Aberraciones capitalistas: la leche desnatada

ehgsetz

África no quiere la mala leche que exportan los monopolios europeos

La superproducción de leche europea hace que los precios bajen a expensas de los pequeños agricultores europeos, pero también de los africanos, que compiten con la leche en polvo, que es más barata que la leche local.
La semana pasada llegaron a Bruselas una quincena de representantes de ganaderos africanos para exigir a la Unión Europea una revisión de su política de exportación de leche en polvo desnatada por “competencia desleal”.
En el capitalismo moderno las cosas son así: la superproducción de alimentos convive con el hambre de millones de seres humanos en la mayor parte de los países del mundo.
Son las consecuencias de la creciente industrialización y monopolizacion de la agricultura y la ganadería, a las que se añade la PAC, la polítca agraria común impuesta desde Bruselas.
Es como un sortilegio: para paliar el hambre, la mala conciencia europea envía “ayuda“ a África en forma de “leche desnatada en polvo” que no es tal porque está reprocesada con aceite de palma, menos beneficioso desde el punto de vista nutricional.
Pero el precio del aceite de palma es 12 veces más barata que la grasa de la leche.
Para reducir la superproducción de leche, la Unión Europea la exporta a África, lo cual no es ninguna “ayuda”, ya que arruina a los ganaderos africanos en beneficio de los monopolios alimentarios europeos.
El mecanismo es el siguiente: la superproducción de leche provoca la caída de los precios, lo que obliga a los ganaderos a depender de las subvenciones públicas.
Las multinacionales alimentarias compran la leche a bajo precio y venden los excedentes a África, la mayoría de las veces en forma de leche en polvo desnatada y reprocesada con aceite vegetal, principalmente de palma.
En un mundo hambriento, con la fabricación de leche desnatada, la Unión Europea y los monopolios alimentarios matan dos pájaros de un tiro: reducen el problema de la superproducción de leche para fabricar mantequilla.
Con la grasa de leche se fabrica mantenquilla a buenos precios y el aceite de palma se mezcla con los restos para exportar la bazofia a África.
La leche exportada a África es un 30 por ciento más barata que la leche local, lo que arruina a los ganaderos africanos. Además, aumenta la demanda de aceite de palma y fomenta el monocultivo.
En Bamako, Mali, el 90 por ciento de la leche que se consume son exportaciones en polvo, europeas la mayor parte de ellas.
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