Escenarios de la geopolítica mundial 6 – por Luis Alvarez Primo
Parte I
Sun Tzu, el gran filósofo y estratega militar chino del siglo V a.C., en su “Tratado sobre la guerra” enseñó—tal como hemos recordado varias veces en estas notas—que quien no se conoce a sí mismo y no conoce a su enemigo, perderá inexorablemente todas las batallas. Por ello valoramos especialmente la nueva obra que nos ha regalado E. Michael Jones, el genial polímata católico contrarrevolucionario estadounidense: “Walking with a Bible and a Gun. The Rise, Fall and Return of American Identity” (Caminando con una Biblia y un Arma. Surgimiento, caída y regreso de la identidad estadounidense) (Fidelity Press. South Bend. 2025) aún no traducida al español.
Estados Unidos, en tanto gobernado por las élites globalistas que constituyen el llamado Deep State (controlado por intereses judíos), ha devenido en un imperialismo patológicamente belicista, cada vez más agresivo y cruel, promotor de la mayoría de las guerras contemporáneas y, por tanto, enemigo de todas las naciones celosas de su soberanía, de su dignidad, de su cultura y del bienestar de sus propios pueblos.
El tema sustantivo de la crisis de identidad estadounidense estudiado en la erudita investigación histórico-filosófico-literaria citada, tiene importancia no sólo para los EE.UU. sino también para toda la humanidad en la medida que el imperio judeo-masónico (anglo)estadounidense se ha expandido por el mundo ( en el cual, según algunas fuentes tiene desplegadas entre 500 y 800 bases militares), desde el fin de la segunda guerra mundial hasta hoy, en que comienza a acusar todos los síntomas de su inexorable declinación y caída.
No es mi propósito aquí hacer una reseña de la obra citada sino tan sólo compartir algunos conceptos fundamentales extraídos de ella a fin de comprender las raíces culturales del imperio norteamericano que, repetimos, ha devenido la organización política más agresiva y violenta de la historia.
El comienzo del devenir político de los estados Unidos de Amérca está en la Reforma en la Inglaterra Tudor. Histórica y esencialmente la Reforma protestante no fue una cuestión religiosa sino una inmensa operación de saqueo de los bienes de la Iglesia católica, mediante el robo de la riqueza acumulada por el trabajo santificador de los monasterios durante 900 años. La ética calvinista del puritanismo cripto-judío promotora del capitalismo vino después, cruzó el Atlántico y echó raíces, efectivamente, en Estados Unidos.
Jones establece un diálogo crítico con el prestigioso académico WASP, Samuel Huntington (“Who are we?”), y con el filósofo francés de origen judío, Emanuel Todd (“La Defait de l’Occident”), quienes sitúan las causas de la crisis actual de identidad estadounidense en la evaporación del protestantismo originario, su “gramática oculta”, según Max Weber.
Los EE. UU. e Inglaterra, dice Todd, han quedado atrapados en una deriva centrípeta “narcisista y nihilista”, que ha llevado al imperio estadounidense (y a su predecesor inglés) a lo que él llama el “Estado Cero”, es decir, un estado nación que ya no estaría estructurado por sus valores originarios.
El puritanismo, tanto en Inglaterra como en Nueva Inglaterra (EE.UU.) estaba inspirado por el espíritu revolucionario de los judíos. John Milton, el laureado poeta puritano inglés, en su poema épico “Paraíso Perdido”, representó a Satanás, el héroe del poema, como el santo patrono del protestantismo. De manera que, si el protestantismo es efectivamente la gramática oculta del imperio estadounidense, el satanismo es la gramática oculta del protestantismo. Esto lo comprendieron bien Herman Melville (“Moby Dick”) y la mayoría de los autores del llamado Renacimiento literario del siglo XIX, que definió la identidad estadounidense.
Evaporado el protestantismo fundante de los EE.UU., el vacío ha sido llenado con el nihilismo, que Todd define como “un amoralismo derivado de la ausencia de valores”. El nihilismo, dice el filósofo francés, niega la realidad y la verdad, es un culto de mentiras. El nihilismo lleva al narcisismo y ambos rechazan la realidad, lo cual se ha convertido en una pandemia en sociedades que sostienen, por ejemplo, que “un hombre puede convertirse en mujer, y una mujer en hombre” (o bien, agrego, que es lícito el aborto, o el matrimonio homosexual o practicar la pedofilia). Falsedad que está en el núcleo teórico del nihilismo occidental pues “lo recto y lo incorrecto” han perdido el nombre y ese transformismo o inversión contra natura se ha vuelto posible con la sola promulgación de un decreto.
(En un interesante contraste, vemos que en la Rusia de Vladimir Putin esas aberraciones no son posibles. En el caso del aborto, esa práctica está cada vez más restringida y severamente penada. Las expresiones propagandísticas del movimiento LGBTQ+ están prohibidas al igual que los cultos satanistas. El satanismo ha sido prohibido recientemente con el apoyo de la Duma, el Ministerio de Justicia, la Corte suprema de Justicia de la Federación de Rusia y la Iglesia Ortodoxa). Más allá de la sempiterna doctrina anglosajona del “heartland” del inglés Halford Mackinder que se opone a la integración de Rusia con Europa, ¿acaso no es aquella la causa—cultural y religiosa– de la rusofobia vociferante en las usinas mediáticas de desinformación del colectivo occidental?).
Todd indica oblicuamente que el satanismo es, en efecto, la gramática oculta del “Estado Cero”, cuando sostiene que “un ritual satánico” (“une sorte de rituel économico-philosfico-satanique”) sirvió como punto de demarcación entre la era de la élite WASP y el momento en fue sucedida por la Sinagoga de Satanás como clase dirigente de los EE.UU.
Efectivamente, Estados Unidos se convirtió en “el Gran Satán” cuando los judíos y el llamado “cristiano sionismo” a su servicio tomaron el control de la cultura estadounidense (fenómeno cultural que EMJ describió magníficamente en varios capítulos de su obra magna “El Espíritu revolucionario de los judíos”, 2008). Es la élite judía la que hoy está en control de la cultura y de la nave del estado estadounidense.
El satanismo, como dijimos antes, es la trayectoria del imperio judeo masónico anglo-estadounidense. Milton lo expresó en su origen cuando puso en boca de Satanás, el héroe de su poema épico, los siguientes versos:
Reinar vale la ambición, aunque sea en el infierno, mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo.
(To reign is worth ambition though in Hell:/ Better to reign in Hell, than serve in Heav’n).
El espíritu de Satanás invocado por el revolucionario Thomas Paine en enero de 1776 en su opúsculo “Common Sense”, se convirtió en la base de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos. Así el puritanismo originario de las colonias adoptaría la forma del unitarismo (negador de la divinidad de Cristo) hasta llegar a la apostasía en el siglo XIX cuando R.W. Emerson escribiera en “Self Reliance”, su poema más famoso:
La mente tiene su propio lugar, y en sí misma
Puede hacer del Cielo el Infierno, y del infierno el Cielo.
(The mind is its own place, and in itself/ Can make a Heav’n of Hell, a Hell of Heav’n)
Aunque ciertas reservas cristianas sostuvieron por un tiempo a la República estadounidense, el surgimiento del Imperio después de la Segunda Guerra Mundial, ha sido, paradójicamente, una prolongada inmersión en el satanismo.
“America”, “the city shining on a hill (la ciudad que brilla en lo alto de una colina), (frase popularizada por el líder puritano John Wintrop en 1630 que se convirtió en símbolo del “excepcionalismo” moral estadounidense), es la cuarta religión mundial y se fundó en un pacto con el diablo.
Sin embargo, Jones advierte, “América” es más que su gramática oculta. La identidad estadounidense también se basa en las identidades vivas de las gentes que llegaron a sus costas en busca de una vida mejor. (De hecho, como decíamos en la nota anterior, es curioso que “el mejor hombre”—el más perspicaz y realista– que Trump tiene en su gabinete sea Marco Rubio, un católico hijo de inmigrantes cubanos -Mario Rubio y Oria García).
Pero debemos avanzar un poco más a fin de concluir este resumen. En 1890, con motivo de los 100 años de la Revolución Francesa, la prestigiosa revista “Civilita Cattolica” explicó la lección que Dios trataba de enseñar a Francia, cuando dijo que toda nación que se aleje de las leyes del Creador terminaría gobernada por judíos, quienes encarnan el espíritu revolucionario que Francia todavía hoy se rehúsa a abjurar. La fijación de Todd en la tesis de Max Weber sobre el espíritu del protestantismo, dice Jones, lo enceguece y le impide ver el hecho de que ese mismo espíritu judío ha asumido el control de la Francia de hoy.
Nihilismo, agrega Jones, es el término que Todd usa para referirse al espíritu satánico, cuyas raíces se pueden rastrear al tiempo en que Jesucristo se enfrentó con los judíos que sostenían que ellos eran “semilla de Abraham”, diciéndoles “vuestro padre es Satanás” (Juan, 8:44). Al matar a Cristo, los judíos que rechazaron al Logos Encarnado se convirtieron en la “Sinagoga de Satanás”. Su rechazo del Logos halló expresión en una trayectoria de actividad revolucionaria que se extendió desde Barrabás y Simón bar Kochba, a Trotsky y los bolcheviques, a Irving Kristol y otros trotskistas redivivos del City College de Nueva York en los años 1930, a los que se conoce hoy con el nombre de neoconservadores. Estos neoconservadores, otrora trotskistas, destruyeron lo que quedó de Rusia después de la caída del comunismo en diciembre de 1991 mediante operaciones de saqueo ejecutadas por judíos como Larry Summers, por entonces presidente de la Universidad de Harvard, y los oligarcas judíos que lucraron con las mismas. Bajo Vladimir Putin, Rusia se recuperó, “después de la pesadilla de los años 1990”, pero, sorprendentemente, EE.UU. no se recuperó de la victoria de la Guerra Fría que generó aquella pesadilla rusa, pues “los líderes occidentales han permanecido ciegos a la realidad”. Más allá de su prosa precisa, al hablar de “néoconservateurs” o “neocons” como los responsables del eclipse de la élite WASP en EE.UU., de la implosión de la cultura blanca , anglosajona y protestante, y de un imperio carente de proyecto, Todd no logra identificar ni nombrar al enemigo y crea una categoría mental abstracta y amorfa, “the Blob”, que ubica en Washington D.C, y Jones describe como el microcosmos controlado por judíos semi intelectuales (como Robert Kagan et. al.) responsable de la política exterior belicista del imperio estadounidense. Esos judíos se embarcaron durante décadas en una operación de robo de la identidad WASP y los Estados Unidos se ha vuelto judío. En su obra, por otra parte brillante, Todd no llega a decirlo y se sabotea a sí mismo; por eso, con fina ironía Jones concluye que ante el misterio del robo de la identidad WASP se impone buscar no a “la mujer” como dicen los franceses ( cherchez le femme), sino al judío (“ cherchez le Juif”).
¿Acaso en la Argentina, en la Iglesia católica y en tantos otros países del orbe no ha sucedido lo mismo? Asumir la necesidad de identificar al enemigo es el primero y principal desafío geopolítico de una nación que aspire a recuperar su identidad y ser independiente.
Parte II
Rusia bajo Vladimir Putin ha sabido recorrer el camino que ha permitido a la Federación recuperar, en gran medida, su identidad. El logos se ha manifestado en Rusia. Putin y los distinguidos hombres que lo acompañan en su gobierno han estado atentos al Logos de la Historia y han comprendido la realidad última en la conducción de la nave del Estado. El pueblo ruso, como en otras ocasiones en la historia, ha dado todo de sí y más, para afrontar los desafíos del presente: observar la creatividad y la entrega patriótica y abnegada de los rusos en esta coyuntura es absolutamente deslumbrante. Situados en las antípodas del narcisismo y el nihilismo judío estadounidense, los rusos saben quiénes son, quién es su enemigo y cómo derrotarlo. En estas notas, lo decimos con modestia, el lector habrá podido encontrar las pruebas que confirman el logos de la estrategia de victoria de la Federación de Rusia en esta guerra que los EE.UU. y la OTAN le impusieron, y que con pertinacia aún se niegan a concluir, haciendo pagar los terribles costos de la misma, en primer lugar al pueblo ucraniano que derrama su sangre de manera absurda, y luego, a los propios pueblos avasallados de “Occidente” mediante gravosas cargas. Tener buenos gobernantes fieles al Logos hace una diferencia.
El desfile a realizarse el 3 de septiembre en Beijing para conmemorar el 80 aniversario de la victoria de China sobre Japón será una impresionante expresión de su altísimo desarrollo bajo su líder supremo Xi Jinping.
Rusia realizará ejercicios conjuntos en Bielorrusia el 10 y 12 de septiembre. La OTAN y el régimen de Zelenski está preocupados por el avance ruso en todos los frentes al que se podría sumar uno más desde Bielorrusia. Si los ucro-otanistas fueran honestos y les interesara el pueblo ucraniano y sus propios pueblos deberían prepararse para firmar una rendición incondicional del régimen de Zelenski aceptando las condiciones que Rusia exige de manera irrenunciable.
Parte III
Las reuniones de Trump con Putin en Alaska, y en Washington DC con Zelenski, 7 miembros de la UE y Úrsula von der Leyen, la presidenta de la comisión de la UE, a quien Trump incomodó preguntándole a quien representaba, permite sugerir dos conclusiones: por un lado, el respeto de Trump por Putin (a Trump le gusta tratar con hombres fuertes) y, por otro, el desprecio de Trump por los líderes europeos presentes y por el mismo Zelenski, quien no obstante aprendió bien el guión para que no se repitiera el desastre protocolar de la reunión anterior en la Casa Blanca. La otra conclusión, más importante aún, es que en el colectivo occidental nadie quiere asumir ni el desprestigio de la contundente derrota en una guerra que ellos mismos promovieron ni los costos de la misma y la eventual reconstrucción. Ucrania está quebrada y a esta altura es un estado fallido. Su población se ha reducido de 52 millones de habitantes en el 2022 a 27 millones. Ha perdido 1.800.000 vidas jóvenes en el campo de batalla. Y su deuda ha crecido exponencialmente.
El cinismo del establishment belicista estadounidense y del propio Trump es cosa sabida. Hablan de paz, pero siguen alimentando el conflicto enviando armas a Ucrania. Aunque Trump se jacta de que ahora esos envíos no pesan sobre el erario público estadounidense porque los europeos se las compran y las pagan.
Trump y la élite globalista quedaron amenazados con las listas del judío Jeffrey Epstein, el extorsionador al servicio del Mossad. Ghisleine Maxwell, la agente del Mossad controladora de Epstein, desde la cárcel colabora con Trump para recomponer su imagen comprometida en la red de pedofilia, diciendo que Trump fue “siempre fue un perfecto caballero”. Del corrupto Bill Clinton también ha dicho lindezas por el estilo, no obstante sus 28 viajes a la Isla “Little Saint James”. Ghisleine, aún en un aposento privilegiado en la cárcel, ya no quiere estar en prisión. En octubre se publicará “La chica de nadie”, las memorias de Virginia Giuffre Roberts, quien a los 14 años fue abducida por Epstein y Maxwell y puesta al servicio de la “operación masajes” para los miembros de la élite que frecuentaban la isla de Epstein y su piso en Nueva York. Virgina Giuffre, principal acusadora del príncipe Andrés de Inglaterra, se suicidó en abril de este año.
(En la nota anterior escribí que “La condición para ser político hoy en Occidente es tener ‘un esqueleto en el ropero’ a fin de que los servicios de inteligencia y los medios de comunicación controlados por los todopoderosos fondos judíos puedan extorsionarlos y manejarlos a placer”. Al respecto, un amigo desde Europa luego me envió un largo artículo publicado en la importante revista digital “UNZ Review” en el que su director, Ron Unz, no sólo confirma lo dicho arriba sino que va más allá, y habla de “chantaje voluntario” conforme el cual el codicioso trepador político comete deliberadamente actos deleznables, a sabiendas de que está siendo observado precisamente con la intención de ser extorsionado y así ser propulsado a los altos círculos de la política por los poderosos, los servicios y los medios. Es como una carta de seguridad o contrato de exoneración anticipado. “Te vamos a apoyar, si y sólo si te podemos chantajear”.
El cinismo de la Administración Trump se hizo evidente también en la carta que Melania Trump, la primera dama estadounidense, envió al presidente Putin en la que le advirtió sobre “la difícil situación” de los niños provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania. Ni Trump ni Melania nada dijeron a Zelenski sobre los ataques permanentes que el régimen ucraniano hace a objetivos civiles. Y mucho menos han dicho una sola palabra sobre los más de 20.000 niños asesinados en Gaza por el estado genocida terrorista del carnicero Benjamín Netanyahu. Sin embargo, Trump sigue enviando armas y apoyo de todo tipo tanto a Ucrania como a Israel.
Parte IV
La ferocidad satánica asesina de Netanyahu, y de su gabinete de mesiánicos fanáticos sedientos de sangre, no tiene límites. El ministro de finanzas judío de Netanyahu, Bezael Smotrich, describe la guerra que libran y la matanza de inocentes palestinos que ella comporta, como “un proceso de redención” y el “regreso a la divina presencia de Zión” mediante la “conquista de la tierra”. (Haaretz/ The times of Israel)
El plan de extermino del gobierno israelí, la limpieza étnica y la terrible hambruna (o catástrofe de nivel 5 en la escala de seguridad alimentaria) impuesta a los niños y madres palestinos en el campo de concentración a cielo abierto en que Gaza se ha convertido, continúa con una crueldad inaudita.
El último escándalo genocida israelí, entre los muchos crímenes de guerra que cometen a diario las Fuerzas de Defensa de Israel, ha sido el reciente bombardeo deliberado del Hospital Naser en el que murieron 5 periodistas entre los 20 civiles asesinados.
Las escenas de dolor y muerte de los palestinos en Gaza son indescriptibles y difíciles, si no imposibles de contemplar, y claman al Cielo. Por ello, el sufrimiento de los judíos según la “Narrativa del Holocausto” difundida durante los últimos 80 años empalidece ante a esta siniestra obra de destrucción y muerte de los palestinos que los fanáticos sionistas judíos están consumando. Se ha terminado el mito del judío como víctima.
Luis Alvarez Primo, 25 de agosto de 2025