DAIA-AMIA como dispositivos de la invasión anglosionista de Argentina (persecusión y censura contra Santiago Cúneo)

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“La farsa de una institución que dice ser lo que no es (representante de los argentinos-judíos), dice hacer lo que no hace (luchar contra toda forma de discriminación), y afirma ser apolítica cuando es un claro furgón de cola (a veces locomotora) de la versión actual de la derecha argentina, el PRO”.”

El 5 de mayo pasado se distribuía a la oponión pública en Buenos Aires, Argentina, el siguiente comunicado: “la DAIA, Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, informa que su Consejo Directivo ha solicitado la renuncia de su presidente, Ariel Cohen Sabban, a partir de los hechos de público conocimiento. El vicepresidente 1°, Dr. Alberto Indij, asumirá la presidencia de la entidad”. Firma: Consejo Directivo de la DAIA.

¿Cuáles son los hechos de “público conocimiento”? Un intento de extorsión y abuso sexual, al mejor estilo del anglosionista Harvey Weinstein, contra la hija del director del diario La Nación, Esmeralda Mitre. El diario La Nación es un tradicional integrante de la bien llamada “prensa prostituta”, que actúa como alfil de los intereses del Imperio anglosionista y, obviamente, ha sido uno de los principales promotores, junto con Clarín e Infobae, del gobierno cipayo de Mauricio Macri. Sucede que Esmeralda Mitre, una “niña bien”, macrista ella, que quiere ser “estrella de la televisión”, hizo declaraciones poniendo en duda el número de judíos ejecutados por el régimen nazi. Textualmente lo que dijo es lo siguiente: “es como pasó con el Holocausto, dijeron que eran 6 millones pero quizá no fueron tantos”. A diferencia de su ex esposo, el ex funcionario macrista Darío Lopérfido, cuando puso en duda el número de desaparecidos durante la dictadura cipaya y vendepatria de Videla, Esmeralda Mitre, tratándose del exterminio de judíos por parte del régimen nazi, inmediatamente fue convocada por uno de los tribunales de Inquisición de la Iglesia (de mercaderes del templo) del Holocausto, la DAIA, para que se retractara. El apriete, porque eso es lo que fue la reunión a puertas cerradas que tuvo Esmeralda Mitre con la DAIA, duró una hora y media y, según las propias declaraciones de la que sentaron en el banquillo de los acusados, fue “durísima”. A la salida, reporteada por los programas de TV de la farándula, era notable el nivel de desorientación que la Esmeralda Mitre tenía: era evidente que repetía, una y otra vez, el libreto que los inquisidores le obligaron a decir. Pero esto no fue todo: sucede que el presidente de la DAIA en esos momentos (estamos hablando de mediados de abril pasado), Ariel Cohen Sabban, sátiro veterano siempre alerta para abusar mujeres, vió en Esmeralda Mitre, recién separada de Lopérfido, una presa vulnerable a la cual extorsionar económicamente y abusar sexualmente. Es así que le pidió a Esmeralda una reunión a solas, en su departamento, para “consolarla”. Esto es lo que denunció Mitre de lo que sucedió en esa reunión a solas: “Me toca un pecho y me quiere dar un beso. Primero en el cuello y después en la boca, yo justo me corro y lo esquivo. Entonces me levanto del sillón y le digo que se tiene que ir, porque yo tenía otra reunión pactada también en mi casa”. Más adelante agrega: “La situación se había puesto violenta y él en un momento me dice ‘quedate tranquila que no te voy a garchar’. Una situación muy desagrable”. Pero lo peor de todo no es esta situación escatológica, sino cómo queda en evidencia el comercio que hacen los sionistas con las víctimas del régimen nazi: “me dijo que para pagar el daño de mis dichos además de ir al Museo del Holocausto tenía que viajar a Alemania con 10 o 12 estudiantes para ir a visitar campos de concentración. Me habló de 80 mil dólares y yo le dije que esa plata no la tenía. Ahí me contestó que podía pagar en cuotas”. He transcripto textuales las declaraciones de Esmeralda Mitre porque son insustituiblemente ilustrativas del nivel de indignidad y vileza que ejercen estos “mercaderes del templo”, los anglosionistas, no sólo en Argentina, sino en todo el mundo, ya que su modus operandi es el mismo en todos lados.

Esta saga decadente muestra la podredumbre de una institución que el titular del Llamamiento Argentino Judío y ex-director ejecutivo de la DAIA, Jorge Elbaum, describe de la siguiente manera: “los derroteros descendentes no se expresan sólo en los casos escandalosos (como el de Cohen Sabbán) en los cuales un pretendido macho Alpha se aprovecha de la vulnerabilidad de una mujer que viene de estar sometida al escarnio público producto de su ignorancia y su formación oligárquica. Esto marca la continuidad maquillada y farsesca de una institución que dice ser lo que no es (representante de los argentinos-judíos), dice hacer lo que no hace (luchar contra toda forma de discriminación), y afirma ser apolítica cuando es un claro furgón de cola (a veces locomotora) de la versión actual de la derecha argentina, el PRO”.

Pero Elbaum se queda corto y Santiago Cúneo -que también tiene, de la misma forma que Elbaum en tanto ex director ejecutivo de la DAIA, un pasado con manchas de las que no puede enorgullecerse (Cúneo, por razones de negocios, estuvo íntimamente relacionado con Menem, propagandiza la indemostrable hipótesis de que a Nisman lo asesinaron, llamó a votar a Macri y recientemente participó de la difamación contra Corea del Norte, entre otros desempeños reprobables)- pone las cosas en su lugar al llamar la atención sobre los integrantes de la DAIA como agentes de un Estado extranjero como el Estado Racista de Israel. Es que, en realidad, decir “derecha argentina”, y decir “agentes de gobiernos extranjeros”, en la práctica es lo mismo. ¿O alguien puede negar que la derecha argentina siempre fue ejecutora, más allá de las palabras patrioteras, de políticas en beneficio del imperialismo? Pero lo que es lo mismo en la práctica, no es exactamente lo mismo en la expresión, porque es mucho más claro y contundente lo que dice Cúneo que lo que dice Elbaum: los de la DAIA, como todo el gobierno de Macri, son agentes de un gobierno de ocupación, de un gobierno totalmente al servicio de otros Estados, para la destrucción nacional de la Argentina. Eso es cierto, apropiado e imprescindible decirlo, porque marca los verdaderos términos de la contradicción principal que hoy tenemos que enfrentar los argentinos.

Y estos agentes extranjeros, ante las correctas diatribas incendiarias (con un lenguaje muchas veces soez pero no por ello mentiroso) de Santiago Cúneo, han actuado como han venido actuando con todos: con el apriete, con la extorsión, con la amenaza, de la misma manera que actuó el consejo directivo de la DAIA contra Esmeralda Mitre, que es una macrista como ellos y que, además, en su afán de congraciarse con estos torturadores malnacidos, llegó al punto patético de sobreactuar y decir “para mí la comunidad judía es superior y ojalá fuese mi origen”. Es así como la DAIA, pocos días después de ser bien representada por el sátiro Cohen Sabban (al que le piden la renuncia nada más que por apariencia), anuncia que iniciará acciones penales contra Santiago Cúneo, al que, obvio, acusan con el sanbenito del antisemitismo, con que demoniza al Estado Racista de Israel (como si fuera necesario “demonizarlo”, y no quedara claro por sí mismo a partir de sus inmensos crímenes diabólicos), con que asocia a los judíos con el dinero e intenciones imperialistas (Israel, sus tentáculos como la DAIA en Argentina y sus hombres estilo “sátiro” Sabban son la peor propaganda posible contra los judíos -para saber quién es Cohen Sabban y la DAIA hoy ir a este enlace), con que reinstala la denuncia del “Plan Andinia” (plan de colonización anglo-israelí de toda la Patagonia del que es prueba, entre otras tantas, las vacaciones en esa región que el Estado Racista de Israel les paga a sus soldados luego que se gradúan en el servicio de armas), la acusación de doble lealtad (la DAIA y la AMIA actuaron siempre como encubridores de los autores de los atentados contra la embajada de Israel y contra el edificio de la DAIA-AMIA, encubrimiento denunciado por todas las asociaciones de familiares de las víctimas de los atentados y por las causas judiciales en las que están totalmente enchastrados ex directivos de la DAIA como Rubén Beraja, delincuente financiero que quebró el Banco Mayo y estafó a todos sus depositantes) y de “menoscabo de la dignidad de toda una comunidad”. Para la DAIA el proceder de Israel no es el que genera odio contra los judíos. Para la DAIA el proceder de Macri, peón del Imperio Anglosionista y agente de la usura internacional que tiene entre sus más prominentes banqueros a muchos judíos, no es el que genera odio contra los judíos. Para la DAIA, el proceder de las propias DAIA y AMIA, encubridoras de masacres contra argentinos que en gran parte pertenecían a “la comunidad” (“¿y de qué nos disfrazamos si el juez comprueba que ellos no tienen nada que ver?” expresó hace unos años un asustado Guillermo Borger, en aquellos momentos presidente de la AMIA, a Héctor Timerman, ex canciller de Cristina Fernández de Kirchner, ante la perspectiva de que a partir del memorándum firmado por Argentina con Irán se demostrara que la nación persa nada tiene que ver con los atentados de Buenos Aires), no genera odio contra los judíos. Por supuesto que todas las personas honradas y bien intencionadas no son de hacer generalizaciones fáciles, ni son indiferentes con castigar a inocentes en cambio que a verdaderos culpables. La DAIA y Macri y el FMI, porque son todos el mismo contubernio, constituyen un gobierno de ocupación que pretende someter a los argentinos al dominio imperialista, despedazar el país y saquear sus inmensos recursos naturales (Islas Malvinas, Atlántico Sur, Patagonia, Acuífero Guaraní, Antártida Argentina, etc.), todo cual lo argumenta muy bien Santiago Cúneo, un gobierno de ocupación al que no le importan ni los argentinos, ni los judíos, ni Esmeralda Mitre, ni nadie; un gobierno de ocupación con un plan de guerra que ha venido a ejecutar.

Y es por decir esto, con claridad, con razonamiento, con argumentos irrrebatibles, y también con la ira de los que han perdido totalmente la paciencia, que Santiago Cúneo hoy está siendo amenazado por la DAIA, y que Santiago Cúneo ha debido dejar su programa en Crónica TV y ha debido comenzar a transmitir desde un canal propio en la web para poder seguir expresándose, corriendo la misma suerte que corrieron también comunicadores como Roberto Navarro, Víctor Hugo Morales, y tantos más. Pero el mundo se está cansando de los supramacistas anglosionistas: cada vez son más los que se unen contra ellos, como se vió en Buenos Aires con el millón de personas que, el 25 de mayo, concurrieron al acto político-cultural de reivindicación de la Revolución de Mayo bajo la consigna “la Patria está en peligro, no al FMI”. Allí estuvieron desde Jorge Elbaum hasta Santiago Cúneo, desde las Abuelas de Plaza de Mayo hasta los secretarios generales de varias organizaciones sindicales de trabajadores que están preparando un paro general, desde los más jóvenes sin trabajo a los jubilados a los que nos les alcanza para pagar sus medicamentos. Es cierto. Argentina está en peligro. Los anglosionistas están atacándola con la táctica del caballo de troya, escondiéndose detrás de cualquier máscara, sea ésta religiosa, cultural, o pseudo-nacionalista. Desenmascararlos es fundamental. Eso hizo Cúneo de manera absolutamente frontal y cruda y por eso, más allá de diferencias o coincidencias, merece decidida solidaridad.

Leonardo del Grosso, 28 mayo 2018

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