“ Capa y Daga”: el problema de los espías rusos – por Israel Shamir

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Se les acaba de asestar un gran golpe a las operaciones de los servicios de inteligencia rusos. Los impactos son difíciles de evaluar en el turbio mundo de los espías y contraespías, pero parece que los espías occidentales han tenido un éxito extraordinario en la batalla subterránea.

Las señales externas y visibles de este golpe son abrumadoras. Un grupo de diplomáticos rusos fue detenido y deportado después de un intento por descubrir qué es lo que se tramaba en la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ). Se había dicho que eran miembros de un escuadrón del GRU (el Departamento Central de Inteligencia de Rusia), agarrados in fraganti mientras accedían a la red de wi-fi; nada parecido a un crimen de sangre. Los rusos lo negaron todo; sin embargo, esta acusación no era especialmente dañina.

En otro contexto, dos portavoces de los servicios de inteligencia occidentales, los sitios Bellingcat[2] y TheInsider[3], de forma separada pero relacionada, aseguraron haber descubierto la identidad real de los dos rusos acusados por los británicos de haber participado en el extraño caso del supuesto envenenamiento de Serguei Skripal y de su hija Yulia[4].

Todos estos acontecimientos no tienen ninguna importancia en sí. Es perfectamente lógico que los rusos se esfuercen por descubrir lo que se está tramando contra ellos en la OPAQ, organización de la cual son miembros. Los funcionarios rusos se quejaban de que los occidentales los excluían de sus deliberaciones y de que no les compartían su información, lo que invalida la existencia misma de la OPAQ. Todo esto está vinculado con los supuestos ataques químicos en Siria y con el caso Skripal; en ambos casos, la mejor defensa de los rusos contra estas acusaciones infundadas provino de fuentes obtenidas clandestinamente.

Si la OPAC funcionara de acuerdo a sus estatutos, a los rusos ya se les habría notificado de manera oficial que el laboratorio suizo había establecido que las muestras proporcionadas por los británicos tal como se encontraron en Salisbury, no podrían haberse producido en Rusia. Pero los suizos hicieron trampa, y los rusos tuvieron que robar el producto al que por derecho debían examinar. Por su cuenta, la OPAQ no reveló que las muestras de Siria no fueron obtenidas por oficiales de la OPAQ en Siria, sino a través del canal no comprobable de los Cascos Blancos. Tampoco reveló que las armas químicas confiscadas en Douma fueron fabricadas en Inglaterra, en Salisbury.

Si los agentes de la inteligencia rusa no hubieran intentado meter sus narices en los laboratorios y en las discusiones de la OPAQ, sus superiores les habrían acusado, y con razón, de desperdiciar su presupuesto y de no merecerse sus salarios.

Lo mismo en lo relativo al descubrimiento de las identidades de los agentes de Salisbury.Nadaconectaba a los dos hombres con el Sr. Skripal, o con su supuesto envenenamiento.No hay secuencia alguna captada en los interminables videosde las cámaras de vigilanciaque los muestre acercándose a la casa de los Skripal. Incluso según la versión británica, no podían haberle causado ningún daño posible al Sr. Skripal puesto que éste había salido de casa, sin regresar, antes de que los agentes llegaran a las inmediaciones.

Y de cualquier modo, nadie había tenido acceso al Sr. Skripal y a su hija desde el supuesto envenenamiento, con excepción de una llamada que hizo la señorita Skripal a su tía en Rusia, y que prácticamente desmintió la versión oficial británica. Si no hubiera tenido el valor de hacer esta llamada burlando la vigilancia de los servicios de inteligencia británicos, ya estaría probablemente muerta en estos momentos.

Si queremos saber quién envenenó a los Skripal, bastaría con hacerle una simple pregunta a los británicos, cuya respuesta ellos mismos conocen: ¿Quién tomó su foto en el restaurante unos minutos antes de que se enfermaran? ¿Con quién cenaron? ¿Por qué sus celulares permanecieron apagados durante este encuentro? ¿Podía haber una relación entrelas órdenes del gobierno británico (de prohibir a los medios la publicación de material sensible)y un tal Pablo Miller, el antiguo responsable de Sergei Skripal para el MI6, residente de Salisbury?

El gobierno británico se niega a evocar el papel del Sr. Skripal en la producción del caso ‘Lluvia Dorada’, escándalo sexual sobre Trump, por el ex espía Christopher Steele de la Orbis Business Intelligence, aunque esto pudiera explicar algunos puntos misteriosos de la historia. Justificaría también el interés de los servicios de inteligencia estadounidenses y rusos en la ciudad de Salisbury.

Sin embargo, la presencia de espías rusos en Salisbury puede explicarse por la cercanía de esta ciudad a Porton Down, un laboratorio químico secreto y fábrica británica para la elaboración de armas químicas utilizadas por los Cascos Blancos[5] en Siria, en operaciones de falsa bandera en Douma y otros lugares.Es posible que un residente de Salisbury (¿el Sr. Skripal?) haya entregado muestras provenientes de Porton Down a los agentes de los servicios de inteligencia rusos. Esta hipótesis suena más creíble que la historia dudosa sobre unos rusos tratando de envenenar a un viejo ex espía que ya había cumplido su condena en una prisión rusa.

De la misma manera, la historia holandesa[6] sobre el ciberataque ruso a la comisión holandesa que investiga la tragedia del vuelo MH17 de la Malaysia Airlines suena más realista. Esta comisión había negado a los rusos el acceso a sus conclusiones sobre el caso; esta forma injusta de proceder obligaría a cualquier servicio de inteligencia del mundo a intentar descubrir los resultados de las investigaciones.

Aunque todo esto no habría servido de nada. De hecho, la comisión holandesa descubrió el número delmisil que destruyó el avión; los rusos revisaron sus archivos y demostraron que este misil en particular había sido entregado a Ucrania (cuando era una república soviética) y había permanecido en aquel país desde entonces: ¡toda una exclusiva! Ahora, ya sabemos lo que le pasó al avión: fue derribado por los ucranianos, supuestamente por error, como lo hicieron con el avión de pasajeros ruso derribado el 4 de octubre de 2001[7]. Sin embargo, los medios de comunicación occidentales ignoraron completamente esta revelación. Se empeñaron en culpar a los rusos por este accidente hasta el final. Y aunque los servicios de inteligencia rusos hubiesen encontrado y entregado al tribunal de La Haya a los soldados ucranianos que activaron el lanzamisiles, los holandeses, como leales miembros de la OTAN, mirarían para otro lado.

Lo mismo pasó en el caso de los ataques químicos en Siria: los rusos y los sirios dieron con los niños que contra su voluntad participaron en el montaje y la filmación del ataque por parte de los Cascos Blancos, y los enviaron directamente a la OPAQ. Tampoco esto sirvió de nada. Toda esta gente no está comprometida con decir la verdad, simplemente repiten el discurso que se aprendieron de memoria.

Aun así, un servicio secreto ruso digno de su nombre habría ido más lejos en su búsqueda de información a fin de ayudar a limpiar la imagen del gobierno frente a estas acusaciones injustas.Las revelaciones sobre la actividad de los rusos no eran especialmente peligrosas o despiadadas. Ahora bien, mientras se discutía sobre todo este asunto, tuvo lugar la revelación de un acontecimiento muy doloroso e inquietante.

Los servicios secretos occidentales lograron tener conocimiento de todo lo que pasa en Rusia. Obtuvieron las bases de datos sobre la vida cotidiana de los rusos, desde infracciones de tráfico y multas hasta el escaneo de pasaportes, registros de residencia, llamados privados de taxis, acceso a chats y correos, lo que les permite rastrear personas y acontecimientos en territorio ruso con una precisión increíble.

Muchas bases de datos fueron robadas y vendidas por ladrones de poca monta; los servicios de inteligencia occidentales habrían emprendido un esfuerzo concertado por comprar todo lo habido y por haber en el mercado negro; algunas bases fueron robadas y vendidas en criptomonedas en la Deep Web.

Las bases de datos más valiosas fueron vendidas por bandidos y/o traidores, mientras que el Centro del FSB (el Servicio Federal de Seguridad) para la Seguridad de la Información,dirigido por el coronel Sergei Mikhailov, actualmente detenido por traición, no hizo nada para detener las filtraciones.

Tal parece que, al verificar un pasaporte ruso, los servicios occidentales pueden encontrar al titular del pasaporte que tenga un historial inconsistente o lleno de pistas falsas, individuos sin el número suficiente de “leyendas”, según la jerga de los servicios de inteligencia, aquellos que muy probablemente sean miembros de los servicios secretos. La gente común tiene historial, mientras que los agentes tienen leyendas; si estas leyendas son inconsistentes, entonces se les puede rastrear. Esto concierne sólo a los agentes de baja categoría, operadores que no son de élite, que pueden viajar a Occidente con esta clase de documentos. Los agentes de alta categoría poseen una leyenda completa, es decir, una historia personal completa (probablemente ficticia), y seguramente utilizan pasaportes extranjeros.

Al monitorear sus correos, los servicios de inteligencia occidentales pudieron descubrir gente que había enviado o recibido mensajes donde se les felicitaba por la tradicional celebración de los agentes de la KGB. Esto es muy común hasta en Facebook, aunque se trata principalmente de agentes jubilados o gente que tuvo un vínculo temporal con los servicios secretos.

Nos podemos informar sobre todo este fiasco gracias a Pavel Vrublevsky[8], un destacado operador de internet y hombre de negocios (fue él quien creó Chronopay, el sistema ruso de pagos en línea), descrito por Brian Krebs, conocido por su libro Spam Nation[9], como el ‘criminal informático número 1 en el mundo’.Vrublevsky fue acusado por el coronel Mikhailov de violar la seguridad cibernética y fue sentenciado a dos años de cárcel, pero liberado después cuando su archienemigo Mikhailov fue acusado de traición. Vrublevsky negó las acusaciones de Krebs. En su opinión, éste trabaja para algún servicio secreto occidental, y le tendió una mano al traidor Mikhailov. No sabría decir si es cierto o no; sin embargo, Vrublevsky está libre mientras que Mikhailov está en la cárcel. Pavel Vrublevsky me ofreciósu explicación de los recientes acontecimientos en los servicios secretos rusos exclusivamente para el sitio www.unz.com.

El caso de Rusia es único por la laxitud de su seguridad en internet y de sus reglas y prácticas de confidencialidad. Por años, todas las bases de datos de Rusia han sido robadas y vendidas, mientras que el Centro para la Seguridad de la Información del FSB no hacía nada, o no lo suficiente, para combatir este pillaje.Vrublevsky piensa que los servicios secretos occidentales le tendieron una trampa al FSB, que concentró sus esfuerzos en rechazar virus, gusanos informáticos y troyanos, una auténtica pérdida de tiempo y dinero. Las bases de datos hackeadas permitieron a Occidente tener el cuadro completo de los espías rusos de bajo rango.

Vrublevsky cree que los servicios de inteligencia británicos convencieron al GRU (tal vez tengamos que decir que el GRU – el servicio de inteligencia militar de las fuerzas armadas rusa – ya no se llama GRU sino GU, pero poco importa)de que el Sr. Skripal quería regresar a su hogar en Rusia. Probablemente le dijeron también que pretendía llevarse consigo un lote de gran valor, que comprendía información sobre Porton Down y los secretos del caso ‘Lluvia Dorada’. Es posible que se haya engañado también al Sr. Skripal; tal vez él solo quería regresar a Rusia, el país que tanto extrañaba.

Dos agentes del GRU, presuntos expertos en exfiltración (se supone queson los que ayudaron al presidente ucraniano Víctor Yanukóvich a huir de Ucrania después del golpe de Estado, salvándolo del linchamiento de la muchedumbre), fueron enviados a Salisbury a examinar el terreno y hacer los preparativos para el regreso de Skripal. De acuerdo a videos e imágenes publicadas por los británicos, los dos agentes fueron seguidos muy de cerca de comienzo a fin. Mientras tanto, los servicios secretos británicos montaron el ‘envenenamiento’ de Skripal y su hija, y los dos agentes  regresaron de inmediato a Rusia.

Nadie, en los círculos cercanos a los servicios de inteligencia rusos, cree que Skripal haya sido envenenado por los rusos. Primero, porque no existía razón alguna para hacerlo, y segundo, si los rusos lo hubieran hecho, Skripal ya estaría muerto, como en el caso del colaborador nazi, el ucraniano Stepan Bandera[10].

Sin embargo, jugando con esta carta, los servicios secretos británicos convencieron al ministerio de relaciones exteriores de expulsar a todos los diplomáticos que tuvieran contactos o vínculos con los expuestos agentes del GRU. La expulsión masiva de 150 diplomáticos causó un serio daño a los servicios secretos rusos.

Aun así, los rusos no tenían idea alguna de cómo los occidentales habían descubierto la identidad de tantos diplomáticos vinculados al GRU. Sospecharon que era por algún infiltrado, un vendido que entregó los expedientes al enemigo.

Es por esta razón que Vladimir Putin decidió retarlos. Como sabía que los dos hombres identificados por los servicios británicos no tenían ninguna conexión con el supuesto envenenamiento, les pidió aparecer en RT en una entrevista con Margarita Simonyan. Al actuar como pueblerinos, se suponía que incitarían al enemigo a revelar su fuente. El resultado fue inesperado: en vez de revelar el nombre del traidor, el portal inglésBellingcat, un sitio web utilizado por los servicios secretos occidentales para filtraciones intencionales, explicó cómo ambos individuos habían sido rastreados gracias a las bases de datos pirateadas. El plan de Putin había fracasado.

El servicio secreto ruso no está muerto. Los servicios de inteligencia sufren la acción del enemigo de vez en cuando: los Cinco de Cambridge[11] se infiltraron en las más altas esferas del MI-5 y pasaron secretos de Estado a Moscú por un largo tiempo, pero esto no impidió que el MI-5 siguiera existiendo. Las novelas de John le Carré se basaban en fracasos similares de los servicios de inteligencia. Sin embargo, los rusos todavía pueden recuperarse. La identidad de sus agentes de más alto rango se mantiene secreta, inaccesible ante los ojos del enemigo.

Pero para funcionar correctamente, los rusos tendrán que hacer una gran limpieza en el personal, retirar sus bases de datos del mercado y velar por la seguridad de sus ciudadanos. Los agentes descuidados o poco actualizados aparentemente no entienden hasta qué punto llega la vigilancia en internet. Si se tiene en cuenta que esto debió hacerse hace veinte años y que una nueva generación de rusos ha llegado, perfectamente preparada para vender lo que sea por efectivo, esta tarea es todo un desafío.

Hay una razón más para preocuparse. Una operación masiva de tal envergadura contra los agentes rusos y sus contactos podría ser señal de una guerra inminente. Normalmente, los Estados no revelan todo lo que saben de los agentes enemigos. Esto tiene preocupado al presidente Putin; quien dijo[12] esta semana: “después del holocausto nuclear, los rusos iremos al paraíso como mártires, los agresores morirán como pecadores”. Frente a recientes y múltiples amenazas, por cierto, este fin del mundo es posible.

Israel Shamir, 20 octubre 2018

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Traducción: Daniel Osuna

Artículo original en inglés: http://www.unz.com/ishamir/cloak-and-dagger/

Fuente original al español: Red Internacional

Para contactar a Israel Shamir: israelshamir@gmail.com

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REFERENCIAS

[1]https://es.wikipedia.org/wiki/Cloak_y_Dagger

[2] Disponible en inglés: https://www.bellingcat.com/news/uk-and-europe/2018/10/09/full-report-skripal-poisoning-suspect-dr-alexander-mishkin-hero-russia/

[3] Disponible en ruso: https://theins.ru/politika/121142

[4]https://mundo.sputniknews.com/trend/moscu_londres_skripal_envenenamiento_2018/

[5]https://www.voanoticias.com/a/rusia-ministrerio-de-defensa-reunio-unido-siria-ataque-quimico/4347307.htmly https://es.news-front.info/2018/04/12/como-los-cascos-blancos-filmaron-las-victimas-del-ataque-quimico-de-douma/

[6]https://www.elespanol.com/mundo/europa/20181004/ciberataque-frustrado-rusia-holanda-indigna-ue-otan/342966738_0.html

[7]https://es.wikipedia.org/wiki/Vuelo_1812_de_Siberia_Airlines

[8] Disponible en inglés: https://en.wikipedia.org/wiki/Pavel_Vrublevsky

[9]https://www.amazon.com/Spam-Nation-Organized-Cybercrime-Epidemic-ebook/dp/B00L5QGBL0

[10]https://mundo.sputniknews.com/noticias/20100122124795922/

[11]https://es.wikipedia.org/wiki/Los_cinco_de_Cambridge

[12]https://pacificocomunicaciones.com/noticias/831-vladimir-putin-en-caso-de-una-guerra-nuclear-los-rusos-iriamos-al-cielo

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