La Cumbre Coreana – por Israel Shamir

 

Israel_Shamir

 

¡Un día maravilloso y de alegría, una cumbre llena de júbilo! En el sangriento paralelo 38, por primera vez en muchos años, se encontraron los líderes de las dos Coreas. Hubo sonrisas cordiales y una breve y espontánea visita del presidente surcoreano a Corea del Norte y después del norcoreano a Corea del Sur. Kim condujo a su colega hacia la barrera de concreto que marca la frontera de dos mundos. Ahora hay esperanzas de salir del impasse en el que fueron metidos los coreanos y, en el horizonte, la esperanza de la reunificación de los dos Estados.

Hace apenas unas semanas, el presidente Trump había amenazado con borrar a Corea del Norte de la faz de la tierra y matar a decenas de millones de civiles, jactándose de tener un botón rojo más grande que Kim (¿o era un misil). Resultó que la voluntad de Kim era más fuerte que la del mandatario estadounidense, y que la fuerza de voluntad es más importante que el poder de las armas. Mejor aún es la fuerza de voluntad reforzada por la fuerza armada.

Las amenazas de Trump acarrearon un beneficio no esperado: el presidente de Corea del Sur miró hacia el abismo y vio a su país y a su gente dirigiéndose hacia la aniquilación. Él lo vio y dio un paso hacia la reconciliación, haciendo muestra de una inesperada independencia de pensamiento.

Podemos comparar las dos Coreas de diferentes maneras. Podemos decir: una es rica y la otra es pobre. Una es capitalista y la otra es comunista. Una es el país de Samsung y la otra tiene armas nucleares. Alternativamente, podemos decir: una es independiente – Corea del Norte – mientras que la otra es un Estado ocupado – Corea del Sur –. Esto es un hecho y no una opinión.

Muchos años han pasado desde que las fuerzas armadas de sus antiguos aliados, los rusos y los chinos, dejaron Corea del Norte; pero a los estadounidenses ni siquiera se les pasa por la mente dejar Corea del Sur. El mandatario norcoreano, Kim, puede hacer todo lo que agrade a su pueblo. Pero el mandatario surcoreano, Moon, tiene que consultar a Washington para cualquier decisión importante. Los estadounidenses y sus agentes han destituido, encarcelado o asesinado a muchos presidentes de Corea del Sur por sus intentos de reconciliarse con el norte. Ya veremos si Moon seguirá en su cargo presidencial después de esta cumbre, lo que sabemos es que supo aprovechar una oportunidad y esto se escribirá en los libros de historia como un mérito suyo.

No cabe duda de que el pueblo de Corea, tanto del norte como del sur, quiere una reunificación pacífica y la prosperidad de su país. Pero hasta hoy, los Estados Unidos lo han evitado. El estado profundo americano prefirió tener sus bases militares en Corea del Sur con sus armas nucleares apuntando no sólo a Pyongyang, sino también a Pekín y Vladivostok. El año pasado, EU trajo su sistema de defensa antibalístico THAAD a Corea del Sur, amenazando directamente a Corea del Norte, Rusia y China.

Los estadounidenses destacaron el objetivo de las negociaciones tal como lo perciben: el desarme nuclear de Corea del Norte. Eso es todo lo que les interesa. Una Corea del Norte sin armas nucleares es siempre vulnerable a un aluvión de misiles Tomahawk, tal como Siria. Pero Kim no es tan fácil de manejar. En vez del “desarme nuclear de Corea del Norte”, propuso la “liberación de la península coreana de armas nucleares” y, lo más importante, estas palabras fueron repetidas por el presidente de Corea del Sur.

La liberación de la península de armas nucleares significa, primero que nada, el retiro de las bases estadounidenses y de sus fuerzas de ocupación así como la prohibición de entrada a puertos coreanos a barcos de EU con cargamento nuclear. Sólo entonces, sin la presencia de los invasores, las dos Coreas independientes podrán decidir según sus propias condiciones. Ésta es la lógica de Kim y Moon la aceptó, pronunciando las preciadas palabras “la liberación de la península” en vez de “la eliminación del programa nuclear de Corea del Norte”.

Rusia, como miembro original del club nuclear, tradicionalmente ha venido apoyando la idea de desarme nuclear de todos los países no miembros. Sin embargo, no insiste activamente en ello, teniendo en cuenta que India, Paquistán e Israel figuran entre las nuevas potencias nucleares, y este último no sólo no firmó el tratado de no proliferación sino que tampoco está de acuerdo con ningún tipo de control sobre su arsenal nuclear. Bajo estas condiciones, no tiene sentido insistir en el desarme nuclear de Corea del Norte. Pero, hay que repetirlo, Rusia está a favor del desarme. Si este desarme trae por consecuencia la eliminación de bases estadounidenses en Corea del Sur entonces bienvenido sea.

La cumbre en la zona desmilitarizada ya ha tenido un efecto. No cabe duda de que la libertad en Corea del Norte es reducida; mientras que en Corea del Sur, hay libertad de expresión, ¿o no es así? Resulta que nadie en Corea del Sur, hasta ese día, había visto o escuchado a Kim, el presidente norcoreano, en video o en directo. The Independent, un diario británico de calidad, reportó:

“Hasta la reunión, muchos surcoreanos nunca habían escuchado hablar a Kim Jong-un. Sólo se suele ver al líder en material recortado por demás y el acceso a otros videos más puede llevar a la gente a prisión. “No puedo creer que estoy escuchado la voz de Kim Jong-un. El que yo sólo veía como figura virtual en formato jpeg está hablando ahora”, escribió la surcoreana Lee Yeon en Twitter. Es un cambio dramático para los surcoreanos a quienes bajo la National Security Act se les prohíbe acceder a medios considerados pro-norcoreanos bajo amenaza de ir a prisión.

Las fuentes en internet que “simpaticen con Corea del Norte” o, peor, que la alaben, están prohibidas en Corea del Sur; y acceder a tales sitos o escuchar Radio Pyongyang puede mandar a un surcoreano a prisión por varios años.

Una palabra positiva hacia el vecino del norte puede enviarte a la cárcel, y por mucho tiempo, bajo la Ley de Lucha contra el Terrorismo (esta ley también incluye la pena de muerte aunque no se ha aplicado en los últimos diez años). La propaganda anticomunista en el sur es parte del currículum escolar, de los programas de noticias y de la vida de todos los días.

Después de la cumbre, los sorprendidos surcoreanos publicaron en sus redes sociales que el tirano sanguinario de Corea del Norte parecía un osito de peluche: pequeño, gordito y simpático. Y hasta habla el mismo idioma que ellos y come fideos de alforfón, que tanto les encanta.

La demonización de Corea del Norte fue la primera víctima de la cumbre: los surcoreanos vieron que el difamadísimo Kim era un tipo de mucho mundo, incluso con un ligero acento suizo-alemán en su forma de hablar. La diplomacia de las mujeres también desempeñó un papel: la hermana de Kim, Kim Yo Jong, tuvo su primer contacto con el presidente surcoreano durante su visita en los Juegos Olímpicos. La esposa de Kim, una actriz muy conocida, se hizo amiga de la esposa de Moon. El líder norcoreano es un tipo normal, dicen ahora en Seúl.

En la sede central de la OTAN hubo rechinar de dientes y exigencias no para reducir las sanciones sino para intensificarlas. Los medios de comunicación dominantes siguen diciendo que la cumbre había sido sólo una antesala del gran encuentro entre Kim y Trump. Pero un observador perspicaz de The Guardian había advertido que no será fácil para Trump hacer sus bravuconadas belicosas después de este encuentro pacífico entre los dos líderes coreanos. Lo han acorralado: “si Trump intenta mostrarse despiadado con Kim, corre el riesgo de parecer un belicista y bravucón cuyas políticas son perjudiciales para los intereses coreanos, tanto para el norte y como para el sur. Deliberadamente o no, Moon, un antiguo defensor de la distensión y con contactos personales con Corea del Norte, le ha desviado la pistola a Trump”.

De hecho, una cumbre Trump-Kim ya no tiene mucho sentido. Trump puede llevarse sus tropas a casa y dejar que los coreanos se pongan de acuerdo sobre sus relaciones como mejor les convenga. Si los rusos y los chinos lo hicieron, entonces también los estadounidenses pueden. El mundo, incluyendo Corea, ya ha madurado y puede vivir sin la tutela de EU.

No será tarea fácil. EU quiere seguir involucrado y exige el desarme “completo, comprobable e irreversible” de Corea del Norte. Pero Kim sabe lo que le ha pasado a los países y líderes que confiaron en las promesas de EU y que se dejaron desarmar. Gadafi y Saddam Hussein se desarmaron y fueron brutalmente asesinados. Rusia se desarmó en 1991 para luego verse tratada como país irrelevante. EU se desentendió de los tratados firmados en la era soviética sin más ni más. Una Corea del Norte desarmada nuclearmente ya habría sido invadida, como pasó en 1950-1953. No hay nada que indique que Kim sea un maniaco suicida o un nuevo Gorbachov.

Hubo un acuerdo para el desarme nuclear de Corea del Norte y los EU lo rechazaron. Hay un acuerdo para la desnuclearización de Irán y ahora el presidente estadounidense pretende incumplirlo también.

Sin embargo, si EU retira sus tropas y acepta la desnuclearización de la península, y si esta retirada se hace de forma “completa, comprobable e irreversible”, entonces habrá espacio para maniobrar. Corea del Norte quisiera que la traten como miembro responsable del club nuclear, a la par de Inglaterra y Francia; tal vez así cese sus pruebas nucleares y permita observadores o algo por el estilo.

Israel, esta importante potencia alojada detrás del Capitolio, tiene un gran resentimiento contra Corea del Norte ya que ésta ha sido servicial para proveer tecnología en materia de misiles al Eje de Resistencia.

Los rusos no se sacrificarán en nombre de Corea del Norte. Las relaciones entre los dos vecinos son buenas y su comercio mutuo es pequeño. Probablemente Rusia siga la línea trazada por China respecto a Corea. A los chinos les gustaría ver más obediencia por parte de Corea del Norte pero a estas alturas ya están acostumbrados a la idea de una violenta independencia coreana. Por lo visto, aceptaron las iniciativas de Kim durante su reciente encuentro con el presidente Xi.

En un día tan feliz para Corea, que no quiero pensar en posibles complicaciones. Por primera vez en años, podemos ver la luz en el sombrío cielo de Corea, dividida en 1945 y jamás reunificada, a diferencia de Vietnam y Alemania. ¿Tal vez le toque ahora a Corea?

Israel Shamir, 30 abril 2018

***

Traducción : Jesús Daniel Osuna Aguirre

Para contactar al autor:  adam@israelshamir.net

Original publicado en The Unz Review

Publicado originalmente en español el 6 de mayo 2018 por Red Internacional

 

 

Print Friendly, PDF & Email
A %d blogueros les gusta esto: