Politica de doble rasero: el pretexto de las ‘violaciones de los derechos humanos’

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Si cualquier otro país estuviera disparando a civiles como Israel, EE.UU. ya estaría pidiendo una invasión.

El número de muertos en Gaza aumentó drásticamente el lunes 14 de mayo de 2018 cuando las Fuerzas de Defensa de Israel abrieron fuego contra miles de civiles palestinos, matando a más de 60 personas, y la respuesta de Estados Unidos sirvió como recordatorio de que si los gobiernos de Irán, Siria, Corea del Norte o Rusia hubieran hecho lo mismo, Estados Unidos estaría llamando a una invasión a gran escala ahora mismo.

Es hipocresía en su máxima expresión, especialmente considerando el hecho de que Estados Unidos tiene un historial de animar y ayudar en las protestas contra gobiernos extranjeros. De hecho, cuando los principales medios de comunicación comenzaron a compartir informes sobre las protestas en Irán en diciembre de 2017, el presidente Trump se conectó a Twitter para animar a los disidentes.

“El pueblo por fin se está enterando de cómo su dinero y su riqueza están siendo robados y malgastados por el terrorismo”, escribió Trump, afirmando que Estados Unidos estaba “vigilando muy de cerca las violaciones de los derechos humanos“.

¿No se aplica esa misma lógica cuando miles de palestinos defienden sus derechos en la Franja de Gaza y el Gobierno israelí está cometiendo violaciones de los derechos humanos? El silencio de Trump es ensordecedor, y también sirve como un recordatorio de que se ha alineado con los mismos estándares de política exterior de Estados Unidos que han sido adoptados y expresados por sus predecesores.
Cuando Estados Unidos lanzó su campaña para derrocar al presidente Bashar al-Assad en Siria, fue más allá de animar a los manifestantes, y comenzó a lanzar programas multimillonarios para armar y entrenar a los manifestantes, aun sabiendo que muchos de ellos eran extremistas que iban a fortalecer a grupos radicales como el Estado Islámico de Irak y Siria.

Estados Unidos también ha mirado para otro lado en Arabia Saudita, donde se acusa al gobierno de ser el anfitrión de una serie de violaciones a los derechos humanos -incluyendo el genocidio en el país más pobre del Medio Oriente- y regularmente ejecuta a civiles acusados de protestar, después de negarles un juicio justo.

Estados Unidos sólo parece preocuparse por los gobiernos opresivos que cometen violaciones de derechos humanos cuando esos gobiernos no son considerados “aliados cercanos”. El doble rasero es dolorosamente evidente en Gaza.

Para EE.UU, la denuncia de violaciones de derechos humanos es y siempre ha sido… solo un pretexto para su agenda.

Rachel Blevin, 14 mayo 2018

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Rachel Blevins es una periodista independiente de Texas, que aspira a romper el falso paradigma de izquierda/derecha en los medios de comunicación y la política mediante la búsqueda de la verdad y el cuestionamiento de las narrativas existentes. Siga a Rachel en Facebook, Twitter, YouTube, Steemit y Patreon. Este artículo apareció por primera vez en The Free Thought Project.

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