Acerca de los puritanos – por Nicholas Molodyko

 

En ocasión del día de Thanksgiving, el 26 de noviembre de 2020, el ensayista, residente en Chicago, reflexiona sobre el papel de Donald Trump en la perspectiva de los puritanos, la secta triunfante en la historia de EEUU hasta nuestros días. Por una parte los combatió acertadamente, pero por otra parte está entrampado con ellos.

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Introduccion

Israel no es el producto de la cultura judía, sino de la voluntad de los puritanos. Los sionistas de hoy en día son el legado de los puritanos de la era colonial. Los puritanos originalmente dejaron Inglaterra no porque fueran perseguidos (un mito total), sino porque eran intolerantes con la tolerancia religiosa en Inglaterra. Cruzaron el Atlántico y formaron una red mundial de prosperidad e intolerancia – el Atlanticismo.

 

Tengo un cuento de “Thanksgiving” ( Acción de Gracias) para Udes. Los Estados Unidos nacieron 156 años antes de 1776. Esta es la historia de la religión en la cultura colonial entre 1600 y 1776. Una fundación duradera. Espero que la disfruten.

 

Durante más de mil años, el cristianismo fue una fe unificada. Luego, en 1054, la Iglesia Católica Romana se separó de la Iglesia Cristiana Ortodoxa original, que ahora se llama “Oriental”, mientras que la Iglesia Católica Romana es “Occidental”. Esta se dividió de nuevo en 1517 con Martín Lutero en Alemania. Y Adolf Hitler fue aún más lejos en la Alemania nazi.

 

Las tres ramas (Ortodoxia, Catolicismo Romano y Protestantismo) no comparten una teología común. Es un mosaico de cismas y herejías. Y sólo una persona ignorante puede valerse del término “Cristianismo” como un comodín para estas tres ramas.

 

El protestantismo

Pongamos el protestantismo en perspectiva. El cristianismo ortodoxo es la forma canónica o más auténtica de la antigua fe del cristianismo, el catolicismo romano es la forma papal o institucional, y el protestantismo ha “reformado” tanto el cristianismo que a veces hay muy poca semejanza con las dos primeras formas.

 

Debido a que la mayoría de la gente piensa que el cristianismo incluye todas estas formas, estamos ante una gran estafa intelectual. No es que no haya gente maravillosa y cristianos fervorosos en todo el espectro (especialmente los protestantes negros en América), pero es simplemente absurdo decir que el cristianismo es uno. De la misma manera, el fanatismo religioso existe en todos los ámbitos de la vida, a la vez que negros y otros no blancos son suelen hallarse oprimidos y perseguidos.

 

Un ejemplo es el caso de las “Iglesias Ortodoxas Orientales”, establecidas para la Conferencia de Addis Abeba de 1965. Las componen son cristianos ortodoxos, incluyendo fieles de Siria, Armenia, Etiopía, Eritrea e India. Pero estas iglesias no están en comunión con las Iglesias Blancas.

 

En América existe otro ejemplo con la notable labor del padre Moses Berry, que es el rector de la Iglesia Ortodoxa Theotokos “Unexpected Joy” en Ash Grove, Missouri, y cofundador de la “Comunidad de San Moisés el Negro”, un grupo dedicado a vincular el antiguo cristianismo africano con la experiencia afroamericana. El padre Moses Berry dice que el racismo es un problema espiritual, y creo que tiene toda la razón. El legado de la esclavitud en América es un problema espiritual. Los puritanos eran dueños de esclavos, y traficantes de esclavos, o sea “empresarios”.

 

“Nno deberíamos obsesionarnos con los  casos de racismo. Habrá incidentes, pero eso no es lo que debemos registrar en primer lugar. Hay que mirar las tendencias que comenzaron mucho atrás, las que se han puesto en marcha, y tomar en cuenta que se mantienen en movimiento hasta que son desplazadas por una fuerza opuesta” – Madre Katherine Weston, miembro de la comunidad de San Moisés el Negro.

 

El cuchillo del puritanismo corta y sigue cortando.

 

En general, los cristianos de color (negros, latinoamericanos, africanos, eslavos, árabes, etc.) son los más perseguidos entre los religiosos en todas las formas imaginables. Y de hecho, los cristianos negros y los cristianos ortodoxos han sido enormemente perseguidos en los últimos siglos (esto, por supuesto, incluye a la Iglesia Ortodoxa). Luego están los católicos. Mientras que los protestantes puritanos no son perseguidos en absoluto. ¿Por qué no se les persigue para nada?

 

Los judíos de rostro doble

 

¿Ha notado alguna vez que la única forma de cristianismo que no sufre ataques mediáticos es la de las iglesias protestantes puritanas? Mientras tanto, arden en Francia cientos de iglesias católicas y los cristianos ortodoxos son bombardeados por la OTAN.

 

En la religión protestante, el cristianismo sionista o evangélico tiene mucho más en común con una versión radical del judaísmo que con el verdadero cristianismo o cristianismo ortodoxo, en sentido pleno. Estas marcas puritanas del protestantismo fueron concebidas como una antítesis de la vieja fe del cristianismo ortodoxo. ¿La etapa dialéctica definitiva?

 

El puritanismo es una forma pervertida de cristianismo basada en el “Antiguo Testamento” y en la simpatía por el judaísmo; fue de hecho un movimiento “criptojudío”, y fue el núcleo de la fe de una minoría fanática, fundadora de los EEUU. Es el secreto teológico mejor guardado del último milenio, y es de naturaleza cismática y herética. Y el criptojudaísmo funciona en ambos sentidos hoy en día. Hay muchos protestantes que pretenden ser judíos.

 

Siempre he odiado el término “de doble rasero”, o dos facetas de lo mismo, porque el término en sí mismo es engañoso. No se trata sólo de dos caras, como en el mito del dios Jano, sino de dos identidades diferentes, como en el caso de la estrategia utilizada por el fundador polaco/judío del sionismo revisionista, Vladimir/Ze’ev Jabotinsky.

 

Este espantoso fenómeno humano es la “lógica” de dos caras de Hegel, nada lógica pues su filosofía de la religión es la siguiente: trata todas las religiones como mitos, aplicados a las vidas de gente real  para servir objetivos políticos subversivos.

 

El fenómeno del “judío de dos caras” permite “jugar en ambos bandos”. La visión del mundo de Jabotinsky era intencionalmente inconsistente, e intencionalmente inservible en la práctica. Así creó una matriz para un sindicato del crimen, el agua turbia del pantano que requiere la deshonestidad, de modo que las transacciones, especialmente las financieras, pudiesen ocultarse en gran medida; as’i se podía manejar la opinión de la diáspora judía a gran escala, sobre la base de una confusión general en cuestiones de política: ser judío era una condición suficiente para todo tipo de espejismos.

 

El secreto ya no es tal

 

Pero el secreto ya no es tal. Para los puritanos o sionistas, como los llamamos hoy en día, el cristianismo es un fenómeno judío considerado beneficioso para los judíos por ciertos esoteristas judíos el como Stan Lee de Marvel. También puede entenderse como infiltrado y esencialmente controlado por ellos, los sionistas, como es el caso, abiertamente, en Hollywood.

 

El puritanismo es quizás el menos comprendido de todos los movimientos políticos de la historia europea. Los puritanos fueron los primeros terroristas en América. Habiendo decidido que la Iglesia de Inglaterra era demasiado “amable” para su fanatismo protestante, huyeron de Gran Bretaña.

 

Los puritanos prohibieron la Navidad en Nueva Inglaterra durante el siglo XVII. La “Guerra de Navidad” fue de hecho originalmente iniciada por los evangélicos, fanáticos puritanos. Eran  iconoclastas por encima de todo.

 

Los puritanos fueron expulsados de los Países Bajos por su intolerancia hacia los católicos y los judíos. Fueron exiliados de Inglaterra por fomentar la violencia masiva contra católicos, judíos y musulmanes. ¿Por qué será que me suena algo familiar?

 

Contrariamente a las enseñanzas pacíficas del cristianismo verdadero u ortodoxo, los grupos locales y las prácticas puritanas fanáticas alimentaron muchas de las redes criminales y corruptas del capitalismo liberal que tristemente prevalecen en el mundo de hoy. Son cosas de  “criptojudíos”, ya sé, lo vuelvo a repetir.

 

Barbara Tuchman, en La Biblia y la Espada, confirma que hubo semejantes lunáticos entre nuestros antepasados en EE UU. Algunos historiadores son muy conscientes de esto, pero la mayoría de los judíos no. No era un secreto: enarbolaban la bandera de Moisés a modo de metáfora, y culturalmente estaban en guerra con el cristianismo episcopal.

 

El protestantismo estaba muy dividido y está más dividido teológica y eclesiásticamente que la Iglesia Católica o la Ortodoxia Oriental. Sin ningún tipo de unidad en la Iglesia Protestante, se usa la referencia al cristianismo con fines puramente políticos.

 

Separar las religiones y dividirnos es lo que hacen los ricos demenciales, como se practica un deporte.

 

Las jeremiadas

 

La forma más llamativa de la política estadounidense es el lamento hiperbólico al estilo del profeta Jeremías, un prototipo bíblico que condena amargamente el estado de la sociedad y pide su reforma. En el 1600, los predicadores puritanos notaban un declive en la devoción religiosa de los colonos de la segunda generación.

 

Para combatir este declive de la piedad, predicaron un tipo de sermón llamado “Jeremiada”. Y en la política actual, los expertos deploran amargamente el estado de la sociedad y su moral en un tono serio de invectivas sostenidas, que siempre contienen el anuncio profético del inminente derrumbe  de la sociedad.

 

La jeremiada se centra en las enseñanzas de Jeremías, un profeta bíblico que advertía contra la desgracia – una forma profundamente americana de pensar sobre el pasado, el presente y el futuro de la nación. Jeremías es el profeta que catalogó la pérdida de fidelidad de Israel y advirtió sobre los horribles juicios que esto acarrearía.

 

La mayoría de las Jeremiadas puritanas no se predicaban durante el culto regular, sino en ocasiones especiales designadas por el gobierno. Este tipo de sermones se predicaba en los días de elecciones. Hubo sermones sobre artillería en los días en se pasaba lista a la milicia colonial.

 

Este tipo de lamento es una tradición retórica – incluso un género literario – que vuelve a aparecer en todas las fases de la historia americana. En cuanto uno identifica la jeremiada como tal en América, parece inseparable de la comunicación de la actual clase política americana, en particular del movimiento neoconservador.

 

Volvamos exactamente al año 1978. Cuando The American Jeremiah de Sacvan Bercovitch apareció por primera vez en 1978, fue aclamado como un estudio histórico sobre la disidencia y la formación cultural en América, rastreado desde los escritos de los puritanos hasta las principales obras literarias de la era antebellum.

 

De hecho, desde los sermones de Reagan a Bush, pasando por los de Hillary Clinton y Kamala Harris, el clásico estudio de Bercovitch sobre el papel del sermón político, o jeremiada, sigue resonando con fuerza en América.

 

Las polémicas, distópicas y apocalípticas narraciones tan abundantes en los medios de comunicación forman parte de esta arraigada tradición de la jeremiada, que describe los males de la sociedad como castigo por sus vicios sociales y morales, al tiempo que destaca el excepcionalismo americano.

 

Desde los primeros textos americanos hasta las obras relacionadas con la literatura y la ciencia ficción americanas de los siglos XX y XXI, todos desembocan en temas relacionados con el nacionalismo americano y construyen y refuerzan una identidad americana. Hoy en día, el enfoque tétrico en materia de ciencia del clima se enmarca en esta tendencia.

 

La Guerra Fría fue un torbellino de 70 años de duración que efectivamente implantó en la mente de la gente el doble imperativo de la retórica polémica y el excepcionalismo para dar forma al esquemasegún el cual los estadounidenses veían el mundo. El himno a la guerra en el nombre de Dios, esto es puritanismo 101.

 

La “gente seria” simplemente no puede apartarse de la tradición de la jeremiada. Porque lallaman “ciencia política” y con esto costean  sus poderosos BMWs.

 

El caos en los Estados Unidos hoy en día puede ser atribuido a los judíos puritanos fanáticos en Canadá. Las semillas del insano movimiento evangélico de la década de 1980 y la pesadilla de la llamada “Mayoría moral” en los Estados Unidos fueron plantadas por un judío canadiense llamado Sacvan Bercovitch.

 

Los puritanos y los judíos

 

La historia de los Estados Unidos y la del pueblo judío se han entrelazado durante más de tres siglos. La Nueva Jerusalén y la Nueva Sión que los puritanos querían construir en Nueva Inglaterra son testimonios de la ferviente identificación de estos primeros colonos con el Antiguo Testamento.

 

Y los judíos acosados de Europa consideran desde hace mucho la “tierra nueva” americana como su propia Canaán. Hoy en día, los Estados Unidos e Israel están vinculados, y los acontecimientos que asentaron su actual relación representan la política americana en sí misma: el Proyecto Israel.

 

La tradición puritana ayudó a formar la base del movimiento de apoyo al retorno de los judíos a Israel.

 

La gente cree que el puritanismo terminó real y completamente con la derrota de la Revolución Puritana Inglesa en la década de 1660 y, en particular, con el rechazo oficial de la teocracia de Nueva Inglaterra por parte de la Iglesia Congregacionalista en la década de 1830, pero su legado, vestigio e influencia han sido persistentes, fuertes e incluso cruciales, principalmente en EEUU, en segundo lugar en Gran Bretaña y en tercer lugar en Holanda y Canadá.

 

En particular, la supresión oficial de la teocracia puritana de Nueva Inglaterra después de dos largos siglos de existencia (1620-30 a 1833) significó sólo el fin formal, pero no sustancial, de la abrumadora presencia e importancia del puritanismo en América.

 

Entre los años 1620 y 1833, los puritanos tenían el grupo de presión más poderoso del país. Gobernaron abiertamente América desde las 13 colonias hasta la Edad de Oro. Luego se fueron a la clandestinidad. Mucho se ha escrito hoy sobre sus secuaces, los horribles neo-conservadores, pero poco se ha escrito sobre los puritanos en general. Desempacaremos esta pesadilla en otro momento. Y apelaremos al espantoso fantasma puritano de Oliver Cromwell.

 

Esta amplísima cuestión posiblemente  sea el tema más importante de la política americana actual. La “gente seria” no escribirá sobre ello porque no está en condiciones de hacerlo. Se ha hecho lo posible para que el sionismo sea un hueso duro de roer. Lo es. Los puritanos están considerados como las primeras “personas serias” de América.

 

Los sionistas de hoy en día son el legado de los puritanos coloniales que originalmente dejaron Inglaterra porque eran intolerantes con la tolerancia religiosa en Inglaterra. Cruzaron el Atlántico y formaron una red global de prosperidad e intolerancia – el atlanticismo.

 

Los puritanos consideraban las prácticas chamánicas de los nativos americanos como brujería y culto al diablo. Consideraban que esta cultura era tanto satánica como degenerada. Un completo rechazo a cualquier posibilidad de coexistencia cultural con sus vecinos “indios”. Este legado de intolerancia existe hoy en día en el sionismo.

 

Como demuestran los estudios poscoloniales, el rechazo de las reivindicaciones indígenas (sobre la historia, la tierra, la humanidad, etc.) es una lógica fundamental de los proyectos coloniales, que permitió la violencia del colonialismo en sus diversas formas. De hecho, la mentira es parte integral de la ideología sionista.

 

Es una estrategia de comunicación básica que los sionistas usan para casi todo. Es algo agotador y laborioso pero también expone inadvertidamente ciertas partes de la maquinaria sionista que están involucradas en ella, a saber, los medios de comunicación.

 

Los sionistas perdieron el contacto con la realidad hace mucho tiempo. Ya es hora de usar el lenguaje de la psiquiatría para explicar a esta gente, ya no sirve hablar en términos de política, etnia o religión.

 

Por favor, no fomentemos el odio a los judíos. Informemos a los demás sobre los peligros del sionismo político racista. Los verdaderos judíos, asimismo víctimas del sionismo, no tienen nada que ver con los fraudes sionistas que son responsables de los mayores crímenes contra la humanidad de la historia, incluyendo el Holocausto.

 

El Pacto del Mayflower

 

Afortunadamente, el Presidente Americano Trump está cambiando el paradigma y volcando la ideología puritana que ha dominado nuestro país durante dos siglos. Así, la oposición sistémica al Presidente Trump expone a la vista de todos un profundo problema en la cultura anglosajona: el fanatismo puritano.

 

Donald Trump ha sacado a la luz, literalmente, a los puritanos tenebrosos y está en un proceso de revitalización de la rama pacífica del protestantismo. Ya sea intencionalmente o no, seguimos con lo mismo, y  se respira libremente cuando se sabe que nada de esto es nuevo.

 

El criptosionismo es la raíz de las redes clandestinas “tecnocráticas” de una élite, con su intercambio exclusivo de información privilegiada. A esto lo llamamos tecnología, o aplicación del conocimiento científico a la industria. La tecnología acaba de ser utilizada en un intento de golpe de estado contra un presidente americano.

 

Durante la campaña de 2016, Trump se comprometió a defender la libertad de religión, a defender la vida de los nonatos y a nombrar jueces conservadores para el Tribunal Supremo y los tribunales federales de apelación. Y él hizo exactamente lo que prometió. Un triple ataque al fanatismo puritano.

 

Más adelante, volveremos sobre todo eso. Sólo quería presentarles a los puritanos. La próxima vez convocaremos a los espantosos fantasmas puritanos de Ronald Reagan, John McCain, George Bush y Hillary Clinton.

 

George Bush, el primero, puede remontar su ascendencia a un tal Reynold Bush, hijo de un granjero de Messing, quien en 1631 navegó desde Ipswich, Inglaterra, hasta lo que hoy es Cambridge, Massachusetts. Reynold Bush era un colono puritano.

 

El año 2020 no es sólo el año de la elección presidencial de los Estados Unidos, sino también el 400 aniversario de la llegada de los “peregrinos” del Mayflower a América del Norte y los comienzos de la Nueva Inglaterra puritana. Resulta que la elección y el aniversario tienen lugar en el mismo mes.

 

Existe un vínculo histórico innegable entre los orígenes del asentamiento puritano en América del Norte (en particular el de la bahía de Massachusetts a partir de 1630) y los notables acontecimientos que vienen sacudiendo a la nación desde 2016.

 

El Pacto del Mayflower y los acuerdos subsiguientes de las congregaciones puritanas de la zona de la Bahía de Massachusetts aportaron un profundo sentido de “llamamiento divino”, el compromiso de formar activamente comunidades cercadas y cierto contrato moral en el marco de una empresa que se veía a sí misma como un “Israel americano”.

 

Es importante señalar que este “Israel americano” estaba armado cultural y psicológicamente para dominar a los habitantes originales de los Estados Unidos. Las ideas de excepcionalismo y llamamiento divino se secularizaron en el siglo XIX con la proclamación de un “Destino Manifiesto” y el sometimiento de los nativos.

 

A pesar de los progresos realizados desde el siglo XVII, esto ha tenido un profundo impacto en la cultura americana y todavía influye en la visión de mucha gente sobre lo que significa ser americano. De hecho, el Día de Thanksgiving celebra el excepcionalismo americano de los puritanos.

 

Aunque Donald Trump no es ciertamente un puritano, su llamado a los evangélicos tiene raíces en el siglo XVII. Pero el puritanismo es un movimiento mundial, no americano, por lo que el presidente Trump ha llevado a la ruina cierta empresa gigante, que es una compañía mundial, la compañía sionista, para los sionistas, los puritanos de hoy en día.[1]

 

La aplicación de la dialéctica hegeliana y la filosofía atea a las perspectivas religiosas es el pan de cada día de la subversión puritana. Retomaremos este hilo la próxima vez.

 

Los puritanos dejaron un legado único que explica el papel de los evangélicos en la política moderna americana y, en última instancia, en la presidencia de Trump. Mientras que los neoconservadores y el Tea Party no pudieron explotar el puritanismo, Trump pudo explotar parte de su herencia americana a pesar de su carácter inapropiado.

 

El puritanismo es parte de la historia americana, nos guste o no.

 

Los puritanos dejaron una huella muy distintiva. Deberíamos saber cómo es esa huella. Trabajé para uno de los lunáticos neooopuritanos durante siete años. Ya tengo una clara visión de lo que son. Trabajaba con un grupo de criptojudíos. Sé de lo que estoy hablando. Una dama con el apellido “Moser” me juró que no era judía. ¿Quién se lo cree? Además era una idiota total. Una de las razones por las que confío en América es que trabajé con algunos de los “extranjeros” de la oposición de Donald Trump. Son unos completos imbéciles. Su excesiva vanidad y arrogancia desmesurada les impedirá tener éxito.

 

Aunque varios movimientos surgieron del núcleo del Imperio Protestante Británico, y otros se unieron finalmente a estas redes originales, la pertenencia a la red atlántica puritana implicó en última instancia una actitud particular en términos de fe, comercio y compromiso político.

 

Los puritanos del Atlántico explotaron la religiosidad de los colonos y la vida de los pueblos indígenas del Caribe y a lo largo de la costa atlántica de América del Norte bajo el disfraz de la protección política británica contra la “colonización católica” y la locura del “regreso de Cristo para el nuevo milenio”.

 

Esta comunidad de “creyentes” se convirtió en la base de las redes atlánticas de puritanos que se extenderían desde Inglaterra hasta Ámsterdam y a través del Atlántico y el Caribe hasta las trece colonias de los Estados Unidos y Canadá.

 

La Mafia

 

Hoy en día, los puritanos salvajes se pueden encontrar en el Consejo Atlántico y la revista The Atlantic. Y, por supuesto, en la OTAN. Y en el Estado de Delaware donde cualquiera en el mundo puede registrar una  empresa gigante. Sólo la élite (los puritanos) y el crimen organizado (la mafia judía) pueden ser atraídos por el poder autoritario, todos los demás deben ser vencidos por la propaganda. Esta es la construcción del atlanticismo. Esto se ha revelado en Ucrania, en particular por el “trabajo” del oligarca judío Igor Kolomoisky y el Consejo Atlántico.

 

Oligarca es una buena palabra para la mafia. Todavía se desconocen los orígenes precisos de la mafia; han existido asociaciones delictivas vagamente similares a las de hoy en día, aunque en aquella época no se utilizaba la palabra “mafia”. Ya se pueden encontrar algunos signos de prácticas proto-mafia en los siglos XVI y XVII, pero no en Italia. El submundo judío del siglo XVII es un tema absolutamente fascinante.

 

Situada en la frontera canadiense entre Nueva York y Chicago, la mafia, asociada con un grupo de matones judíos conocida como la “Pandilla Púrpura”, ayudó a Detroit a convertirse en uno de los bastiones de la delincuencia organizada en este país.

 

Jeffrey Epstein a su vez es la más reciente encarnación de un modo operativo más antiguo, más extenso y sofisticado; nos ofrece una ventana temible sobre los vínculos profundos entre el gobierno de EEUU y los equivalentes en el mundo moderno del crimen organizado. Al drenar el pantano, Trump nos lo ha dado a ver lo que hay en el fondo. Después de todo, es sabido que los gángsteres judíos ayudaron a Israel a independizarse como Estado.

 

En su drenaje del pantano, Trump trata de exponerlo. Después de todo, los gángsteres judíos ayudaron a Israel a independizarse como Estado.

Las operaciones están vinculadas a la comunidad de la contra inteligencia, por supuesto. La CIA ha llevado a cabo numerosas operaciones de chantaje sexual en todo el país, empleando prostitutas para atacar a diplomáticos extranjeros en lo que el Washington Post llamó una vez las “trampas amorosas” de la CIA.

 

Retrocediendo aún más en la historia de los Estados Unidos, se hace evidente que estas tácticas y su uso contra figuras políticas poderosas e influyentes son anteriores a la CIA e incluso a su precursora, la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS). La vida de Samuel Bronfman proporciona un excelente caso para estudiar.

 

Igor Kolomoisky, Victor Pinchuk, George Soros, Mikhail Khodorkovsky, Bill Browder, Poroshenko, Tymoshenko, Firtash, Akhmetov, Deripaska … El gobierno americano se ha especializado en utilizar oligarcas judíos fugitivos para dirigir milicias privadas y organizar provocaciones en el extranjero. Esto es bastante embarazoso…

 

Lo dije hace más de un año: “El papel de los oligarcas [de la mafia judía] no puede ser cuestionado ni en el extranjero ni en el país. Utilizan el Consejo atlántico como plataforma de aterrizaje en América”.

 

Para entender lo que está sucediendo en América hoy en día, hay que mirar a la religión en la cultura colonial entre 1600 y 1776. Entre 1680 y 1760, los puritanos ingleses se establecieron como las principales organizaciones, bajo el nombre de puritanos, en la mayoría de las colonias. Todo está claro, ahora, en blanco y negro.

 

Los puritanos eran los filántropos más serios. Se convirtieron en peregrinos, no para servir a algún proyecto de enriquecimiento rápido, sino para llevar a cabo una idea. “La prohibición penalizó un pecado, en beneficio de la asociación de voluntarios (no tanto…)  llamada la Mafia”.

 

Se dice que el Día de Thanksgiving en América tiene raíces cristianas. No es así. Los puritanos que se establecieron en Norteamérica basaron gran parte de sus actividades en el Antiguo Testamento, que es la Torá judía.

 

El grado de deshonestidad intelectual generalizada en la antigua América, y en particular en cuanto a  la religión entre nuestros fundadores, académicos y expertos políticos en el mundo de hoy es algo alucinante.

 

Cuando uno profundiza en la historia de la América primitiva, está claro que la historia de nuestro país está hecha de mentiras, engaños, crimen y corrupción, todo en nombre de Dios. Por ejemplo, Donald Trump es exactamente el presidente adecuado para el año 2020, el del 400 aniversario del colonialismo del Mayflower y de los colonos.

Tal vez para el próximo Thanksgiving, la gente se tome esta historia en serio: los puritanos eran gángsteres.

 

Feliz Thanksgiving!

 

No hay ningún Israel. Nunca lo hubo. Nunca lo habrá. Es un castillo de naipes. Un pueblo de Potemkin. Una estafa de marketing de varias capas. Fanatismo religioso alimentado por montones y montones de piezas de plata bíblica.

 

Es el método utilizado para tratar con la clase trabajadora desde el siglo XIV. La iglesia y la aristocracia trataron de mantener a las masas analfabetas y trabajando en los campos para mantenerlos a ellos. Los medios de comunicación son propiedad de la “aristocracia” de hoy en día.

 

Nicholas Molodyko, 22 noviembre 2020

TEXTO ORIGINAL EN INGLES : VER ABAJO.

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Articulo Original en ingles.

Publicado originalmente en espanol por Red Internacional; Traducido por María Poumier.

Articulo Traducido al frances.

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TEXTO ORIGINAL

 

INTRODUCING THE PURITANS – Nicholas Molodyco

 

 

Israel is not the product of Jewish culture, but of the will of the Puritans. Zionists today are the legacy of colonial Puritans. The Puritans originally left England not because they were being persecuted (a complete myth) but because they were intolerant of the religious tolerance in England. They crossed the Atlantic and formed a global network of prosperity and intolerance —Atlanticism.

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I have a Thanksgiving story for you. The United States began 156 years before 1776. It is the story of religion in colonial culture in the period between 1600 and 1776. That’s a lasting foundation. I do hope you enjoy the story.

For over a thousand years, Christianity was one unified faith. Then, in 1054 the Roman Catholic Church split from the original Orthodox Christian Church which is today referred to as “Eastern,” whereas the Roman Catholic Church is “Western,” which then split again in 1517 with Martin Luther in Germany. Adolf Hitler went even further in Nazi Germany.

The three branches (Orthodoxy, Roman Catholicism, and Protestantism) share no consistent theology. It is a patchwork quilt of schism and heresy. And only an ignorant person would use “Christianity” as a catch-all for the three.

 

Protestantism

Let’s put Protestantism into perspective. Orthodox Christianity is the canonical form or the truest form of the ancient faith of Christianity, Roman Catholicism is the papal or corporate form, and Protestantism has “reformed” Christianity so much so that it sometimes has very little resemblance to either of the former two.

Because most people think that Christianity is one size fits all, a massive intellectual grift abounds. Not to say that there are not wonderful people and devote Christians across the entire spectrum (particularly the black Protestants in America), but to say that Christianity is just one thing is just preposterous. By the same token, religious fanaticism exists across the entire spectrum and blacks and other non-whites are consistently oppressed and persecuted.

One such case is what was coined the “Oriental Orthodox Churches” for the Conference of Addis Ababa in 1965. They are Orthodox Christians, including faithful in Syria, Armenia, Ethiopia, Eritrea and India. These Churches are not in communion with the white Churches.

In America, another example exists with the most excellent work of Father Moses Berry, who is the rector of Theotokos “Unexpected Joy” Orthodox Church in Ash Grove, Missouri, and a co-founder of the Fellowship of St. Moses the Black, a group devoted to linking ancient African Christianity and the African American experience. Father Moses Berry says racism is a spiritual problem, and I think he is absolutely correct. The legacy of slavery in America is a spiritual issue. The Puritans were slave owners, slave traders —“entrepreneurial.”

“…we shouldn’t be looking for incidents [of racism]. There will be some incidents, but that’s not the main thing you look for. You have to look at trends that started in history, that one set in motion stays in motion until moved by an opposing force.” ~Mother Katherine Weston, Fellowship of St. Moses the Black.

The knife of Puritanism, she cuts and cuts.

Overall, Christians of color (American blacks, American Latinos, Africans, Slavs, Arabs, etc.) are the most persecuted of the religious in every imaginable way. And overall, it is a silent fact that black Christians and Orthodox Christians have been hugely persecuted over recent centuries (of course this includes the Oriental Church). Then, the Catholics, next. While the Puritan Protestants are not at all persecuted. Why?

 

Janus-faced Jews

Ever notice that the only brand of Christianity that is not smeared in the media are those of Puritan Protestant churches? Meanwhile, Catholic Churches are burning by the hundreds in France and Orthodox Christians are being bombed by NATO.

In the Protestant religion, Zionist Christianity or Evangelical Christianity has far more in common with a radical version of Judaism than it does with true or Orthodox Christianity. These Puritan brands of Protestantism were designed as an antithesis to the thesis of the ancient faith of Orthodox Christianity. The ultimate dialectic.

Puritanism is a perverted form of Christianity based on the “Old Testament” and sympathy for Judaism, and was, in fact, “crypto-Judaism,” and the core of the faith of a fanatical minority who founded America. The best kept theological secret of the past millennium. It is both schismatic and heretical in nature. And crypto-Judaism works both ways today. There are plenty of secret Protestants pretending to be Jews.

I’ve always hated the term “Janus-faced,” because the term itself is deceptive. It is not just a matter of two faces, it is a matter of two different identities, like the strategy used by the Polish/Jewish founder of Revisionist Zionism, Vladimir/Ze’ev Jabotinsky.

This creepy human phenomenon is Hegel’s Janus-faced “logic” and Hegel’s philosophy of religion, where he treats all religions as myth, applied to the lives of real people to serve subversive political aims.

The phenomenon of the “Janus-faced Jew” makes it possible to “play both sides.” Jabotinsky’s worldview was intentionally incoherent. Intentionally incompetent. Thus, it created a matrix for a crime syndicate, the murky swamp water of dishonestly, so transactions, namely financial, could be broadly hidden and the opinion of Jewish diaspora could be broadly harnessed with an overall confusion about the politics —being Jewish as enough.

 

The secret is out

But the secret is out. For Puritans or Zionists as we call them today, Christianity is a Jewish phenomenon understood as beneficial to Jews by Jewish esotericists like Marvel’s Stan Lee. It appears as well to be understood as infiltrated and essentially controlled by them, like Hollywood.

Puritanism is perhaps the least-understood of any political movement in European history. The Puritans were America’s first terrorists. Having decided that the Church of England was too nice for their Protestant fanaticism, they fled Britain.

The Puritans banned Christmas in New England during the 17th century. The “war on Christmas” was actually originally started by evangelicals, Puritan fanatics. They were first and foremost iconoclasts.

The Puritans were kicked out of The Netherlands for their intolerance to Catholics and Jews. They were exiled from England for fomenting mob violence against Catholics, Jews and Muslims. Sound familiar!?! I mean, come on.

Unlike the peaceful teachings of true or Orthodox Christianity, fanatical Puritan premises and practices fueled much of the liberal-capitalist corrupt and criminal networks that are unfortunately spread over the world today. They are “crypto-Jews.” Oh, yes, I said it. Again.

Barbara Tuchman in Bible and Sword verifies that our some of our American forefathers were these lunatics. Some historians are quite well aware of all of this, most Jews are not. It was no secret — they flew the flag of Moses metaphorically, and culturally waged war with episcopal Christianity.

Protestantism has been partitioned greatly and is more divided theologically and ecclesiastically than the Catholic Church or Eastern Orthodoxy. Without any kind of unity in the Protestant Church, Christianity has been tremendously exploited for purely political purposes.

Partitioning religions is what rich fools do for sport.

 

The Jeremaid

The most prominent motif in American politics is the jeremiad, a biblical prototype that bitterly laments the state of society and calls for its reform. In the 1600’s, Puritan preachers noticed a decline in the religious devotion of second-generation settlers.

To combat this decreasing piety, they preached a type of sermon called the jeremiad. And in politics today, pundits bitterly lament the state of society and its morals in a serious tone of sustained invective, which always contains a prophecy of society’s imminent downfall.

Jeremiads are focused on the teachings of Jeremiah, a Biblical prophet who warned of doom —a mainstream and deeply American way of thinking about the nation’s past, present, and future. Jeremiah, catalogued Israel’s fall from fidelity and warned of the horrible judgments to come.

Most Puritan jeremiads were preached not during regular corporate worship but on special occasions appointed by the government. There were sermons delivered on election days. There were artillery sermons on days set for review of the colonial militia.

The jeremiad is a rhetorical tradition—a literary genre, even—that has appeared in every phase of America’s history. Once you are aware that it exists in America, appears inseparable from communication of the American political class today, certainly the Neoconservative movement.

We can trace this to the exact year—1978. When Sacvan Bercovitch’s “The American Jeremiah” first appeared in 1978, it was hailed as a landmark study of dissent and cultural formation in America, from the Puritans’ writings through the major literary works of the antebellum era.

Indeed, from the sermons of Reagan to Bush to Hillary Clinton and Kamala Harris, Bercovitch’s classic study of the role of the political sermon, or jeremiad, in America rings through loudly.

Polemical, dystopian, and apocalyptic narratives so abundant in the mass media participate in that ingrained jeremaid tradition that accounts for society’s misfortunes as penalty for its social and moral evils while, at the same time, emphasizing an American exceptionalism.

From early-American texts to related works of 20th and 21st century American literature and science fiction, all engage issues of American nationalism and construct and reinforce an American identity. Today, the jeremaid gloom and doom approach to climate science is off the hook.

The Cold War was a seventy year long jeremaid that effectively delivered the dual imperatives of polemical and exceptionalism rhetoric to shape the ways that Americans conceived of the world. The hymnal for war in the name of God. Puritanism 101.

”Serious people” are simply unequipped to spill the beans on the jeremaid. Because they call it “political science” and it pays for their BMW.

Once again, the chaos in America today can be traced to fanatic Puritan Jews in Canada. The seeds for the crazy evangelical movement of the 1980s and the Moral Majority nightmare in the U.S. were planted by a Canadian Jew called Sacvan Bercovitch.

 

The Puritans and the Jews

The history of America and that of the Jewish people have commingled for more than three centuries. The New Jerusalems and New Zions the Puritans aimed to build in New England attest to the fervid identification of these early settlers with the Old Testament.

And the hectored Jews of Europe long beheld the new land as Canaan itself. Today, the U.S. and Israel are bound together and the developments that led to their present relationship represent American politics today itself — the Israel project.

Puritan tradition helped form the foundation of the movement supporting the Jews’ return to Israel.

People believe that Puritanism actually and completely ended with the defeat of the English Puritan Revolution in the 1660s and, in particular, the official disestablishment of New England’s theocracy by the Congregational Church in the 1830s, but its legacy, vestige, and influence has been persisting, strong, and even crucial, primarily in America, secondarily Great Britain, and thirdly Holland and Canada.

In particular, the official disestablishment of New England’s Puritan theocracy after exactly two long centuries of its existence (1620s–30s to 1833) meant only the formal but not the substantive end of the overwhelming presence and salience of Puritanism in America.

From the 1620s to 1833, the Puritans had the most powerful lobby in the country. They openly ruled America from the 13 colonies to the Gilded Age. Then they went underground. Reams have been written about their foot soldiers today, the awful Neoconservatives, but little about the Puritans, in general. We’ll unpack that nightmare another time. We will call on the spooky Puritan ghost of Oliver Cromwell.

The broad issue is probably the most important one in U.S. politics today. “Serious people” won’t write about it because they are unequipped to do so. Zionism is intended to be a hard nut to crack. Boy, is it. Puritans are considered America’s first serious people.

Zionists today are the legacy of colonial Puritans who originally left England because they were intolerant of the religious tolerance in England. They crossed the Atlantic and formed a global network of prosperity and intolerance —Atlanticism.

The Puritans deemed the shamanic practices of indigenous Americans as sorcery and devil worship and regarded the culture as both satanic and degenerate. A complete rejection of the possibility of cultural coexistence with their “Indian” neighbors. This legacy of intolerance exists today in Zionism.

As post-colonial studies show, the repudiation of indigenous claims (to history, land, humanity and so on) was a foundational logic of colonial projects, enabling the violence of settler colonialism in its various forms. In fact, lying is part and parcel of Zionist ideology.

This is a basic communications strategy that the Zionists use for pretty much everything. It is exhausting and labor intensive and also inadvertently exposes parts of the Zionist machine, namely the media, participating.

The Zionists lost touch with reality long ago. It is beyond time to use the language of psychiatry to explain these people, not politics nor ethnicity, and especially not religion.

Please don’t foster hate for Jews! Educate others about the dangers of racist political Zionism. Real Jews, victims themselves of Zionism, have nothing to do with Zionist frauds who’re responsible for the largest crimes against humanity in history including the Holocaust.

 

The Mayflower Compact

Thankfully, U.S. President Trump is changing the paradigm and overthrowing the Puritan ideology that has dominated our country for two centuries. Thus, the systemic opposition to President Trump represents a profound problem in Anglo-Saxon culture: Puritan fanaticism.

Donald Trump has quite literally brought the Puritans out of the dark closet and is quite literally reclaiming the peaceful branch of Protestantism. Whether intentional or unintentional, it is still happening. I breathe freely knowing that none of this is new.

Crypto-Zionism fosters the clandestine “technocratic”networking of an elite and the exclusive exchange of insider information. We call this technology, or the application of scientific knowledge in industry. Technology has been used in a coup d’état attempt of a U.S. President.

During the 2016 campaign, Trump pledged to defend religious liberty, stand up for unborn life and appoint conservative jurists to the Supreme Court and federal appeals courts. And he has done exactly what he promised. A three-pronged attack on Puritan fanaticism.

We will certainly come back to all of this. I simply wanted to introduce you to the Puritans. Next time, we will call up the spooky Puritan ghosts of Ronald Reagan, John McCain, George Bush, and Hillary Clinton.

George Bush, the first one, can trace his ancestry to one Reynold Bush, son of a yeoman farmer from Messing, who, in 1631, sailed from Ipswich, England, to what is now Cambridge, Massachusetts. Reynold Bush was a Puritan settler.

2020 is not only the year of the next U.S. presidential election, it is also the 400th Anniversary of the arrival of the Mayflower “Pilgrims” in North America and the beginnings of Puritan New England. And both the election and anniversary occur in the same month.

There is an undeniable historic link between the origins of Puritan settlement of North America (particularly that in Massachusetts Bay from 1630 onwards) and the remarkable events which have shaken the nation since 2016.

The Mayflower Compact and later covenanting agreements of the Puritan congregations of Massachusetts Bay contributed a profound sense of “calling,” commitment to actively form gated communities and a moral contract as part of a venture which saw itself as an “American Israel.”

Importantly, this “American Israel” was culturally and psychologically armed to dominate the original U.S. inhabitants. The ideas of exceptionalism and divine calling then became secularised in 19-century claims regarding “Manifest Destiny” and the subjugation of the indigenous.

Despite progress since the 17th century, this has had a profound impact on U.S. culture and still informs much of the outlook of many people concerning what it means to be an American. In fact, Thanksgiving celebrates the American exceptionalism of the Puritans.

While Donald Trump is certainly no Puritan, his appeal to evangelicals has 17th century roots. But Puritanism is a global movement, not an American one, so President Trump has ruined an enterprise, a global venture, the Zionist enterprise, for the Zionists, today’s Puritans.

The application of Hegelian dialectics and atheist philosophy to religious outlooks are the bread and butter of Puritan subversion. We’ll pick up this thread next time.

The Puritans left a unique legacy that explains the role of the evangelicals in modern U.S. politics and, ultimately, the Trump presidency. While the Neocons and the Tea Party failed to exploit Puritanism, Trump has harnessed some of its American legacy despite his impropriety.

Puritanism is part of the American story whether we like it or not.

The Puritans left a very distinct footprint. We ought to know what that footprint looks like. I worked for seven years for one of the lunatics. I’ve a pretty good idea. I worked with a gaggle of crypto-Jews. I know what the hell I am talking about. One lady with the surname “Moser” swore to me she was not Jewish. I mean, come on!?! She was also a complete idiot. Thus, a reason for my confidence in America is that I have worked with some of Donald Trump’s “foreign” opposition. They are total morons. Their excessive vanity and exceeding arrogance will prevent them from succeeding.

While a number of movements emerged from the nucleus of the Britain’s Protestant empire, and others eventually joined those original networks, ultimately membership within the Puritan Atlantic network involved an embrace of a particular attitude about faith, commerce and political involvement.

Atlantic Puritans exploited the religions of settlers and the lives of indigenous people throughout the Caribbean and along the Atlantic coastline of North America in the guise of England’s political hedge against “Catholic colonization” and the lunacy of “Christ’s millennial return.”

This community of “believers” became the foundation of the Puritan Atlantic networks that would reach from England to Amsterdam and across the Atlantic and Caribbean into the thirteen colonies of the United States and Canada.

 

The Mafia

Today, the barbaric Puritans can be found at The Atlantic CouncilThe Atlantic magazine. And, of, course, NATO. And the state of Delaware where anybody in the world can register a corporation. Only the elite (Puritans) and organized crime (Jewish mafia) can be attracted to authoritarian power, everybody else has to be won by propaganda. This is the construct of Atlanticism. It was revealed in Ukraine, specifically by the “work” of Jewish oligarch Igor Kolomoisky and The Atlantic Council.

Oligarch is a nice word for mafia. The precise origins of the mafia are still unknown; criminal associations vaguely similar to those of today existed even if during that period the word mafia was not used. Some signs of proto-mafioso practices can already be found in the 16th and 17th century. Not in Italy. The Jewish underworld of the 17th century is an absolutely fascinating topic.

Situated on the border of Canada, between New York City and Chicago, the Mafia, coupled with a group of Jewish thugs who became known as the Purple Gang, helped Detroit become one of the strongholds of organized crime in this country.

Jeffrey Epstein, too, is only the latest incarnation of a much older, more extensive and sophisticated operation that offers a frightening window into how deeply tied the U.S. government is to the modern-day equivalents of organized crime. In draining the swamp, Trump has exposed it. After all, Jewish gangsters helped Israel gain its independence.

The operations are tied to the so-called “intelligence community,” of course. The CIA has operated numerous sexual blackmail operations throughout the country, employing prostitutes to target foreign diplomats in what the Washington Post once nicknamed the CIA’s “love traps.”

If one goes even farther back into the U.S. historical record it becomes apparent that these tactics and their use against powerful political and influential figures significantly predate the CIA and even its precursor, the Office of Strategic Services (OSS). The life of Samuel Bronfman provides a great case study.

Igor Kolomoisky, Victor Pinchuk, George Soros, Mikhaïl Khodorkovsky, Bill Browder, Poroshenko, Tymoshenko, Firtash, Akhmetov, Deripaska . . . The U.S. government has specialized in using fugitive Jewish oligarchs to run private militia groups and stage provocations abroad. It’s so embarrassing.

I said it over a year ago: “The role of oligarchs [Jewish mafia] cannot be dismissed both abroad and at home. The Atlantic Council serves as a landing pad for them in America.”

To understand what is going on in America today, get your head around religion in colonial culture in the period between 1600 and 1776. Between 1680 and 1760 the English Puritans established themselves as the main organized denominations in the majority of the colonies. There it is in black and white.

Puritans were the most serious of philanthropists. They became pilgrims not in the service of some get-rich-quick scheme, but to make an idea real. “Prohibition criminalized a sin, much to the benefit of the (not so) voluntary association called the Mafia.”

Thus, it created a matrix for a crime syndicate, the murky swamp water of dishonestly, so transactions, namely financial, could be broadly hidden and the opinion of Jewish diaspora could be broadly harnessed with an overall confusion about the politics —being Jewish as enough.

The American Thanksgiving holiday is said to have Christian roots. That is incorrect. The Puritans who settled in North America based much of their activities on the Old Testament, which is the Jewish Torah.

The degree of widespread intellectual dishonesty about early America, and particularly around religion among our founders, in academia and political punditry in the world today is simply astounding.

When you really dig deep into early American history, you can plainly see that the story of our country is one of lies, deception, crime and corruption, all in the name of God. Thus, Donald Trump is the exactly right President for 2020, the 400th anniversary of the Mayflower and settler colonialism.

My thinking seems to be at least a full year a head of everybody else. Maybe by next Thanksgiving, people will be taking this story seriously. The Puritans were gangsters.

Happy Thanksgiving!

There is no Israel. There never was. There never will be. It is a house of cards. A Potemkin village. A multi-level marketing scam. Religious fanaticism fueled by lots and lots of Biblical silver pieces.

It’s been the method of dealing with the working class since the 14th century. The church and aristocracy worked to keep the masses illiterate and working in the fields to support them. The media is owned by today’s “aristocracy.”

 

22 nov. 2020

Par Nicholas Molodyko

Blog : Le blog de Nicholas Molodyko

 

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