Aguas inexploradas – por Israel Shamir

Estados Unidos viene librando dos guerras: una con Ucrania contra Rusia, y otra con Rusia contra el clima. Ambas son muy costosas, no aportan ningún beneficio a los estadounidenses, ambas son totalmente innecesarias, pero ambas son esenciales para el régimen de Biden en este momento, mientras la pandemia del Covid se va agotando. ¿Qué rumbo tomarán estos asuntos?

Tal parece que la guerra ucraniana se ha pospuesto. Las tropas rusas se retiraron de sus avanzadas posiciones en la frontera ucraniana a sus bases permanentes. Quizás Putin decidió que la amenaza de una poderosa respuesta rusa bastaría para que Kiev renunciara a sus planes de invasión del Donbás. Estuvo cerca: la artillería de Kiev bombardeó el Donbás; los tanques rusos se enfrentaron a ellos esperando la orden de avanzar hacia el oeste, pero la orden nunca llegó. Y sigue sin llegar. En los últimos días, el bombardeo del Donbás por parte del régimen de Kiev se ha intensificado. Las tropas de Kiev han avanzado hacia la línea del frente que separa las zonas controladas por el régimen y el Donbás libre, y han traído consigo más armamento pesado . En el Donbás, la gente está de mal humor: se sienten abandonados por Rusia, o más bien han vuelto al mismo infierno de bombardeos episódicos con el que han vivido durante años. No se les ha permitido unirse a la Federación Rusa como esperaban. En Kiev creen que Putin parpadeó primero. Eso dicen los británicos . El prudente de Putin no quiere la guerra, pero aún puede tocarle. Lo que tenemos ahora parece una tregua más que una situación estable.

Ha comenzado el Europe Defender , una de las mayores maniobras militares dirigidas por el ejército estadounidense en décadas, y se prolongará hasta junio. El ministro de defensa ruso, Serguei Shoigú, pidió a sus tropas que estuvieran preparadas para responder a cualquier “acontecimiento adverso” durante las maniobras de la OTAN ; el armamento pesado permanecerá en posiciones avanzadas, por lo que el despliegue de tropas podría ser rápido. En mayo, los buques de la Royal Navy pasarán por el Bósforo, mientras que los rusos han trasladado sus barcos lanzamisiles del Mar Caspio y el Báltico al Mar Negro. Así que todavía hay muchas posibilidades de que las cosas vayan mal.

Las relaciones de Rusia con Estados Unidos y sus secuaces son tan malas como nunca. ¿Tan malas como en 1962, durante la crisis los misiles? No, pero sí tan malas como en 1952, durante la guerra de Corea. Estados Unidos es un enemigo, declaró el viceministro de asuntos exteriores, Sergei Ryabkov, y esa palabra no se utilizaba desde la guerra de Corea. Estados Unidos y Gran Bretaña también llamaron a Rusia su enemigo más peligroso. Hasta hace poco, Putin seguía creyendo en la posibilidad de integrar a Rusia en el mundo occidental, no como mandamás, sino como un Estado poderoso a la altura de Alemania o Francia. Los años transcurridos le han demostrado que era una quimera imposible. Ha tenido que ajustar sus objetivos. Además, el mundo ha cambiado. Ha habido un cambio tectónico: Rusia se ha hecho más fuerte; Estados Unidos se ha enemistado con China; el pueblo estadounidense está inquieto y descontento; los europeos son prisioneros en sus propias casas. En un mundo así, es imposible que Rusia aguante para siempre los ataques subsidiarios de Estados Unidos.

Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos han pasado de la “rivalidad” a la “confrontación” y han vuelto al nivel de la Guerra Fría, escribió el ex presidente Dmitri Medvédev , el número 2 de Rusia, que es considerado un miembro del equipo del Kremlin más favorable a Occidente. Rusia ha enviado al embajador de EE.UU. de vuelta a casa “para consultas”; éste intentó desobedecer con un “no, no me iré”, pero finalmente cedió y se marchó a Washington , junto con diez diplomáticos estadounidenses expulsados. Los rusos también prohibieron a la embajada de EE.UU. contratar personal local, recibir a diplomáticos visitantes y viajar libremente por Rusia, lo que tensó los lazos diplomáticos.

Durante este tiempo, se descubrió en Moscú el complot para asesinar al presidente bielorruso Lukashenko y/o secuestrar a sus hijos. Los conspiradores contaban con el apoyo de la CIA, dijo el presidente bielorruso, asegurando que su asesinato había sido autorizado al más alto nivel de la administración Biden. Esta revelación acercó a Bielorrusia a Moscú. Hace un año, Minsk y Moscú se volteaban la cara. Lukashenko tenía buenas razones para sospechar que los oligarcas rusos estaban implicados en una revolución de color contra Bielorrusia. Esperaban destituir al testarudo presidente, para luego privatizar y comprar la industria bielorrusa, ya que esta república es la única que conservó y mejoró el legado que heredó de la época soviética. Desde entonces, Lukashenko se ha dado cuenta de que Putin no está en su contra y las relaciones han empezado a mejorar.

Teniendo esto en cuenta, la gente esperaba con cierto nerviosismo el discurso anual de Putin el 21 de abril sobre el estado de la nación, esperando algún anuncio dramático, ya sea la guerra, o la integración de Bielorrusia, o el reconocimiento del Donbas; sin embargo, el discurso trató principalmente de la ayuda estatal a las familias con niños. Putin hizo de Santa Claus: felicitó al pueblo ruso por haber casi vencido la pandemia; ahora hay que ser fecundos y multiplicarse, dio a entender. También dio a los rusos diez días de vacaciones pagadas a partir del 1 de mayo, presumiblemente para reproducirse en sus casas de verano. Prácticamente todas las familias rusas establecidas en la ciudad tienen una casa de campo precisamente para estos fines. Este año, el domingo de Pascua ruso será el 2 de mayo, por lo que los rusos tendrán toda la Octava de Pascua como vacaciones totalmente pagadas. El Estado cubrirá la mitad de los gastos de las vacaciones de verano de los niños y dará una suma decente a cada niño a tiempo para el próximo año escolar, suficiente para comprarles buena ropa y libros. Las vacaciones en Rusia estarán subvencionadas para todos, para compensar la dificultad de viajar al extranjero debido a las restricciones del coronavirus. Para los que insisten en ir al extranjero, Egipto estará pronto abierto como destino de vacaciones.

Semejante generosidad inquietó a los rusos. Les recuerda aquellas horas de descanso y el trago de vodka que les daban a sus padres antes de enviarlos a atacar las líneas alemanas: un respiro antes de la batalla. Sin embargo, Putin no mencionó ni una sola vez al régimen de Kiev y a Ucrania.

Prometió severas represalias a quien cruzara las líneas rojas, y comparó a los checos y a los polacos con “Tabaqui [el lameplatos] rondando a Shere Khan [el tigre devorador de hombres], aullando para apaciguar a su soberano”. Shere Khan es ciertamente Estados Unidos, el gran enemigo de Mowgli [Rusia], el niño humano de la selva. Rudyard Kipling sigue boicoteado en EE.UU. por su “White Man’s Burden” , y Tabaqui no apareció en las versiones cinematográficas estadounidenses del Libro de la Selva, pero los rusos conocen al personaje tal y como aparece en su versión de dibujos animados .

Los lameplatos checos desataron la risa de los rusos al afirmar que su depósito de armas había sido volado en 2014 por Petrov y Boshirov, los legendarios agentes del GRU, famosos por el caso Skripal. Cientos de memes aparecieron de inmediato, apelando al sentido del humor ruso.

La historia del depósito de armas es turbia: los checos dijeron que el depósito pertenecía a un traficante de armas búlgaro que rápidamente negó la acusación; parece que las armas iban a ser introducidas de contrabando en Ucrania y Siria para ser utilizadas contra Rusia, manteniendo oculta la procedencia checa. Un James Bond ruso se ocuparía del depósito exactamente como supuestamente lo hicieron Petrov y Boshirov. Pero, ¿por qué los checos han decidido desvelar ahora esta vieja historia?

Hay tres posibles explicaciones: (1) Se hizo para eliminar a la empresa rusa Rosatom de la licitación para la construcción de la central nuclear que estaba a punto de ganar. Sin Rosatom, el presupuesto de 5 mil millones de dólares probablemente irá a parar a la empresa estadounidense Westinghouse, aunque está en quiebra y no puede construir la central. (2) Para distraer la atención del intento por parte de los conspiradores relacionados con la CIA de matar o secuestrar al presidente bielorruso Lukashenko y a su familia. (3) Los checos están haciendo lo que les dijeron sus amos estadounidenses, y lo suyo no es razonar el por qué.

Sea cual sea el motivo, los checos expulsaron a 18 diplomáticos rusos; los rusos respondieron expulsando a 20 diplomáticos checos; los checos subieron la apuesta expulsando a más de 60 empleados de la embajada rusa; los rusos respondieron prohibiendo a los checos contratar personal local. Ahora están considerando sancionar la cerveza checa, el mayor producto de exportación checo a Rusia, y posiblemente los coches Skoda. Es probable que los checos sancionen a Rusia deteniendo la entrega de piezas de alta tecnología. Otros Tabaquis de Europa del Este se sumaron a la agitación. Los polacos, los búlgaros y los bálticos expulsaron a algunos diplomáticos rusos; Rusia respondió con su rutina de expulsiones.

Hace unos días, el ministro de asuntos exteriores ruso, Sergei Lavrov, fue a Teherán y declaró que las relaciones entre Rusia e Irán se encuentran en un nivel “sin precedentes”. Se ha anunciado el primer fruto de esta declaración: los buques del ejército ruso escoltarán a los petroleros iraníes que entreguen petróleo y trigo iraní a Siria . Esto evitará que Israel o Estados Unidos ataquen a los buques. Los israelíes se jactan de haber saboteado docenas de petroleros iraníes causando una inmensa miseria entre los sirios. Ahora es de esperar que todo haya terminado (o tal vez no , o tal vez sí ).

Y por si acaso Israel no tomara en consideración esta señal, hubo además otra. Un misil ruso C-200 lanzado por los sirios cayó “por casualidad” cerca de una fábrica nuclear israelí, el centro nuclear de Dimona. Los israelíes trataron de minimizar el impacto público inventando una historia improbable de un viejo misil sirio tierra-aire, lanzado contra un avión israelí que sobrevoló unos 300 km, cayendo en algún lugar del desierto del Néguev. Los sirios e iraníes no objetaron esta explicación y afirmaron que simplemente repelieron un ataque aéreo israelí. Pero las redes sociales israelíes revelaron que la opinión pública israelí está preocupada, y con razón, pues el sistema de defensa antimisiles Patriot, de fabricación estadounidense, no logró detener el misil entrante. La agencia de noticias rusa informó que dispositivos electrónicos rusos con base en Siria habían interferido en el sistema de defensa antimisiles israelí en 12 distritos, permitiendo así que el misil llegara a Dimona. “Se trata de una respuesta rusa a los incumplimientos israelíes de nuestros acuerdos sobre Siria”, añadió la agencia.

En cuanto a Afganistán, cuando el régimen de Biden decidió posponer su propuesta de retirada de tropas hasta el 11 de septiembre, los expertos rusos con los que hablé están convencidos de que Estados Unidos nunca abandonará Afganistán por voluntad propia. Mantendrán en su lugar a miles de contratistas militares privados, y conservarán sus posiciones en los aeropuertos por si surge la necesidad de reconquistar algún terreno.

Y ahora pasemos a la guerra del clima. Putin y Xi habían sido invitados (entre otros) por el presidente Biden a participar en la Cumbre Virtual de Líderes sobre el Clima (por cierto, Biden era el único que llevaba puesto un cubrebocas en la cumbre virtual). La pandemia del Covid se transforma, sin gran dificultad, en Calentamiento Global en los planes de nuestros amos. Estos planes son tan extravagantes que el infeliz Donbas bien podría estar en otro planeta. Entre otros, incluyen el fin de la producción de carne y el paso a la producción de insectos para la alimentación . “La agricultura es el mayor impulsor de la pérdida de biodiversidad mundial y uno de los principales contribuyentes a las emisiones de gases de efecto invernadero. Los insectos de granja podrían ayudar a combatir dos de los mayores problemas del mundo a la vez: la inseguridad alimentaria y la crisis climática”, pontifica la BBC.

La espía top de Estados Unidos (naturalmente, una mujer; no se puede permitir que un hombre blanco ocupe un puesto tan importante, a no ser que sea un anciano obseso del teleapuntador), la Directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, declaró que el cambio climático tiene que estar “en el centro de la seguridad nacional y la política exterior de todo país”. El cambio climático “tiene que estar plenamente integrado en todos los aspectos de nuestro análisis para permitirnos no sólo vigilar la amenaza, sino también, y de manera fundamental, garantizar que los responsables políticos comprendan la importancia del cambio climático en cuestiones políticas aparentemente no relacionadas”. En palabras llanas, a partir de ahora, la CIA dirá a los responsables políticos (incluidos reyes y presidentes, senadores y ministros) lo que pueden y no pueden hacer. Y, presumiblemente, no se les permitirá quejarse del complejo militar estadounidense, el mayor contaminador de la Tierra. Adiós a los Estados soberanos: ¡bienvenido el gobierno mundial único!

El presidente Trump (con todos sus defectos) fue el último líder del mundo libre que intentó luchar contra la doble agenda de la pandemia y el calentamiento. No es de extrañar que haya sido despojado fraudulentamente de su cargo. Biden está a favor del Covid y de la histeria climática, al igual que Greta Thunberg. Por desgracia, ningún líder se opone a esta agenda. El presidente brasileño Bolsonaro, que valientemente habló en contra de ambos, se arrepintió; ahora está de acuerdo, e incluso pide que le presten dinero para combatir mejor el calentamiento global.

Para Rusia, el país habitado más frío del mundo, el calentamiento global no puede ser tan malo (incluso hoy, 25 de abril, hace 2°C en Moscú). Los rusos no se dejan engañar por la agenda verde de Estados Unidos. “El último comentario de Estados Unidos sobre la agenda verde no es más que un chantaje y un intento de crear una pantalla medioambiental y climática, y utilizar palancas económicas extranjeras para obligar a sus socios y clientes a pagar por la modernización de su complejo energético”, dijo un alto experto ruso . Sin embargo, Putin no es un hombre que quiera ir en contra de una agenda tan universalmente aceptada. Trata de encontrar una posición que beneficie a Rusia y minimice sus peligros, al tiempo que atiende de boquilla las exigencias del régimen de Biden. Rusia está compitiendo con éxito contra el GNL [gas natural licuado] suministrado por Estados Unidos con sus propios y abundantes recursos de gas. Si China se ve obligada a cambiar el carbón por el gas natural, Rusia venderá su gas a Pekín a un precio inferior al de Estados Unidos. Las centrales nucleares no emiten CO2, y los rusos son los mejores en energía nuclear. A pesar de la hostilidad general, Biden agradeció la contribución de Putin al Green Deal.

En la cumbre, Putin dijo que Rusia ha reducido casi a la mitad sus emisiones con respecto a 1990. No mencionó que este gran logro se había conseguido con la destrucción de la URSS, con la desindustrialización de Rusia y con una enorme caída del nivel de vida del pueblo ruso. La gente todavía se estremece cuando recuerda los años noventa con su pobreza, y eso es lo que significa “reducir las emisiones a la mitad”. Esto es lo que Biden tiene preparado para los estadounidenses: pobreza, insectos para cenar y trabajadores reducidos a repartir paquetes para Amazon . Quizá la opción de morir en un holocausto nuclear no sea tan mala después de todo.

Mike Whitney me preguntó recientemente por qué el paso de Rusia del comunismo al capitalismo no ha generado ninguna diferencia en la postura de Washington en materia de política exterior. Estados Unidos sigue siendo tan implacablemente hostil hacia la Federación Rusa como lo era hacia la Unión Soviética. Es una buena señal. Washington era amistoso con Moscú cuando Boris Yeltsin bombardeaba su propio parlamento, cuando los científicos rusos vendían sus pertenencias en mercadillos improvisados en las estaciones de tren, cuando las chicas rusas vendían sus encantos por unos pocos dólares a los extranjeros que visitaban el país; en aquellos tiempos, Rusia era popular y querida. Entonces, ¿por qué ahora se trata a Rusia con tanta hostilidad?

Podría haber varias respuestas: (1) Los capitalistas piensan que el espíritu del comunismo sigue vivo en Rusia, y no ha sido vencido a pesar de todo. De hecho, millones de rusos (más del 60%) dicen que la Unión Soviética era buena para ellos; recuerdan o escucharon de sus padres cómo el socialismo les benefició. (2) Para el centro, poco importa el credo de la periferia. (3) Para las fuerzas satánicas, Rusia lleva la luz de Cristo. (4) El país que ejerce la hegemonía no tolera un espíritu independiente. Usted puede elegir su propia respuesta. Quizás todas las respuestas sean correctas.

Rusia, a pesar de sus esfuerzos por encajar en la agenda global, siempre se demarca. Es el único país del mundo donde la masculinidad no es tóxica; los blancos no se sienten culpables; la gente come carne y calienta sus casas a su antojo para protegerse del frío; a pesar de la pandemia, los teatros y las iglesias están abiertos; no hay #MeToo; los productores y directores rusos pueden coquetear con las actrices; la educación y la medicina son (en gran parte) gratuitas para todos. Fuera de Moscú, incluso el aparcamiento es gratuito, si lo encuentras. Puedes vacunarte si lo deseas, gratis, cualquier día, aunque nadie te obliga a hacerlo. No hay confinamientos, ni pasaportes Covid, ni cubrebocas obligatorios. Sería una pena que un país así termine destruido.

ISRAEL SHAMIR • 25 DE ABRIL DE 2021

Traducción: Daniel Osuna para Red Internacional
Contacto del autor Israel Shamir: adam@israelshamir.net
Publicación original en inglés: https://www.unz.com/ishamir/uncharted-waters/

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