Discurso de Viktor Orbán sobre el futuro de la demografía europea

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«Queremos que la Unión Europea abandone la mentalidad que mantiene nuestras manos atadas, y que retorne a los valores y la política que una vez la hizo tan espectacularmente exitosa. Queremos que las familias tomen la escena central en la política europea otra vez.» Viktor Orbán

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Discurso de Viktor Orbán en el Forum de Budapest sobre la Demografia:

«Me gustaría clarificar por qué pienso que es importante que hayamos tenido éxito en celebrar esta conferencia. Siento que tenemos que aprovechar cada oportunidad para hablar finalmente de la demografía abiertamente, libre de tabúes políticos, y, de ser posible, entre los círculos más amplios posibles. (…)

«La situación consiste en que en Europa hoy no es políticamente correcto hablar de cuestiones demográficas. Estoy personalmente enfrentado casi diariamente al hecho de que hay ciertos temas que hoy en día no son considerados temas de conversación convenientes en la esfera pública europea. Hay palabras que simplemente no pueden ser pronunciadas, no por motivos estéticos sino por motivos políticos. Tenemos aquí delante de nosotros un ejemplo reciente: el líder de uno de los países más exitosos de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, el líder de un país democrático, hizo una declaración en el sentido de que su país no está construyendo una valla sino una puerta con grandes secciones laterales fijas. A primera vista, eso podría parecer ser alguna clase de dicho ingenioso, pero le pido que vea el lado patético de la situación. ¿A qué hemos llegado? La Europa de la que estuvimos alguna vez orgullosos —porque éste era el mundo de la libertad de pensamiento, libertad de expresión y libertad de opinión— está hoy en tal estado intelectual, se ha dirigido hacia tal estado espiritual, que ciertas palabras, preguntas y conceptos políticos no pueden siquiera ser pronunciados. (…)

«Las cifras muestran que Europa está envejeciendo. Las cifras muestran que la población de Europa disminuirá. En 2013 el número de muertes superó al número de nacimientos en la mitad de los 28 Estados miembros de la Unión Europea, y en algunos países europeos un porcentaje tristemente alto de gente joven no puede ni siquiera encontrar empleo. Además, el peso demográfico de Europa en el mundo seguirá disminuyendo. En 1960 la población de Europa era el 13,4% de la población del mundo; en 2013 aquella cifra es sólo el 7,1%, si miramos los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Esto significa que Europa es el continente y civilización que está luchando con el más grave problema demográfico y es el continente que más rápidamente envejece.

«Pero si la situación es así de seria, ¿por qué este tema está tan sub-representado en la política y en el discurso europeo en general?. ¿Quién vivirá aquí en Europa? Ésta es la pregunta clave aquí. Deberíamos hablar de esto seriamente, y sin embargo está siendo dedicado mucho más tiempo, atención, energía y dinero a otras cosas y a debates que tienen mucho menos que ver con la realidad: debates de género, matrimonios del mismo sexo, y podríamos ciertamente mencionar bastantes otros. Todas éstas son cosas importantes que pueden ser muy queridas por nosotros, pero ellas son sin embargo sólo secundarias. Ellas no sacarán a Europa del cenagal económico y social en el cual está atascada. Parece que hoy existe una antipatía hacia aquellos que quieren señalar que “el emperador va desnudo”, aquellos que advierten, basados en pruebas fácticas, que habrá grandes problemas si la política abandona la unidad básica de la cultura europea: la familia. (…)

«Hay una acusación política siendo levantada cada vez con mayor frecuencia en Europa. Efectivamente, esa acusación consiste en que si un gobierno apoya a las familias, envía el mensaje de que ve a otros estilos de vida como inferiores, y por lo tanto él no es inclusivo. Esto es obviamente tonto, pero aún así es difícil defendernos contra acusaciones de ese tipo. Por lo tanto, el actual gobierno húngaro —como usted puede haber visto— está canalizando mucha energía hacia dejar en claro que apoyar a las familias y reconocer la libertad no es algo mutuamente exclusivo. Poner a uno contra el otro es sólo un truco engañoso, que debe ser denunciado de modo que podamos defender a la familia y a nuestros propios valores de manera sincera y con una conciencia clara. (…)

«Afortunadamente, con respecto a eso Hungría no está en una pobre condición, y nunca lo ha estado. En Hungría la mayoría cree que en la edad moderna un hijo es tanto una bendición como una recompensa en la vida de una familia y al mismo tiempo en la vida de la sociedad. Cada uno en Hungría —bueno, tal vez no cada uno, pero la mayor parte de las personas— es capaz de hacer más por sus hijos que por ellos mismos. Nosotros los húngaros creemos que los hijos amplían la fuerza de sus padres, que ellos aumentan la fuerza de la familia, y una generación de niños amplia la fuerza de una nación, de un país entero, y finalmente de toda nuestra civilización. Los hijos amplían nuestra capacidad, y nos permiten conseguir más; ésta es la visión que asumimos. Entonces los hijos son una fuerza motivacional: una fuerza motivacional positiva en la vida de la sociedad, como ninguna otra que conozcamos. Después de todo, cuando seamos viejos, ellos cuidarán de nosotros, ellos se ocuparán de nuestras necesidades, ellos serán la garantía para la renovación de nuestras comunidades, y ellos llevarán adelante la herencia que es todo lo que ha hecho significativas nuestras vidas. Sin hijos no hay ninguna continuación, y no hay ninguna seguridad para los ancianos. (…)

«Éste no es el tema de esta reunión en el sentido más estricto, pero todos sabemos que si hay una cantidad insuficiente de hijos, emergerá el tema de la inmigración, al menos hasta que la clonación de masas se haya generalizado en la civilización europea, que es algo que esperamos que el Todopoderoso nos evite. En términos del funcionamiento pacífico de las sociedades, es importante que nuestras comunidades sean capaces de su regeneración. Es importante que las comunidades permanezcan viables, y que sean capaces de sostenerse sin recurrir a recursos externos. Estoy convencido de que Europa no puede construír su futuro en base a la inmigración más bien que en las familias. Me gustaría advertirles, sin embargo, que ya hay documentos europeos existentes que buscan la solución en aquella área. (…)

«Aquellos que esperan ayuda desde otra parte tendrán que pagar tarde o temprano el precio de ello. Ésta es una ley de hierro, no hay ninguna alternativa a ella, aunque haya algunos en Bruselas que piensan que los inmigrantes que están inundando Europa deberían ser vistos como una bendición, porque con ellos seremos capaces de resolver nuestros problemas económicos y demográficos de la noche a la mañana. Muchos de nosotros —quizá todos nosotros— sabemos que eso no es verdadero en absoluto. Y también sabemos que ese modo de pensar es muy peligroso. Es peligroso porque trastorna el equilibrio del continente. Implanta entre nosotros una cultura y una perspectiva ante la vida con una mentalidad y costumbres que son completamente diferentes de las nuestras. Esa cultura tiene un enfoque diferente ante el trabajo, tiene ideas diferentes sobre las relaciones humanas y, finalmente pero no lo menor, tiene opiniones diferentes acerca de los fundamentos de nuestro sistema social: la familia. (…)

«Sinceramente espero que nosotros que nos hemos reunido aquí hoy queramos una Europa que esté basada en las familias más bien que en la inmigración. Queremos que la Unión Europea abandone la mentalidad que mantiene nuestras manos atadas, y que retorne a los valores y la política que una vez la hizo tan espectacularmente exitosa. Queremos que las familias tomen la escena central en la política europea otra vez. (…)

«Hay tiempos en que los demógrafos deben hacer oír sus voces. Estamos viviendo ahora en tales tiempos. La supervivencia de nuestra civilización y cultura está en juego. En la Historia del mundo, ni una sola cultura que haya sido incapaz de poblar la tierra en la cual vivía fue capaz de sobrevivir; los escritores de la Antigüedad documentaron ampliamente este fenómeno. Les deseo a ustedes éxito en sus esfuerzos para demostrar a cada uno que la familia y los hijos son en efecto una bendición, no sólo para la familia misma sino para la nación y la civilización europea entera. (…)

«Sinceramente espero que, con vuestra dedicación y apoyo, cada vez más líderes europeos tendrán el coraje para respaldar la necesidad de una política europea amistosa hacia la familia».

Viktor Orbán, 5 noviembre 2015

(Speech at the Budapest Demographic Forum)

Fuente original

Fuente traducción Red Internacional

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