La cumbre del G20, cumbre de hipocresías – por Israel Shamir

 

Los líderes del G20 han alcanzado un consenso de una magnitud que hasta entonces sólo se había observado  en las cumbres del Pacto de Varsovia. Para resumir: quieren vacunarnos a todos, y luego, antes de que nos pongamos inquietos nuevamente, pasar a combatir el calentamiento global. Si sobrevivimos a las máscaras y las vacunas, es la austeridad la que matará a los supervivientes.

¿Recuerdan que antes de la pandemia estaba Greta? Pues Greta va a volver, tan pronto como todos hayan recibido su pinchazo. Por lo visto, el programa “Salvar al mundo” atrae a una parte significativa de la humanidad, incluyendo los rusos, los europeos, los americanos. Primero, un pinchazo para salvarnos; luego, a salvar el planeta del calentamiento. Gran parte de este programa de salvación del mundo está sacado directamente de una tira cómica. Ahora tomémonos un tiempo para ver de qué se trata en el mundo real.

Mientras los ciudadanos estadounidenses disfrutaban el fin de semana o se preparaban para su Thankgiving (Día de Acción de Gracias), los líderes de veinte de los principales países del mundo celebraron su Cumbre en línea. Lo normal era que se reuniesen, hablasen, discutiesen de temas variados al margen, pero esta vez todo se hizo en línea. Aunque la cumbre estaba formalmente organizada por Arabia Saudita, Zoom es Zoom – los anfitriones de la cumbre tuvieron pocas oportunidades de mostrar su hospitalidad. Y hubo poca controversia. Los líderes generalmente estuvieron de acuerdo entre sí.

El principal disidente – el Monstruo Naranja, alias Presidente Trump – podría haber tirado un palo para bloquear las ruedas de la carreta, pero no tenía tiempo para ellos. Estaba inmerso en su batalla judicial por la Casa Blanca, y en su tiempo libre jugaba al golf.

La anterior cumbre del G20 tuvo lugar en marzo, y allí decidieron abrir las puertas en grande para paralizar y destruir el mundo, tal y como lo conocíamos. Antes de marzo, la obsesión por el Covid todavía era un interés minoritario. Los rusos se reían de ello. Después de la decisión del G20 de marzo, se convirtió en la máxima prioridad. La Cumbre de noviembre reafirmó las decisiones de marzo, y llegó más lejos, mucho más lejos.

Mientras que el Presidente Putin subrayó en la cumbre que el principal peligro para el mundo es el desempleo, la pobreza y una depresión económica de una magnitud sin precedentes, otros oradores dieron la impresión de que estaban muy satisfechos con la situación actual, porque permite reedificarlo todo. “Reconstruir mejorando” tal es el lema de Joe Biden.

Para algunos, el Covid es una plaga, pero para nuestros líderes es una ventana de Overton, una oportunidad única. Yo les aconsejaría morder un limón antes de hablar. Esto, por supuesto, no ayudaría a luchar contra el Covid, pero al menos les borraría esas sonrisas de felicidad que no pueden ocultar.

(“Cómase un limón antes de hablar”, fue el consejo dado a una dama que se quejaba de recibir excesivas muestras de atención masculina en Italia).

El líder chino Xi propuso la introducción de códigos QR mundiales (mediante chips injertados bajo la piel) para que sin ellos la gente no pueda dar vueltas en forma irresponsable por el planeta. Nadie se opuso, pero tampoco apoyaron esta iniciativa. Lo que teme Xi es que los astutos occidentales impongan sus propios pasaportes sanitarios que sólo permiten viajar a las personas inyectadas con vacunas occidentales. Esta posibilidad también preocupa a Putin, ya que Rusia ha desarrollado dos o tres vacunas propias. Si Europa no reconoce las vacunas chinas y rusas, su gente no podrá viajar.

La OMS imagina que este virus no sea el último; habrá más pandemias, y sólo nos salvarán las vacunas, las máscaras y las generosas contribuciones al presupuesto de la OMS. También nos prometen una nueva ola de Covid en enero, y luego otra, y así sucesivamente hasta que la tierra entera se haya puesto la vacuna. Para ayudar a los países pobres, los líderes declararon que el reembolso de las deudas podría posponerse, y que las vacunas será gratuitas para las naciones pobres y despreocupadas. O sea, vacunas gratis para unos, pero ustedes son los que pagarán por ellas.

(No es que necesiten vacunarse. Los países pobres no sufren de Covid. A Mongolia, a pesar de su larga frontera abierta con China, no le llegó el Covid. A Camboya, país muy pobre, tampoco. Al África, menos, excepto en Sudáfrica.)

Los representantes de la Unión Europea pidieron la Reconstrucción Global – “Reconstruir Mejorando”. Es decir, lo vamos a reconstruir todo, pero mejor y de una forma que sea “inclusiva”, verde y supuestamente sostenible. Y que todo sea mucho más caro. Y que sea a costa de Ustedes. La lucha por el clima es la austeridad bajo otro nombre; exige una caída radical de los niveles de vida. Nos apretaremos el cinturón y lamentaremos que el Covid no nos haya liberado de un tormento innecesario.

En los foros pasados, Trump se había pronunciado constantemente en contra de la lucha contra el calentamiento, pero esta vez se resignó. Y su probable sucesor, Joe Biden, ya se ha comprometido a devolver América a la OMS y al acuerdo climático de París.

Así que la reconstrucción mundial, la perestroika de hoy en día, parece ser tan inevitable como la de Gorbachov en 1986. La perestroika rusa mató a más personas que el Gulag de Stalin; destruyó el sustento de millones. La riqueza del pueblo ruso fue saqueada por los Sres. Abramovich, Deripaska y otros. Desde los primeros días de aquellos cambios, una minoría de rusos manifestaron muy poco optimismo sobre el resultado, pero pronto fueron marginados y sus voces fueron silenciadas. Si todos los países del 20G toman este camino desastroso, esto es casi inevitable. No sé qué es peor, el confinamiento repetido con el pretexto del Covid o la austeridad climática, pero no hay necesidad de elegir, porque las dos cosas nos tocarán a todos…

Unos pocos números en cuanto a la austeridad climátic: la perestroika rusa redujo las emisiones de CO2 en un 5% año tras año durante diez años. La Gran Depresión fue aún mejor: una caída del 10% en las emisiones año tras año. Millones de estadounidenses murieron (Volvamos a leer Las Uvas de la Ira, de Steinbeck), y nadie les dijo que estaban salvando el planeta. Los investigadores optimistas del Proyecto Global sobre Carbono dicen que las emisiones deberían reducirse en un 5,5% anual durante los próximos 45 años. Esto significa un colapso mortal; lo que tenemos ahora es un anticipo de lo que nos espera a nosotros y a nuestros hijos. (Se pueden comprobar los números aquí).

A los chinos no les importa esto, ya que no les molestan los cierres, el reconocimiento facial por las cámaras de seguridad con tecnología G5, ni el pasaporte sanitario. Su popular película The Wandering Earth (La Tierra Errante) muestra un mundo que lucha contra el calentamiento global a la manera china y describe un futuro tan sombrío que la novela 1984 de Orwell parece un sueño utópico en comparación. Aún así, está considerada una película positiva y alentadora por el público chino. No debemos aceptar los métodos chinos de lucha contra las enfermedades o el cambio climático ni, de hecho, el gobierno único mundial. Son demasiado diferentes.

Si insisten en luchar contra el calentamiento global, empecemos con ellos personalmente. Dejemos que Gore y Greta y sus seguidores vivan ecológicamente con un salario promedio. No es difícil vivir ecológicamente para un millonario. Ahora, a ver qué pasa con un ingreso promedio. Después de pagar la electricidad, el agua, los impuestos, el transporte, la escuela, ni siquiera pensarás en pagar mucho más por tener un coche “verde” y CO2-neutral. Te sentirás feliz de sobrevivir con el mínimo vital. Yo pondría una ley: cada activista verde debería entregar sus bienes y manejar su vida verde con el ingreso promedio de sus paisanos, por un año al menos.

La cumbre pidió una mayor digitalización, un aumento de los flujos de información sin barreras fronterizas, una combinación de la educación a distancia con el aprendizaje convencional. Tal vez algo de digitalización sea inevitable, pero ¿necesitamos más? Lo que necesitamos es una mayor libertad, y la digitalización parece ser fuertemente represiva. Es una buena herramienta para la tiranía. Cualquier tirano de antaño, ya sea Hitler o Borgia, podría haber logrado mucho más en unión con Mark Zuckerberg. Necesitamos detener a los gigantes de Big Data, ponerles un impuesto a tope, hacerles la vida miserable, cambiar su presidente por el voto de los usuarios al menos una vez al año.

La educación a distancia es probablemente la peor innovación. Y la gente rica lo sabe bien. En Nueva York, las escuelas públicas estuvieron cerradas y prohibidas, pero las escuelas privadas funcionaban normalmente, porque la educación a distancia no es mejor que aprender viendo la tele. También destruye el tejido social y las costumbres, haciendo que los niños se vuelvan groseros e incapaces de comunicarse. Además, es innecesario, ya que los niños prácticamente no sufren de Covid. La razón principal para la enseñanza virtual es hacer a nuestros hijos aún más estúpidos de lo son, después de ver YouTube día a día. Otra razón es hacerlos asociales e incapaces de actuar juntos contra sus superiores. Esto debería estar totalmente prohibido, no fomentado.

Una declaración detallada fue preparada y redactada antes de la cumbre y confirmada por los líderes. También contiene la aprobación de la declaración de marzo anterior que inició el avance  triunfal de los cierres impuestos en el mundo entero.

Por supuesto, la cumbre no tomó decisiones vinculantes, se limitó a declaraciones de intención, pero sí detalladas e inequívocas. Las vacunas, una lucha perpetua contra las pandemias, se convierten sin problemas en una lucha contra el calentamiento global, y más austeridad acompañada de códigos QR inyectados en el cuerpo de cada persona, a escala mundial. Lo que tenemos hoy es lo que vamos a seguir teniendo mañana, esto es lo que decidieron. Las máscaras nos van a tener amordazados para siempre; “es un combate patriótico”, dijo Biden.

Los líderes acordaron fortalecer la OMC (los Estados Unidos volverán a su rutina de antes bajo Biden) y se esforzarán por crear un sistema fiscal mundial unificado. El FMI (Fondo Monetario Internacional) estará en el centro de los esfuerzos para coordinar las criptodivisas en relación con los países deudores, los bancos y otras instituciones financieras. Algunos analistas esperaban una sustitución  del dólar como moneda de reserva, pero esto todavía no se ha debatido.

En el debate en curso entre globalismo liberal y nacionalismo, el G-20 optó por el globalismo y el liberalismo  a ultranza. Aunque el Presidente Trump todavía espera concluir las elecciones a su favor, el G20 ya tomó el camino de Biden. Es difícil de entender, ya que la OMC, el FMI y la OMS son universalmente odiados por los rusos, los estadounidenses y también por muchos europeos. Esta es una decisión triste, molestísima.

La humanidad ha dado un gran paso hacia la unidad en esta cumbre. No estoy seguro de que valga la pena regocijarse. El desacuerdo es algo peligroso y conduce a las guerras, pero la unanimidad puede ser aún más peligrosa si es la unanimidad de los expertos y no de los pueblos.

Un pensamiento reconfortante antes de perder la esperanza del todo: ya se habían dado declaraciones de unidad, en particular cuando se crearon la Sociedad de las Naciones y la ONU, pero luego los desacuerdos se apoderaron del escenario, y volvió una bendita diversidad de opiniones. No creo que estemos maduros para tanta unidad.

Israel Shamir, 26 noviembre 2020

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Para comunicarse con el autor: adam@israelshamir.net

Articulo Original: The Unz Review

Publicacion original en espanol: Red Internacional (Traducción: María Poumier)

 

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