Los secretos de Helsinki (cumbre Trump-Putin) – por Israel Shamir

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Como un huracán naranja, el presidente Trump hizo una tempestuosa visita al viejo mundo. Por lo regular, las visitas de los presidentes de los EUA a Europa están llenas de sesiones de fotos y promesas de amor eterno y amistad. Pero no en esta ocasión.Desde la invasión de los mongoles, muy pocos visitantes de fuera han sacudido a Europa como él lo hizo. El presidente estadounidense al fin ha salido de la jaula construida por sus adversarios políticos, y comenzó a decir algunas cosas que sus electores tanto querían escuchar.

Sin embargo, sus ministros y asesores se precipitaron en invalidar y negar sus maravillosas y osadas declaraciones, dando la impresión de que Trump sólo habla por él mismo, mientras que la administración estadounidense, sus propios allegados, dicen lo contrario. Y posteriormente, hasta él mismo también renegó de sus propias palabras, diciendo que lo habían malinterpretado.

El presidente norteamericano se parece cada vez más al héroe de la novela de Mark TwainEl príncipe y el mendigo, ese chico pobre que por accidente se volvió rey y comenzó a comportarse de una forma no digna de la realeza: mostrando misericordia y preocupación por el pueblo. Sus propios subordinados desobedecen sus órdenes. Trump dice lo que la gente quiere escuchar, pero su gobierno se aferra a seguir la dirección previamente trazada.

Durante la primera parte de su viaje, actuó como un rebelde en el mundo de P.G. Wodehouse con sus hombres debiluchos y sus temibles mujeres. En efecto, el mundo occidental está gobernado por tías y hermanas mayores. La tía Angela en Alemania, la tía Theresa en Inglaterra y la tía Brigitte en Francia. Sólo falta la tía Hillary para completar el rompecabezas y establecer la dominación de las tías sobre sus sumisos sobrinos.

La derrota de Hillary no arruinó los planes de emasculación de las tías: el movimiento #MeToo va viento en popa. Los hombres ahora temen coquetear con las chicas. Henry Cavill, el actor que interpretó Superman[1], lo reconoció en una entrevista, en la que dice que, como persona pública, coquetearle a alguien sería como “aventarse a las llamas del infierno”. “Pienso que a una mujer se le debe cortejar y pretender”, declaró, pero ahora el coqueteo puede llevarte hasta la cárcel. Lo atacaron de inmediato por esa herejía: “Si Henry Cavill no quiere que le llamen violador, entonces todo lo que tiene que hacer es… no violar a nadie”, asestaron de forma implacable. Y él se deshizo en disculpas.

El viaje de Trump estuvo acompañado de protestas masivas. Normalmente, estoy a favor de una buena manifestación anti-estadounidense, pero en este caso, los manifestantes eran feministas extremistas y partidarios de la inmigración sin límites. La clase de gente que adora a las tías, pero que odia a los tíos. Les da igual un conflicto con Rusia y hasta consideran a Trump un “agente ruso”. Les disgusta que no obedezca a las tías.

En la segunda parte de su tour por Europa, Trump se reunió con el imponente Sr. Putin, un hombre de verdad. Ahora que ya sabemos, gracias a nuestras fuentes confiables, lo que pasó en los salones del palacio de Helsinki (excepto el encuentro privado cara a cara con Putin), podemos describir el viaje del peregrino Trump y compartirle nuestra información y nuestras conclusiones.

En resumidas cuentas, el presidente Trump mostró sensatez y la voluntad por encontrar las soluciones adecuadas, pero no ha podido insistir en ninguna de ellas. Si fuera un hombre verdaderamente libre, este viaje transformaría el mundo. Por como están las cosas, todo lo que ha hecho quedará como símbolo de sus intenciones honestas, ya que todossus asistentes se han encargado de negar y de revertir todo lo que dijo.

En Bruselas, Trump criticó a Frau Merkel. ¿Cómo se atreve a comprar gas ruso cuando se supone que Alemania se encuentra amenazada por Rusia? ¿Por qué acepta inmigrantes y refugiados que socavan el modo de vida de los europeos? Al decir esto, se ponía de lado de “los populistas”, los italianos, los húngaros y los austriacos, cuyos líderes políticos en el poder son hombres amigables con Trump y Putin.

La reunión en Bruselas casi causa el desmantelamiento de la OTAN. Trump insinuó la salida de los EUA de la organización si los demás no pagaban su parte. Tienen que pagar más, mucho más, si quieren tener la protección estadounidense.

¿Acaso hablaba en serio? La OTAN es un instrumento estadounidense para controlar a Europa y, para ello, Washington mantiene docenas de bases militares en el continente europeo, principalmente en Alemania. Alemania ha estado bajo ocupación estadounidense desde 1945. Esto parece convenir a los EUA, pero los ocupados y controlados Estados de Europa occidental están atados al bando de los Clinton, los demócratas y los liberales. No pueden aceptar a Trump como su legítimo soberano.Y Europa no paga por esta ocupación, la cual es muy costosa. Desde luego que es un gran honor ocupar y controlar a las grandes potencias del pasado como Inglaterra, Francia, Holanda y España. Pero le cuesta mucho dinero a los EUA. Del mismo modo que en 1990 le costaba caro a Rusia controlar a la malhumorada Europa Oriental, a la Polonia independiente, a la soleada Georgia, a la complicada Armenia, al poblado Uzbekistán y a los lluviosos países bálticos.

No es seguro que los países de Europa acuerden pagar y someterse a las exigencias de Trump. En Alemania, crece cada vez más la voz de quienes exigen enviar a casa a los yanquis, es decir, pedir a los soldados norteamericanos que tomen sus cosas y se vayan de Alemania. Estaría bien que la OTAN se desintegrara y desapareciera, como el Pacto de Varsovia. Trump ha repetido varias veces que quiere que las tropas estadounidenses regresen a casa. Tal vez seamos testigos de una Pax Americana sin tropas de Washington en Europa, como cuando Inglaterra, de forma ficticia, afirmaba pertenecer al Imperio Romano, a pesar de que las legiones romanas ya se habían ido y de que Roma había perdido todo interés en la brumosa Albión.

En Inglaterra, Trump confrontó a la Sra. May. Ella le recordó a su maestra de escuela y, cabe mencionar, a Donald no le gustan las maestras de escuela. El Brexit “blando”, que ella pretende pactar, es una total decepción, no es un Brexit real, dijo Trump. Bajo el tratado propuesto, todas las prerrogativas se quedan en Bruselas. Así que no puede haber acuerdo comercial entre los Estados Unidos y la Gran Bretaña. Washington tendrá que negociar directamente con Bruselas. Y, de hecho, sería preferible que May transfiriera el número 10 de Downing Street a su antiguo secretario de asuntos exteriores, un partidario del Brexit “duro”, el pelirrojo BoJo (así es como los británicos llaman a Boris Johnson, quien acaba de renunciar, por su oposición al plan propuesto de un Brexit “blando”).

La Unión Europea es también un proyecto estadounidense. ¿Entonces por qué el presidente de los EUA quiere debilitarla con la salida del Reino Unido, su propio caballo de Troya? Al parecer, significa que las fuerzas globalistas han entrado en un estado de directa confrontación con los Estados Unidos.

El Kremlin había seguido con satisfacción esta primera parte del tour de Trump por Europa. Moscú piensa también que la OTAN se ha vuelto obsoleta y que el Brexit es una acción sensata. Rusia, por instinto, ve con malos ojos la migración masiva, así como Trump.

Un año se había pospuesto la reunión de Trump con el presidente Putin; ambos ya estaban ansiosos por reunirse. Trump quería verse con otro hombre de su estirpe, un líder poderoso que le pueda ayudar a construir un mundo nuevo, en vez del que se construyó bajo el mandato de Obama, los medios de comunicación y los jueces de la Suprema Corte. Por su parte, el presidente Putin quería resolver algunos asuntos bilaterales y aligerar la presión de los EUA sobre Rusia.

Sus problemas eran muy diferentes. Los principales problemas de Trump eran la Sra. Clinton y Barack Obama, así como el ejército de sus acólitos seguidores que nunca reconocieron su legitimidad como presidente. A pesar de su simpatía, Putin no pudo hacer mucho por él en este sentido.

El problema de Putin es la guerra híbrida que libran los Estados Unidos contra Rusia. A pesar de las acusaciones que se escuchan en los medios de comunicación (como la influencia en los electores de la supuesta publicidad rusa en Facebook y Twitter), la presión de los EUA sobre Rusia es muy real y también muy dolorosa. Los funcionarios estadounidenses intentan arruinar cualquier tratado internacional que Rusia pretenda conseguir. Y no se trata sólo de acuerdos de armas. Si un país “A” quiere vender a los rusos, por ejemplo, plátanos; el embajador de los EUA se acercará al rey o ministro del país “A” y le prohibirá, de forma expresa, vender plátanos a los rusos impíos. Si no cede, entonces no podrá contar con la ayuda de los EUA, ni con sus favores en caso de disputas con sus vecinos, ni les comprarán sus productos, olos bancos estadounidenses, de forma cínica y hostil,le harán mala cara a sus transacciones financieras. Ya hemos presenciando tal escena[2], cuando la demente NikkiHaley, la embajadora de los EUA en la ONU, amenazó con un castigo severo a cualquier nación soberana que se atreviera a votar contra los deseos de Washington, así que ya se puede tener una idea de la delicadeza y cautela de los EUA en su afán por imponer su voluntad.

Los rusos están en un lugar muy incómodo. Todos sus vecinos están sometidos a la presión de los EUA para hacerle la vida imposible a Rusia: ya sea Georgia (este país ya una vez hasta atacó[3] militarmente a Rusia, asesorado por norteamericanos e israelíes) o Ucrania (los estadounidenses organizaron un golpe de Estado[4] e instalaron en Kiev un gobierno extremadamente hostil a Rusia). Las bases militares de los EUA rodean a Rusia y las tropas de la OTAN se acercan cada vez más a sus centros. El presupuesto militar estadounidense de 600 mil millones de dólares empequeñece al de Rusia, mientras que una carrera armamentista debilitaría las finanzas rusas. Si Rusia fuera mujer, gritaría: ¡ya basta!

Quizás nuestro colega, el Sr. Andrei Martyanov[5], tenga razón y los EUA no puedan destruir a Rusia militarmente; tal vez Immanuel Wallerstein[6] esté en lo correcto y el poder estadounidense esté en declive; pero, mientras tanto, los EUA están perfectamente en condiciones de hacer la vida imposible a cualquier Estado. Le han hecho la vida insoportable a Corea del Norte, y extremadamente imposible a Irán. Rusia no hace ni la mitad de lo bueno que podría hacer sin la implacable injerencia de los EUA.

Al presidente Putin le gustaría que Trump frenara las cosas. No hay razón para este incesante acoso hacia Rusia; ya no es un país comunista; es mucho más pequeño y menos poblado que la antigua URSS; quiere vivir en paz como miembro de la familia de naciones, y no como alternativa antagónica. La ofensiva anti-rusa comenzó seriamente bajo el gobierno de los presidentes anteriores, en particular bajo Obama y Clinton; así que tendría sentido que Trump le pusiera un alto.

El problema es que el presidente Trump está activamente involucrado en la guerra contra Rusia. Hace tan sólo unos días, presionó a la canciller alemana para renunciar al proyecto del gasoducto NorthStream 2 y dejar de comprar el gas ruso. Sus asesores exigieron que Turquía desistiera de comprar a Rusia un sistema antimisiles. La Fuerza Aérea de los EUA bombardeó a las tropas rusas en Siria.

A pesar de todo, Putin hizo un gran esfuerzo. Propuso celebrar un referéndum en el área del Donbass, en el este de Ucrania, una región de facto independiente pero que carece de reconocimiento internacional. Los habitantes del Donbass tuvieron su propio referéndum en 2014, y votaron por la independencia; el régimen de Kiev y sus patrocinadores occidentales negaron su validez alegando que se llevó a cabo bajo la protección del ejército de Rusia. Ahora Putin ha propuesto un nuevo referéndum bajo observación internacional.

Trump estuvo aparentemente de acuerdo, dijo que era una buena idea y pidió la opinión de John Bolton, su asesor de seguridad nacional y éste confirmó que era una buena idea. Eso fue lo que pasó en Helsinki; sin embargo, desde entonces, los estadounidenses han rechazado tal idea, ya que el régimen de Kiev se ha opuesto a la misma. El régimen sabe muy bien que los habitantes del este de Ucrania no optarán por volver a su tutela despiadada, y que la administración de Trump no obligará a Kiev a aceptar una secesión o a cumplir los acuerdos de Minsk, de manera que puedan integrarse a una Ucrania federal como región autónoma. Así que esta herida abierta en la frontera oeste de Rusia seguirá sangrando.

Respecto a Siria, Putin le dijo a Trump que había acordado con Netanyahu mantener a los iraníes y sus milicias a unos 80 km de las líneas de separación establecidas en 1974 en los Altos del Golán (los iraníes están pasando ahora por un momento difícil y aceptaron esta solución sin chistar). Esta decisión era aceptable para Trump, y ambos presidentes subrayaron la gran importancia que le conceden a la seguridad de Israel.

Ambos tienen razones discrepantes en este asunto. Putin quiere una Siria en paz, gobernada por su protegido y aliado, el presidente Bashar al-Assad, y para ello necesita negociar acuerdos de seguridad con el belicoso Estado de Israel. Putin conoce perfectamente la capacidad de dominio del Estado judío y no quiere contrariarlo. También quiere que Trump esté cómodo, e Israel es un punto de enorme importancia para el presidente estadounidense, mucho más que para Putin.

Trump sacrifica sobre el altar de Israel a fin de apaciguar a los judíos que combate en los EUA. Trump combate todo lo que los judíos estadounidenses defienden, está en contra de todo lo que han hecho estos últimos años. Los quiere de vuelta en las tesorerías, a esos ‘chaparritos que llevan puesta la kipá todos los días’, contando sus billetes. Pero los judíos quieren más, mucho más: dominar y gobernar los EUA a su manera. Trump está listo a dar todo lo que pueda a Israel, con tal de que los judíos norteamericanos sientan menos ganas de guerrearle.

Los nacionalsocialistas alemanes ya habían intentado esta estrategia en los años 30, al dar a los sionistas socialistas la versión más jugosa del Acuerdo Haavara[7] para compensar y debilitar la hostilidad de los judíos estadounidenses. Tal estrategia fracasó, como se espera que pase de nuevo, pero mientras tanto, los sionistas le sacarán el máximo jugo posible.

En cuanto a Corea del Norte, Putin elogió la jugada de Trump y dijo que seguirá apoyando los esfuerzos estadounidenses.

Respecto al falaz argumento sobre “la injerencia rusa en las elecciones de los EUA”, Putin propuso establecer un comité bilateral de expertos en materia de seguridad cibernética.Dejemos que los expertos se reúnan y nos muestren sus conclusiones, dijo el presidente ruso. Trump estuvo de acuerdo con la idea, pero sus consejeros no esperaron en repudiarla en cuanto regresaron a Washington.

Putin también propuso permitir contrainterrogatorios sobre una base recíproca: los investigadores estadounidenses viajarán a Rusia para interrogar a los funcionarios rusos acusados por el equipo de Mueller; mientras que los investigadores rusos viajarán a los EUA para interrogar al ex embajador estadounidense en Rusia, Michael McFaul, por su participación en el caso Browder[8]. Trump estaba impresionado por la generosa oferta; pero cuando regresó a Washington, McFaul (falsamente) afirmó que Trump pretende mandarlo al gulag, y los consejeros de Trump se precipitaron a repudiar el acuerdo.

Putin no tenía la intención de arrestar a McFaul, sólo quiere interrogarlo; así como tampoco permitirá a los investigadores de Mueller llevarse a los agentes de la inteligencia rusa a unapreferencial cárcel al estilo de Guantánamo, sólo para hacerles unas preguntas. El caso Browder se hace cada vez más notorio: aunque el bandido no fue el mayor saqueador de activos rusos, sí era el más descarado y obstinado en su afán por mantener sus tesoros robados. Los consejeros estadounidenses, egresados de las universidades más prestigiosas e incrustados en la administración de Yeltsin en los años 90, habían robado mucho más; también habían facilitado la creación de los poderosos oligarcas de aquella época. Sin embargo, Browder tuvo más tenacidad y con acierto invirtió una gran parte de sus ganancias ilícitas en mordidas dirigidas a sobornar al gobierno estadounidense y a obligarlo a acosar a Rusia de forma implacable. El embajador McFaul fue su tapadera y ocultó sus fechorías; mientras que el mismo embajador intentaba interferir en el proceso electoral ruso, siguiendo el precedente establecido en 1996.

De este modo, me dijo un testigo, se estableció un modelo en Helsinki. Putin hace una propuesta, Trump la acepta provisionalmente y una vez de regreso en Washington, reniega de la misma y la denuncia.

De principio a fin, los medios de comunicación de los EUA fueron muy hostiles con Trump y su misión en Europa. Con empeño cubrieron las manifestaciones anti-Trump y exageraron cada uno de sus errores. De forma sumisa, Google resaltó los tuits del ex director de la CIA, John O.Brennan, en los cuales tildó a Trump de ‘traidor’. Todos los grandes diarios occidentales hablaron de la ‘traición’ de Trump.

Tal vez habrían podido convencer a algunos republicanos de seguir su camino, pero la derrota en junio del republicano Mark Sanford[9] en las primarias de Carolina del Sur, después del furioso tuit de Trump, los había hecho entrar en razón. Un dirigente republicano explicó muy bien la situación: “Obviamente habrá quienes lo critiquen, pero lo van a criticar diga lo que diga. Este comité es sólido, se pone de su lado y quiere apoyarlo. No miramos solamente a las elecciones de 2018, miramos también a las elecciones de 2020”.

El resultado[10] de la violenta campaña titulada “Trump es un traidor” fue sorprendente: el 80% de los electores de Trump aprobaron su numerito en Helsinki, a pesar de las enfáticas acusaciones. Los medios de comunicación estadounidenses ya están perdiendo su encanto. El presidente podrá continuar la construcción de su estructura de poder, y tal vez algún día se valore su palabra.

En resumidas cuentas: Trump se atrevió y sobrevivió.

Israel Shamir, 24 de julio de 2018

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Traducido por: Jesús Daniel Osuna Aguirre

Para contactar a Shamir: adam@israelshamir.net

Publicación original en inglés por: TheUnzReview

Publicado originalmente en español el 29 julio 2018 por: Red Internacional

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Articulo relacionado: Injerencia de EE.UU. en Rusia: ¿Es intocable Míster Browder? – por Israel Shamir

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REFERENCIAS

[1]https://www.theguardian.com/film/2018/jul/13/henry-cavill-superman-apologises-metoo-comments

[2]https://www.realclearpolitics.com/video/2017/12/21/nikki_haley_threatens_un_with_defunding_over_resolution_condemning_us_jerusalem_decision.html

[3]http://www.unz.com/ishamir/the-snatch/

[4]https://www.counterpunch.org/2014/02/24/the-brown-revolution-in-ukraine/

[5]https://www.amazon.com/Losing-Military-Supremacy-American-Strategic/dp/0998694754

[6]https://www.amazon.com/Decline-American-Power-Chaotic-World/dp/1565847997

[7]https://www.marxists.org/history/etol/document/mideast/agedict/ch06.htm

[8]https://www.unz.com/ishamir/the-good-fortune-of-mr-browder/

[9]http://fortune.com/2018/06/13/trump-twitter-mark-sanford/

[10]https://www.axios.com/republicans-poll-donald-trump-press-conference-putin-5776322f-a483-4e21-b50c-028799b08367.html

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