ricos pagan por la publicidad que presentan. Hubo una época en que las minorías estaban excluidas del debate; ahora, son las mayorías.

No existe un solo periódico en los Estados Unidos que respalde los puntos de vista del presidente norteamericano. Nadie lo defendió cuando se le acusó en The Washington Post, sin pudor y de forma provocadora, de ser un agente ruso. Nadie lo apoyó cuando pidió el regreso de las tropas estadounidenses de Siria. Nadie lo siguió cuando pensó en salirse de la OTAN. Decenas de millones de hombres y mujeres votaron por él, pero sólo posee su cuenta de Twitter a su disposición.

Los medios de comunicación acusan[2] a Trump de prestar muy poca atención a las necesidades de Israel. Es Israel el que necesita de tropas estadounidenses en Siria y en Alemania, jets estadounidenses en España y Qatar, buques estadounidenses en Italia y el Golfo Pérsico. Israel necesita que los Estados Unidos lideren la OTAN para contener a Rusia. Si Israel lo requiere, los EUA deben prestar su apoyo, dice[3] Daniel Shapiro, ex embajador norteamericano en Israel. Ni un solo periódico estadounidense, ni siquiera un solo estadista de aquel país, se tomó la molestia de responder que el presidente Trump había sido elegido por el pueblo estadounidense para hacer lo que fuera necesario por su pueblo, y no por Israel.

Los EUA no son la única excepción. Millones de franceses apoyan el movimiento de los chalecos amarillos, pero ningún periódico, ningún canal de televisión les ofrece una plataforma. Se les tacha de antisemitas porque se manifiestan en contra de personalidades como Danny Cohn-Bendit y Bernard-Henri Levi, quienes son judíos. Se les trata de homófobos porque quieren prohibir el “matrimonio” homosexual. Reciben ataques de las tropas de asalto de los banqueros, los grupos antifas, y ningún medio de comunicación los defiende.

Millones de británicos apoyan a Jeremy Corbyn, pero los medios dominantes están en su contra, hasta la BBC, financiada por el Estado, y el Guardian, diario de corte laborista. A Corbyn se le acusa de antisemitismo porque habla a favor de los trabajadores y en contra de los banqueros. Nadie lo defiende y no hay medio de comunicación popular que lo respalde.

Sólo el canal ruso RT ofrece, hasta cierto punto, algunos puntos de vista alternativos, defendiendo la soberanía del pueblo estadounidense, británico y francés, pero no puede hacer gran cosa. Paradójicamente, RT no se transmite en ruso y sus programas en inglés no pueden verse en Rusia. El resto de los medios de comunicación rusos no difieren mucho de la variante occidental.

Los medios dominantes, desde Tokio hasta París, pasando por Los Ángeles, hablan el mismo idioma. Todas las demás opiniones han sido expulsadas de la discusión mainstream. Afortunadamente, tenemos el Internet y sitios como Unz Review[4] que nos permiten expresar nuestros puntos de vista. Pero el problema es la difusión. ¿Cómo llegar al público? ¡Los medios dominantes son los que tienen mayor audiencia! Para ellos, cientos de miles e incluso millones de visualizaciones no son nada.

Necesitamos de nuestras redes sociales para compartir ideas e intercambiar opiniones, para informar a nuestros lectores sobre nuestras publicaciones, para convencer y movilizar. En un mundo sobrepoblado y nuclearizado, donde los lazos familiares y de vecindad se resquebrajan, no hay sustituto para las redes sociales. Facebook y Twitter podrían ayudarnos, incluso Google.

Lamentablemente, nos han traicionado también. Las redes sociales, con sus prohibiciones y suspensiones, nos han quitado nuestra última oportunidad de comunicarnos. Siendo yo una persona mayor ya, producto del baby boom, que ha vivido en muchos países bajo regímenes diversos, me he quedado atónito por el nuevo totalitarismo que se ha infiltrado bajo el disfraz de las nuevas tecnologías. Incluso en los sombríos días de Stalin y McCarthy, las autoridades ejercían sobre nosotros menos control mental que el auspiciado por Mark Zuckerberg y sus pares.

Y no solamente en el ámbito de la política. Lo que quieren es imponer su agenda en todos los ámbitos, ignorando nuestros puntos de vista.

Facebook detesta a los hombres que tienen relaciones sexuales saludables con las mujeres. Es un tabú para ellos. Se supone que los hombres son abusadores de mujeres. Se supone que las mujeres se tienen que quejar al estilo #MeToo. Como alternativa, los hombres pueden desear a otros hombres, y las mujeres a otras mujeres. De hecho, prohíben las relaciones normales entre los sexos.

Los moderadores de Facebook me censuraron y eliminaron mi publicación por decir[5] que las mujeres francesas están entre las mejores. Dicen que se trata de sexismo y que va en contra de los “estándares comunitarios”. ¿Podría usted, Sr. Zuckerberg, dejar de meterse en las comunicaciones de la gente? ¡Permítame tener mi propia (y muy favorable) opinión sobre las mujeres francesas! Pero no, imposible.

También me censuraron y eliminaron mi publicación por mencionar a Angelos Sofocleous, editor[6] de una revista de la Universidad de Durham, quien fue despedido de su puesto por decir que “las mujeres no tienen pene”. Esto es una ofensa para los transexuales y contraviene las normas de Facebook.

La censura en Facebook y Twitter es insistente, molesta y distorsiona el discurso donde sea, pero el Facebook en lengua rusa ha sido objeto de una censura particularmente severa. Los moderadores de Facebook para los rusos son principalmente ucranianos resentidos con los rusos. Al parecer, esa es la condición que hay que cumplir para que los elijan como tales. Prácticamente quitan y prohíben cualquier referencia a Ucrania y sus asuntos, pero nunca quitan o prohíben insultos de ucranianos. Los poetas rusos, clásicos o modernos, son censurados; la idea de lo que estos pueblerinos y puritanos consideran como las ‘reglas de lo políticamente correcto’ se está imponiendo despiadadamente.

Censuran a gente por publicaciones y comentarios hechos hace años por ser, supuestamente, políticamente incorrectos. Hace dos años, un hombre había citado en su muro de Facebook un poema de Joseph Brodsky, el Nobel de Literatura, y dos años después encontraron esta publicación y al hombre le suspendieron su cuenta por un mes.

Un mejor ejemplo: en 2006, un filólogo ruso dio una conferencia sobre los orígenes de la lengua rusa en el café Bilingua, de Moscú. En 2015, la conferencia fue publicada por un usuario de Facebook. Esta semana de 2019, fue eliminada y censurado el usuario que la publicó.

Los rusos no tienen ninguna tradición en materia de corrección política. No titubean al mencionar a negros o mulatos, gitanos o judíos. No son conscientes de que estas palabras son consideradas insultos por los que ahora dictan la ley. Llaman a los ucranianos khokhol, o “copetes”, por el tradicional corte de pelo ucraniano. Se ha usado por años la palabra khokhol en lengua rusa, por lo regular con una connotación positiva o neutral. Un apodo moderno para los ucranianos es ukr o ukrop. Hasta ahora, nadie considerada insultantes estos apodos, como tampoco el uso de chico, okie y tex. Pero para Zuckerberg, palabras como éstas exigen censura.

No conozco a un solo usuario ruso de Facebook cuya cuenta no haya sido suspendida por al menos un mes. Ya no se trata sólo de censura sino de todo un programa de reeducación, similar al del presidente Mao en su época. De hecho, Zuckerberg y sus brutos secuaces decidieron moldear el discurso público de la civilización rusa de acuerdo a sus intereses. Pobres rusos: sobrevivieron a una reeducación por los bolcheviques en los años 20 y por los anti-soviéticos en los 90, y ahora están siendo reformateados por el fino discurso de los Social Justice Warriors (SJW)[7], los llamados en español ‘justicieros sociales’. Cuando se disolvió la Unión Soviética, a los rusos se les prometió la libertad de expresión. ¿Dónde está pues esa libertad de expresión?

Facebook prohíbe publicar links de los sitios que no le agradan. Ya me censuraron por postear un link a la página Unz.com. También están retirando links de RT y Sputnik. La semana pasada, Facebook eliminó y censuró[8] 500 cuentas con 850,000 seguidores por publicar links de RT y Sputnik. Un amigo mío, Oleg Tsarev[9], antiguo miembro del parlamento ucraniano, candidato a la presidencia de su país y presidente del parlamento del Donbas, tenía 200,000 seguidores en su cuenta de Facebook, y el Sr. Zuckerberg se la eliminó sin explicación alguna.

Pedí a mis amigos de Facebook informarme si alguna vez los habían censurado, y explicar el motivo de su censura. He aquí un listado[10] con algunas de sus respuestas: por hablar mal de Stepan Bandera, el colaboracionista ucraniano; por debatir sobre Shevchenko, el poeta ucraniano del siglo XIX; por haber mencionado los “copetes” ucranianos; por subir una foto de Putin; por hablar sobre las víctimas de los bombardeos ucranianos del Donbas; por usar palabras como ‘pederasta’ o ‘lesbiana’; por decir que las mujeres son más emocionales que los hombres; por publicar una foto de una película de Almodóvar; por estar en desacuerdo con un historiador ucraniano que afirmaba que Jesús y Buda fueron ucranianos; por defender a la Iglesia rusa; por criticar al líder ruso pro-occidental y liberal Leonid Gozman; por criticar las maniobras de la OTAN en los países bálticos; por hablar en contra de la discriminación de rusos étnicos en los Estados bálticos…

Y ahora, hablar de Israel y los judíos: causa mayor de censura en Facebook. Es casi imposible mencionar a Israel en Facebook sin que te censuren. A mí me censuraron y eliminaron mi publicación de unos links a mis propios artículos en Unz.com. Retiraron también un link a un artículo de ForeignPolicy.com[11] que contaba cómo las tierras de una iglesia palestina eran vendidas a unos colonos judíos. Los links al periódico Haaretz[12] casi siempre son censurados o eliminados.

Por ejemplo, Haaretz informó a sus lectores sobre una mujer palestina madre de un adolescente asesinado por soldados israelíes, encarcelada durante 11 meses por una publicación de protesta en Facebook. Y a mí me censuraron por informar sobre esto a los usuarios de Facebook, por el motivo de ‘crimen de odio’. Seguramente matar al hijo de la mujer y encarcelar a ésta es un ‘acto de amor’, pero contarlo es odio puro, así de simple.

Los medios de comunicación hegemónicos de Rusia evitan hablar de Israel. Los editores rusos no son necesariamente judíos, pero hay suficientes judíos en cada periódico como para impedir cualquier publicación crítica hacia ellos. Si no hay judíos cerca, cualquier editor sabe que lo más prudente sería evitar tocar el tema. Facebook es el único conducto posible de información libre sobre Israel. Desafortunadamente, es una plataforma igual de sesgada. A mis amigos judíos y antisionistas frecuentemente los censuran por su “antisemitismo”. Mi página de Facebook con sus pocos miles de seguidores permite a los lectores rusos saber sobre lo que pasa en Israel. Mi público es mucho más reducido que el de la hasbara[13] dominante. ¿Acaso no puede usted, Sr. Zuckerberg, permitir siquiera una pequeña ventana de libertad de expresión y noticias reales? Al parecer no, no puede.

Durante un episodio verdaderamente vergonzoso, Facebook aceptó las órdenes de los censores militares de Israel. En noviembre de 2018, una banda de espías israelíes vestidos de árabes fueron detenidos en la Franja de Gaza. Los israelíes lograron escapar, mientras que su comandante, un druso de algo rango, fue abatido. Se reveló que el equipo israelí había pasado algunos días en Gaza, fingiendo ser miembros de una organización internacional de ayuda humanitaria, cuando en realidad ejercían labores de espionaje y preparaban un bombardeo en Gaza.

Se trataba de unos criminales puesto que las leyes de la guerra prohíben expresamente a los combatientes usar a la Cruz Roja (o alguna otra organización de ayuda humanitaria) como identidad falsa. Los israelíes no respetan esta regla y se valen de las ambulancias de la Cruz Roja para transportar sus tropas (Marwan Barghouti, el prometedor Mandela palestino, fue secuestrado por una de estas falsas ambulancias). Los agentes de seguridad de Gaza lograron recopilar todas las fotos de los criminales y las publicaron online, ofreciendo un millón de dólares por cualquier información que pudiera conducir a su identificación completa y a su arresto. Los censores militares israelíes prohibieron publicar las fotos a los medios israelíes y a los periodistas extranjeros con base en Israel. Sin embargo, Richard Silverstein, un disidente judío americano, rompió la censura y publicó[14] las fotos.

Traté de compartir la foto pero, vergonzosamente, Facebook la retiró y la bloqueó, incluso en Messenger. No lo podía creer: había puesto la imagen en Messenger, ¡y desapareció inmediatamente! ¿Qué es Facebook entonces? ¿Una entidad internacional o una estación de la hasbara israelí?

Menos mal que la Western Union no pertenece (todavía) al Sr. Zuckerberg, si no sus secuaces censurarían hasta las cartas de nuestros parientes.

Es primordial salvar las redes sociales del diktat de Zuckerberg. Debería de ser un instrumento público, protegido por la ley; debería ser posible apelar cualquier censura y bloqueo en los tribunales; no debería imponerse ninguna decisión arbitraria. La censura en tiempos de paz es inaceptable; va también en contra de la Constitución de los EUA. Si queremos salvar a la humanidad de la destrucción, tenemos que abrir canales de comunicación y mantenerlos abiertos. Y entonces, quizás, la próxima delegación de Vega nos visite.

P.S. En tiempo real: mientras estaba escribiendo este artículo, bloqueaban otro post mío: “Esta publicación contraviene nuestras Normas Comunitarias[15], así que nadie más podrá verla”. Se trataba de una publicación con un link a la entrevista de Haaretz[16] a Benny Morris, quien pertenece a la escuela de nuevos historiadores, y que predice que pronto “los judíos [israelíes] serán una pequeña minoría dentro de un gran mar árabe de palestinos, una minoría perseguida y masacrada, como cuando vivían en países árabes. Los judíos que puedan huirán hacia los EUA y Occidente”.

¡Al parecer, la vida es contraria a sus Normas Comunitarias! ¿No debería la gente poder leer lo que uno de los historiadores israelíes más importantes tiene que decir? Se trata de un texto muy sombrío. Morris lamenta que los judíos no hayan limpiado étnicamente a toda Palestina en 1948, y expulsado a todos los no-judíos; y dice que no existe ni la menor posibilidad de un acuerdo de paz. También señala que Trump no va a durar un año más en la presidencia, y que con su salida se llevará también a Netanyahu.

En la sección de comentarios del artículo, un lector (aparentemente estadounidense) comenta: “háganle un favor a los EUA y váyanse a otro lado, ya tenemos suficientes fanáticos racistas aquí”.

P.P.S. Richard Silverstein fue censurado por su publicación en Facebook, y ha librado una vigorosa batalla[17] contra su censura.

Israel Shamir, 19 de enero de 2019

*

Traducción: Daniel Osuna

Contacto del autor Israel Shamir: adam@israelshamir.net

Publicación original en inglés: The Unz Review

Publicacion original en Espanol : Red Internacional

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REFERENCIAS

[1] Disponible en español: https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2018/11/06/astronomos-de-harvard-postularon-que-el-misterioso-objeto-interestelar-oumuamua-es-una-nave-extraterrestre/

[2] Disponible en inglés: https://www.haaretz.com/israel-news/.premium-trump-leaving-nato-a-nightmare-for-israel-netanyahu-1.6846949

[3] Ídem.

[4] Sitio web alternativo en inglés, administrado por Ron Unz: http://www.unz.com/

[5] Ver en este mismo sitio la traducción del artículo del autor, titulado: “Los chalecos amarillos: el fin de la distopía”: http://redinternacional.net/2018/12/25/los-chalecos-amarillos-el-fin-de-la-distopia-por-israel-shamir/

[6] Disponible en inglés: https://www.dailymail.co.uk/news/article-6192453/Student-editor-tweeted-women-dont-penises-fired-university.html

[7] Disponible en español: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerreros_de_la_justicia_social

[8] Disponible en ruso: https://www.svoboda.org/a/29715485.html

[9] https://twitter.com/olegtsarov?lang=en

[10] https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=367045610789439&id=100024520086352

[11] Disponible en inglés: https://foreignpolicy.com/2019/01/07/holy-land-for-sale/

[12] https://www.haaretz.com/

[13] https://es.wikipedia.org/wiki/Hasbar%C3%A1

[14] Disponible en inglés: https://www.richardsilverstein.com/2018/11/23/breaking-hamas-exposes-identities-of-idf-commandos-who-nearly-started-war/

[15] https://www.facebook.com/communitystandards/

[16] Disponible en inglés: https://www.haaretz.com/israel-news/.premium.MAGAZINE-israel-will-decline-and-jews-will-be-persecuted-those-who-can-will-flee-1.6848498

[17] Disponible en inglés: https://www.richardsilverstein.com/2018/12/14/facebook-inside-the-warped-mind-of-a-censor/

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