Literatura judía para niños: Familias tradicionales para los judíos, familias homosexuales para los gentiles

Heather

Una de las figuras más interesantes en esta esfera de la actividad cultural es Leslie Newman, una feminista lesbiana y judía que tiene la dudosa distinción de haber escrito uno de los libros para niños más controvertidos de las últimas décadas y que también ha escrito una serie de libros para niños judíos que, por el contrario, promueven la cultura y valores judíos tradicionales.

En 1989, después de ser sido rechazada por casi todas las editoriales, y junto con Tzivia Gover, Newman se autopublicó ella misma Heather Has Two Mommies (Heather tiene dos mamás), “el primer libro infantil de temática lésbica jamás publicado”. Newman recuerda: “La gente tenía miedo de publicar ‘Heather’ a pesar de que era un libro necesario. Nadie lo haría. Pero nosotras éramos mujeres judías muy atrevidas”. La Asociación de Bibliotecas de los Estados Unidos registró el trabajo de Newman como el undécimo libro más cuestionado de la década de 1990.

Sin embargo, como suele suceder con las reacciones contra el activismo judío en otras esferas culturales, sociales y políticas, la respuesta al trabajo de Newman fue sonada pero sin ir a la médula; se consideraba que era exclusivamente parte del activismo homosexual y no se entendía del elemento judaico involucrado. La Jewish Telegraphic Agency (Agencia Telegráfica Judía) informó que “el jefe de un distrito escolar en Queens declaró la ‘guerra’ al libro y envió una carta a los padres advirtiendo que a sus hijos se les enseñaría la sodomía. … El presidente del distrito envió más de 30,000 cartas a los padres del distrito denunciando el libro como “propaganda homosexual peligrosa”. En un momento, se describió a Newman como la “escritora más peligrosa de los Estados Unidos”.

Sin embargo, lo que muchos de los oponentes al libro se perdieron fue que su autora era una promotora entusiasta del tradicionalismo y de la comunidad: del tradicionalismo y la comunidad judíos. A diferencia de Heather Has Two Mommies y libros posteriores como The Boy Who Cried Fabulous (2004), A Fire Engine for Ruthie (2004), Momma, Mama y Me (2009), Daddy, Papa, and Me (2009), Donovan’s Big Day (2011) y Sparkle Boy (2017), que llevaron la homosexualidad, la disforia de género y el SIDA a un público infantil, Newman publicó una serie de libros infantiles para su propia comunidad, ofreciendo tratamientos convencionales y tradicionales de los festivales judíos desprovistos de cualquiera de aquellos temas: Matzo Ball Moon (1998), Runaway Dreidel (2002), Las ocho noches de Janucá (2008), Una dulce pascua (2012), Mi nombre es Aviva (2015) y Hanukkah Delight (2016) presentan familias judías tradicionales sin ningún indicio de pluralismo sexual o cultural. Han sido muy elogiados por el Jewish Book Council como obras tradicionales y favorables a la familia.

Que Newman haya producido consciente o inconscientemente un cuerpo de trabajo tan diferenciado no es sorprendente en el marco del engaño y el autoengaño judíos. El factor crucial aquí es que la identidad judía es esencial para Newman, y es algo hacia lo que ella se siente muy protectora.

De hecho, en nuestro intento de evaluar la verdadera fuerza motriz psicológica detrás de la producción y difusión del anterior cuerpo de trabajo, vale la pena recordar la descripción de Newman de sí misma y de Gover no como feministas o lesbianas, sino como “atrevidas mujeres judías” (énfasis añadido).

Estaría plenamente justificado preguntarse, dado el contexto aparentemente no étnico y ni religioso de los orígenes de Heather, si Newman pondría el énfasis en su origen étnico. Mi propia interpretación es que, como homosexual, Newman no es atípica dentro del grupo étnico judío que, conscientemente o no, ha buscado promover los intereses de sus compañeros de etnia al usar su sexualidad como arma y dirigir su activismo exclusivamente contra ‘sociedad’ en lugar de contra su comunidad.

Por supuesto, se encuentran precisamente las mismas incongruencias entre las feministas heterosexuales que, en sus andanadas contra el patriarcado, guardan un silencio curioso pero unánime sobre los aspectos patriarcales del judaísmo y de la cultura judía.

Andrew Joyce,  6 enero 2018

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