«Ya que hablan del clima…» – por Israel Shamir

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Hace frío en el Midwest, tanto que la presentadora de televisión americana, Rachel Maddow, ya se lo adjudicó[1] al malvado de Putin (“Rusia te congelará hasta morir, a ti y a tu familia”). Hace también mucho frío en Inglaterra. Pensaba que este periodo de frío pondría fin a la absurda idea del calentamiento global. Para nada: los adeptos de la secta de Al Gore no son tan fáciles de disuadir. Como la Sociedad de la Tierra Plana, son inmunes a los argumentos. Esta gente iluminada sigue luchando contra el calentamiento global.

Decidieron revertir el adagio de Mark Twain y hacer algo: “Todo el mundo habla del clima, pero nadie hace nada al respecto”. Ya tenemos un nuevo héroe popular, Greta Thunberg, una muchacha sueca de 16 años, chapada a la antigua y con trenzas, quien se sentó en la nieve y dijo que no se movería hasta que alguien hiciera algo contra el calentamiento global. Desencadenó una manifestación de niños en su apoyo, y los medios mainstream europeos están eufóricos con esta historia.

Esa es la clase de manifestación que les gusta a los medios; y no las que convocan los malvados chalecos amarillos odiadores de judíos, o los trabajadores que piden mayores salarios, o los nacionalistas blancos que exigen detener la inmigración, o los pacifistas que protestan contra las guerras rentables en Afganistán y Siria, o los anarquistas que echan espuma por la boca contra banqueros inocentes… no, ellos prefieren una amigable marcha de gente diversa, abierta, con caras sonrientes y agradables.

No hay daño alguno cuando se protesta contra el clima. A los poderes ocultos detrás de los medios de comunicación dominantes, los Maestros del Discurso, les encanta esta clase de acontecimientos. De repente, Greta se ha convertido en salvadora del planeta: la enviaron a Davos para dar un discurso a los dueños del planeta Tierra. Ya la bautizaron de “cuasi Mesías”[2], y la Iglesia sueca tuiteó[3] que Jesús había nombrado a Greta Thunberg como Su sucesora (¡Para nada! ¡Si Él hubiera defendido causas tan inofensivas, nadie lo habría crucificado!). La pobre muchacha (a la que previamente se le había diagnosticado síndrome de Asperger, trastorno obsesivo-cumpulsivo y mutismo selectivo) ha sido apoyada como Esteban de Cloyes, un pastorcillo francés de 12 años de edad que lideró a miles de niños franceses y alemanes en la llamada ‘Cruzada de los niños’[4] para liberar la Tierra Santa en el año 1212, niños que terminaron en los mercados de esclavos de Oriente, entregados por los adultos que habían promovido la expedición.

Greta organizó una huelga escolar. Algunos profesores se opusieron y dijeron que los niños podían manifestarse fuera del horario escolar, pero los medios se indignaron: los niños aprenderán mucho más marchando contra el calentamiento global que estudiando cosas inútiles como las matemáticas. Las computadoras son mejores en matemáticas que los humanos, así que estos deberían aprender a marchar tras el flautista de Hamelín[5]. “Los niños deberían sentirse orgullosos de sus «faltas injustificadas a clase» anotadas en sus carnets… Aprenden más sobre conciencia cívica durante un día de manifestación – movilizando a sus compañeros, haciendo carteles, organizando debates y viajes green (tal vez hasta con maestros y padres) – que en muchas clases de política”, pontificó el diario alemán Die Zeit[6].

Todo aquel que no esté de acuerdo con Greta, debería ser castigado por las leyes contra el odio, dice el periódico austriaco Der Standard[7]: “a los populistas de extrema derecha no les importa el cambio climático, porque es complicado combatirlo y exige un sacrificio por parte de todos. No encaja con el plan electoral aritmético de los populistas. Es mucho más fácil tildar a la gente de extranjera o de diferente, como lo hacen con Greta Thunberg”. Efectivamente, no hay más tolerancia ni lugar para el disenso en la prensa de masas de hoy que en los años 30. La agenda cambió, pero tenemos que seguirla de todas maneras.

Eso sí, la muchacha no está completamente equivocada. La preservación de la naturaleza es algo muy importante y podemos hacer mucho al respecto. Podemos construir aparatos que sean reparables y duraderos, en vez de desechables; podemos ponernos ropa vieja y remendarla, en vez de tirarla por haber pasado de moda; podemos detener naturalmente la baja tasa de natalidad de nuestros países, en lugar de importar africanos y sirios. Pero todas estas iniciativas no venden. Greta está en contra de la carne, así que podría exigir que las tiendas suecas abastezcan y vendan pescado, pescado salvaje de mar, y no pescado de granja. El pescado de mar es mejor, más saludable, tiene un menor coste energético, pero se requieren pescaderos calificados que lo vendan, no podemos contratar a un inmigrante analfabeta, ponerlo de cajero y pagarle una miseria. El pescado natural se ha vuelto una rareza en Suecia. Pero sentarse en la nieve o salir a manifestar en vez de estudiar no servirá de nada.

Nuestras élites adoran las causas conservacionistas; las usan para implementar nuevos impuestos y elevar el coste de la vida. El alzamiento de los chalecos amarillos en Francia fue provocado por la introducción de una nueva ecotasa al diésel por parte del gobierno del presidente Macron. En Suecia (y en el norte de Europa, por lo general), se necesita electricidad para sobrevivir, pero sus dirigentes siguen subiendo los costes energéticos por la conversión a la “energía verde”, es decir, energía generada sin petróleo ni carbón. Por lo tanto, decenas de miles de europeos mueren de frío[8] en invierno, y no se trata de mera retórica. Así que prefieren conservar el petróleo y matar a la gente. Es de esperarse viniendo de los Verdes.

La costosa energía verde posee una ventaja adicional: no hay que comprársela a Rusia, el gran enemigo de los Maestros del Discurso. El gas y el petróleo ruso son más baratos y más fáciles de entregar, pero ¿a quién le importa el precio? ¿Acaso a los consumidores, podría uno murmurar? ¿Pero a quién le importan los consumidores? Ciertamente no a los organizadores de esta nueva cruzada. Ofrecen dos opciones caras: gas natural licuado estadounidense[9] o energía verde. Los europeos pagarán la cuenta, animados por la muchachita sueca. ¡Qué gran trato!

En Inglaterra, se planea construir una nueva línea ferroviaria de alta velocidad (el proyecto HS2), usando parques eólicos y otras fuentes alternativas de energía. El problema es el costo: 77 mil millones de dólares para comenzar, pero probablemente mucho más. Todo esto será financiado por los contribuyentes y los pasajeros, cuando el Reino Unido tiene tarifas ferroviarias de por sí muy elevadas. Para evitar el carbón (y a los mineros ganarse el pan) y el petróleo (y a Rusia venderlo), están dispuestos a tirar más y más dinero por la ventana.

¿Y el asunto del calentamiento global? Es un fenómeno que existe, pero tiene poco que ver con los humanos. Deberíamos ser modestos, pues tenemos razones suficientes para serlo: los humanos, en gran medida, todavía somos incapaces de influir sobre el clima. La actividad volcánica produce más daños en unos días que toda la humanidad en un siglo. El clima cambia, es cierto, pero estos cambios, cíclicos o no, obedecen a factores de diverso orden: en primer lugar, la actividad solar, y el sol no se altera con las huelgas escolares. Podemos ventosear todo lo que podamos y aun así el impacto sobre el clima será mínimo.

Con toda modestia, admito también que no tenemos ni la menor evidencia para probar una tesis o la otra. Todavía no hemos creado un modelo matemático funcional sobre los hechos climáticos.  Todavía estamos muy lejos de poder predecir el clima a gran escala. No sabríamos nada de esto si consultáramos sólo a los medios dominantes, quienes ya lo saben todo de antemano. Y cualquier científico que argumente abiertamente en favor del más mínimo agnosticismo correrá con la misma suerte que el Dr. James Watson[10], famoso por sus descubrimientos sobre el ADN.

No sé si Watson tenga razón o no, pero supongo que un científico maduro y de tal calibre tiene derecho a expresar y sostener su opinión. En los casos de los premios Nobel, el Dr. Peter Duesberg[11] y el Dr. Kary Mullis[12], también tienen derecho a expresar y sostener su opinión sobre el SIDA sin ser marginados ni perseguidos[13].

Los Maestros del Discurso quieren sólo un único punto de vista: el de ellos y punto. Eso es lo que me molesta. Mi lógica, y mis conversaciones con científicos, me han convencido de que no sabemos a ciencia cierta si los humanos podemos influir en el clima del planeta, pero no censuraría a un científico que pensara diferente. Todo lo que pido es que no se censure a ningún científico, pero posiblemente sea mucho pedir.

En el siglo XVII, los científicos más avanzados creían que la luna era un lugar habitado. Johannes Hevelius, astrónomo y alcalde de Danzig, ciudad alemana en el mar báltico (ahora repoblada por polacos y rebautizada por ellos bajo el nombre de Gdansk), había dado a los residentes de la luna el nombre de selenitas. Cualquier científico que dudaba (o peor aún, que negaba) de la existencia de los selenitas era rechazado por sus colegas como un excepcionalista retrógrado, es decir, un adepto de la creencia en la excepcionalidad del hombre y de la Tierra (¡mientras que todo científico digno de su nombre sabía que la luna, el sol y las estrellas eran lugares tan poblados como la Tierra!).

Pero creer en los selenitas no implicaba exigir a nuestras comunidades invertir en instrumentos especiales para ir a salvarlos, traerlos a la Tierra o construir una escalera hacia la luna. La creencia en el cambio climático antropogénico es una creencia muy costosa, y el presidente Trump ha hecho muy bien en retirar a su país de la trampa montada por los Maestros del Discurso. Esta avasalladora campaña de apoyo a la chica sueca indica que los Maestros no han renunciado a su plan de imponernos un gobierno mundial antidemocrático bajo su control. ¿Qué otra causa podía convencernos de quedarnos en casa congelados? Como el niño gordo de la novela de Charles Dickens Los papeles póstumos del club Pickwick, quieren que nos arrodillemos ante ellos. El miedo es el instrumento más antiguo de control de la población y es también el preferido por los medios dominantes.

Se la pasan infundiendo el miedo para obtener presupuestos con más dígitos e imponer mayor obediencia. Aterrorizan a los británicos declarando, como The Guardian, que “se morirán del hambre bajo montones de basura putrefacta después del Brexit”. Aterrorizan a los suecos con cuentos de submarinos rusos. En realidad, son ellos, los Maestros del Discurso y sus medios de comunicación, el mayor peligro para la humanidad. Si logramos socavar su decadente credibilidad, nos salvaremos y a nuestros hijos también con mayor seguridad que al sentarnos en la nieve junto a Greta la sueca.

Israel Shamir, 6 de febrero de 2019

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Traducción: Daniel Osuna

Contacto del autor Israel Shamir: adam@israelshamir.net

Publicación original en inglés: The Unz Review

Publicacion original en Espanol: Red Internacional

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REFERENCIAS

[1] https://twitter.com/wikileaks/status/1091109244752015360?s=20

[2] Disponible en inglés: https://www.eurotopics.net/en/211145/almost-a-messiah-climate-activist-greta-thunberg

[3] Disponible en sueco: https://www.aftonbladet.se/ledare/a/yvwPnE/lyssna-pa-greta–annars-dor-vi

[4] Ver https://www.abc.es/internacional/20150603/abci-cruzada-ninos-jerusalen-misterio-201506021640.html

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/El_flautista_de_Hamel%C3%ADn

[6] Disponible en alemán: https://www.zeit.de/gesellschaft/schule/2019-01/demonstrationen-schuelerinnen-bewegung-klimaschutz-kohlekommission

[7] Disponible en alemán: https://derstandard.at/2000097147289/Angriffe-auf-Greta-Thunberg-Haeme-als-Strategie

[8] Disponible en inglés: https://www.theguardian.com/society/2016/jan/20/older-person-dying-winter-fuel-poverty

[9] https://actualidad.rt.com/actualidad/283350-trump-ue-planear-construir-puertos-gas

[10] James Watson, el Nobel despojado de sus títulos honorarios por decir que los genes influyen en las diferencias de resultados entre negros y blancos en las pruebas de coeficiente intelectual:  https://www.elheraldo.co/ciencia/james-watson-el-nobel-despojado-de-sus-titulos-honorarios-por-opiniones-racistas-588259

[11] http://www.duesberg.com/

[12] https://www.karymullis.com/

[13] http://www.free-news.org/aembid03.htm

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