El desgobierno de las máquinas – por Jose Francisco Fernández Bullón

el peligro de la inteligencia artificial
Ahora sabemos que todas las empresas que se dedican a investigar e implantar la inteligencia artificial son improductivas. Viven de la “caridad” del gobierno en la sombra. Ninguna de ellas obtiene beneficios; constituyen una forma más de explotar al contribuyente y transferir riqueza de la mayor parte de la población a los favoritos de los oligarcas globalistas. Es una clase subvencionada porque se pliega a sus designios infames y a su descabellado proyecto de reemplazar a los hombres por las máquinas que les fascinan porque al igual que ellos carecen de empatía y de sentimientos.

La diferencia es que las máquinas son amorales mientras que ellos son inmorales, no tienen una insaciable y demoníaca sed de mal pero pueden ser programadas para matar. Los dispositivos de inteligencia artificial se equivocan constantemente, son incapaces de razonar verdaderamente y por supuesto carecen de imaginación y de intuición; virtudes imprescindibles para llevar cualquier proyecto a buen término o desempeñar adecuadamente cualquier función. Muchos las consideran infalibles (es la nueva superstición) y se quedan anonadados cuando fallan.  En pocas palabras: las adoran. Se arrodillan frente a un trozo de metal como antes lo hacían ante un leño. Están por así decirlo a su servicio. las granjas que estaban destinadas a la producción de alimentos para los seres humanos han sido recalificadas como terrenos para la construcción de centros de datos para alimentar la Inteligencia Artificial así como granjas solares que no producen alimento alguno.

De igual forma Los suministros de agua que antes hacían funcionar las duchas, los lavavajillas y los inodoros están siendo redirigidos a los sistemas de enfriamiento de los centros de datos de Inteligencia Artificial, lo que conlleva escasez de agua para los seres humanos y de riego para el cultivo alimentos. Se trata de conclusiones extraídas del siguiente artículo.

Se rumorea por cierto que los incendios que asolan España han sido provocados para crear espacio para los nuevos centros de gestión de datos que no tienen otro objetivo que supervisarnos. ¿Es una casualidad que las grandes empresas tecnológicas como Amazon, Microsoft, Google, Meta e IBM anunciaran su intención de crear esos centros en España? ¿Es por esa razón que el gobierno extranjero de España encabezado por Sánchez le haya dado la espalda a las poblaciones afectadas y no haya movido un dedo por atajar los incendios?

Por lo demás los paneles solares o la energía eólica no son rentables ni pueden reemplazar al carbón o al petróleo. La única finalidad de todo esto es darle una apariencia benévola a lo que es un designio criminal. Cubrir la insidia con un velo de santidad. Sirven también para confundir a los idiotas útiles que secundan por millares sus planes creyendo que luchan por preservar el medio ambiente. La oligarquía mundial ha enloquecido y está sedienta de destrucción y de muerte. Su voluntad está presa de un delirio homicida y también suicida

Ya no se trata del mero afán de poder o de amasar riquezas es un empeño diabólico en acabar con la civilización e implantar el infierno en la tierra.

Las invenciones de la técnica ya no tienen por objetivo facilitarnos la vida, sino controlarla o suplantarla. Sabemos que los algoritmos tan celebrados por los tecnócratas no son más que una serie de instrucciones que pueden o no resolver un problema o un interrogante cualquiera. Nada que haya sido producido por la mente de un hombre es perfecto. Somos todos sumamente imperfectos y todos nuestros ingenios tienen muy estrechos límites. El mito del progreso tan vinculado al desarrollo de la técnica se asienta sobre una concepción del tiempo que lo considera infinito, pero el tiempo no es infinito, tuvo un principio y tendrá un fin; por medio del progreso se pretende implantar el paraíso en la tierra en un futuro incierto; es la consecuencia de negar la existencia de un paraíso ultraterreno, el único que existe.

La inviabilidad de las grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley ya quedó demostrada en 2023 con la quiebra de los bancos Signature Bank and Sillicon Valley Bank, la reserva federal imprimió de la nada 300 billones de dólares de forma que los grades oligarcas no perdieran ni un céntimo a causa de sus pésimas inversiones. Todos esos billonarios no lo son porque sean buenos inversores sino porque la banca globalista los rescata cada vez que se equivocan:

Con el lanzamiento del AI Action plan Estados Unidos ha pasado a ser gobernado por las máquinas, es decir los ordenadores y los algoritmos, igual podría decirse que está gobernado por “nerds”, palabra intraducible, pero que puede definirse como una persona cerebral, pero socialmente inepta y poco atractiva; en realidad los Estados Unidos están siendo gobernados por computer nerds o frikis de los ordenadores (por supuesto subvencionados por el estado en la sombra del cual Hegel nunca habló pero que ya existía en su época al menos en Inglaterra donde ya eran los Rothschild quienes manejaban secretamente los hilos del estado.

No sabemos si Hegel, fue masón, probablemente no, aunque mereció serlo como gnóstico a ultranza que era. Con Hegel culmina el empeño de divinizar a la finita razón humana que comenzó con la revolución francesa y sus prolegómenos. Su afirmación de que todo lo real es racional o puede ser aprendido por la razón sólo puede aceptarse si se entiende por razón la razón infinita divina o el logos. Al leer sus obras tenemos la impresión de que aplica al mundo natural los atributos de lo sobrenatural. No fue el único, como veremos más tarde, pero sí el más ilustre.

Si Hegel no fue masón. Su precursor como lo califican algunos, Johan Gottlieb Fitche sí lo fue. Iniciado en la Logia Pythagoras of the Blazing Star, vivió inmerso en los círculos illuminati gracias a su amigo Johann Heinrich Pestalozzi. Fitche apoyó las ideas de Pestalozzi acerca de la educación en Berlín. Defendía que la familia debía de ser reemplazada por el estado. Ya sabemos lo que hace el estado en la sombra con los hijos de dichas familias: abusar sexualmente de ellos y sacrificarlos por medio de nauseabundos rituales satánicos.

No fueron los aliados los que acabaron con independencia y la soberanía de Alemania sino los filósofos alemanes que eran, por así decirlo, su quinta columna. Porque fueron las sociedades secretas inspiradas por el credo illuminati las que desencadenaron las dos guerras mundiales.

Cómo señala Courtenay el verdadero arquitecto de la infame suplantación que tiene lugar en USA es Thomas Shedd que fuera ingeniero de la empresa subvencionada por el estado en la sombra Tesla y que ahora dirige la Agencia de Transformación Tecnológica de los Servicios Generales de la Administración. En pocas palabras: Ya no serán agentes humanos los que gestionen la administración estadounidense sino programas informáticos, esto implica como se señala en el artículo el reemplazo sistemático del juicio humano por una determinación algorítmica en la totalidad del gobierno federal. Los norteamericanos ya pueden ir preparándose para el colapso total de la administración de su país que acabará de hundirse en el caos más absoluto. Lo malo de los estadounidenses es que se creen a pie juntillas sus películas de ciencia ficción como 2001, una Odisea del Espacio, ese canto disparatado a todas las excentricidades de la cábala. No podemos negarle a dicho filme el inmenso mérito de convertir lo meramente risible en algo solemne.

El gobierno de Estados Unidos ha sido encomendado pues a tecnócratas que nadie ha elegido (como no hayan sido los Rothschild); la mayoría de Silicon Valley, es decir las máquinas gobiernan ahora ese país cada vez más insignificante. Ya no es modelo de nada, no es tierra de promisión, no puede garantizar a nadie un futuro porque no lo tiene el país.

¿Veremos en el futuro a los estadounidenses votar por un algoritmo determinado? ¿O por META, AMAZON O MICROSOFT? ¿Las elecciones serían así más transparentes? Pues no, porque todas las compañías son la misma, solo que lucen trajes distintos o chaquetas distintas que los tecnócratas se intercambian, o sea que cambian de chaqueta con la misma frecuencia que cambian su ropa interior si la llevan. Deberían aparecer desnudos como su madre los trajo al mundo ( a no ser que fueran clonados) y así habría alguna verdad en su apariencia y podrían presentarse como lo que son adeptos de los cosmo eróticos humanistas.

No podía ser otra que la judía o más bien jázara Barbara Hubbard (financiada por los Rockefeller)  la que formulara el “evangelio” de tecnócratas y transhuanistas (son las dos caras de la misma moneda o criptomoneda falsa) un evangelio que parte de dos falsas premisas, esa ridícula teoría llamada evolucionismo y la supuesta infalibilidad futura de las máquinas, este programa demencial de alcanzar un estatus divino y la inmortalidad fusionándose con la chatarra o convirtiéndose en una especie de ciborg estaba ya presente en germen en la secta de los rosacruces que tenían una fe ciega en todo tipo de artilugios. Fue Francis Bacon, por cierto, el “apóstol” primero del progreso que debía desembocar en una nueva Atlántida que ya sabemos que se hundió por sus pecados o sus excesos si es que de verdad existió.

Su visión de la evolución inevitable de una especie de homínido divino que conquistará el mundo con la ciencia trascendiendo todas las limitaciones terrestres fundiéndose en paz y amor libre bajo un único gobierno mundial no es más que una quimera con la que se pretende embellecer una vez más la sórdidas maquinaciones de los globalistas.

El hombre no va a evolucionar hasta convertirse en una especie de homínido divino que conquistará el mundo por medio de la ciencia como afirma porque la evolución no existe, tan sólo existe la adaptación al medio que nunca genera nuevas especies. Y desde luego el nuevo orden mundial masónico no persigue la paz sino la guerra perpetua. Si surge algún orden del caos que han desencadenado no serán los masones los que lo lideren.

En su empeño de reemplazar a los seres humanos por programas informáticos los globalistas sólo conseguirán acelerar el colapso de su sistema inviable y la desafección cada vez mayor de la población mundial que acabará por rebelarse en masa. Si esa rebelión aún no se ha producido es porque la mayoría de los ejércitos y las fuerzas del orden público permanecen todavía férreamente controlados por los globalistas. Pero tiempo al tiempo.

Jose Francisco Fernández Bullón, 28 agosto 2025