El orden mundial tripartita y la guerra híbrida global – por Dmitry Orlov

El general Mark Milley, el militar de más alto rango de Estados Unidos, hizo pública recientemente uno de sus descubrimientos: el mundo ya no es unilateral (con Estados Unidos como hegemón mundial indiscutible) ni bifronte (como solía ser con Estados Unidos y la Unión Soviética equilibrándose simétricamente en un tango íntimo de destrucción mutua asegurada). Ahora es tripartita, con tres grandes potencias -Estados Unidos, Rusia y China- enfrascadas en una “guerra tripolar”. Este es el término exacto que utilizó en el Foro de Seguridad de Aspen el 3 de noviembre de 2021.

(Foto : El presidente de los jefes de estado mayor interarmas, general Mark A. Milleur, tuvo un encuentro con el jefe de Estado mayor ruso, general Valery Gerasimov, en la ciudad de Bedrna (Suiza), el 18 de diciembre de 2019).

Esto parece extraño, ya que ni Rusia ni China están dispuestas a atacar a EE.UU., mientras que EE.UU. no está en condiciones de atacar a ninguna de estas potencias. Estados Unidos acaba de ser derrotado en un conflicto de dos décadas contra un adversario de cuarta categoría (es decir, Afganistán) de la forma más humillante posible, abandonando 80.000 millones de dólares en material de guerra y abandonando a miles de sus leales servidores en una retirada precipitada que equivale a una derrota. Está a punto de sufrir un destino similar en Siria e Irak. Su armada acaba de ser humillada en una pequeña escaramuza con los iraníes por un petrolero. Está claro que Estados Unidos no está en condiciones de atacar a nadie.

Entonces, ¿qué quiso decir Milley? Puede parecer poco inteligente, pero es el hombre más poderoso del Pentágono. Por supuesto, Milley-Vanilley podría estar retomando simplemente a una musiquilla tonta que emana de la Casa Blanca (actualmente cundida de imbéciles selectos). Esto tendría sentido, ya que a lo largo de su carrera Milley ha evitado cuidadosamente cualquier cosa que se parezca a una acción militar real y que, por tanto, implique la posibilidad de una derrota, eligiendo en su lugar centrarse en cosas como la elaboración de un informe sobre el impacto del cambio climático en el ejército estadounidense.

Aquí está Milley pues en uno de sus momentos de mayor orgullo, de pie junto al general ruso Valery Gerasimov, que luchó -y ganó- como comandante en la Segunda Guerra de Chechenia. Gerasimov pasó a rdactar la doctrina rusa de la guerra híbrida (la Doctrina Gerasimov), que permite alcanzar objetivos estratégicos y políticos por medios no militares, pero con apoyo militar y un secretismo, una disciplina, una coordinación y un control similares a los de los militares. En comparación, nuestro general Milley es una especie de general de cartón, con una cuerda que mueve su mandíbula inferior hacia arriba y hacia abajo, que lleva a algún lugar en el pantano de Washington, a ciertos grupos de reflexión política y los grupos de presión de la industria de la defensa.

La Doctrina Gerasimov guarda un asombroso parecido con la doctrina china de la guerra sin límites, lo que indica que Rusia y China han armonizado sus estrategias defensivas. Estas doctrinas están diseñadas para amplificar las ventajas naturales de China y Rusia y situar a Estados Unidos en la máxima desventaja. No resulta claro si Milley es capaz de entender estas cuestiones; al contrario, es probable que la seguridad de su empleo y su trayectoria profesional dependan fundamentalmente de su incapacidad para entender nada más allá de su nivel salarial. Sin embargo, ya que resulta ser el portavoz de todo este embrollo, vamos a intentar tomar sus palabras al pie de la letra y pensar en lo que podría significar su “guerra tripolar”.

Tanto la doctrina rusa de la guerra híbrida como la china de la guerra « fuera de cualquier límite » dan ventaja a los países con estructuras de control estrictas y centralizadas (es decir, China y Rusia), mientras que perjudican gravemente a Estados Unidos, que tiene una élite de poder difusa e internamente conflictiva, dividida entre dos partidos y numerosas agencias gubernamentales y entidades privadas que compiten entre sí, con amplias oportunidades de espionaje interno y externo, infiltración y filtraciones a los medios de comunicación.

Las ventajas de Rusia residen en las armas avanzadas contra las que Estados Unidos no tiene contramedidas, como los misiles hipersónicos y los sistemas de guerra por radio, con una base de recursos enorme y sólo parcialmente explorada, especialmente los recursos energéticos.

La ventaja de China reside en una mano de obra enorme y muy disciplinada que produce una amplia gama de productos que Estados Unidos debe importar de forma permanente para evitar que toda su economía se paralice debido a las interrupciones de la cadena de suministro.

Por otro lado, China y Rusia se encuentran en desventaja ante la gran y bien engrasada maquinaria que ha desarrollado Estados Unidos para interferir en los asuntos de otras naciones y socavar su soberanía natural. Hay toda una serie de mecanismos, desde las exportaciones culturales hasta las campañas publicitarias asociadas a marcas populares, pasando por las iniciativas en las redes sociales diseñadas para corromper a la juventud, mecanismos efectivos para ejercer la influencia de Estados Unidos sobre otras naciones.

Las respuestas de China y Rusia a esta amenaza son casi diametralmente diferentes: mientras que China construye cortafuegos y utiliza estrictos controles sociales para contener la amenaza, la estrategia de Rusia consiste en dejar que la infección extranjera se extienda y dejar que el sistema inmunitario innato de la nación cree anticuerpos contra ella y la neutralice. Rusia pone sus límites a la propaganda enemiga comprada y pagada, la incitación a la rebelión armada, la apología del terrorismo, la propaganda de la perversión sexual entre los niños, etc. De este modo, Rusia no sólo puede compensar esta desventaja, sino también convertirla en una ventaja: Mientras que Occidente se está volviendo cada vez más antidemocrático y autoritario con su interminable « corrección política », sus demandas de biodiversidad social y la búsqueda de una vida mejor a través del apareamiento no reproductivo, la terapia hormonal y la mutilación genital, Rusia sigue siendo un país libre con una perspectiva social conservadora saludable, algo que resulta realmente atractivo para los pueblos indignados por las modas occidentales, en el mundo entero, y se está volviendo cada vez más atractivo también para muchos occidentales a medida que descubren dolorosamente que están pagando el « salario del pecado » de la de̶construcción de la moral natural.

¿Por qué centrarse en una guerra híbrida/fuera de los límites en lugar de un conflicto militar directo, nuclear o convencional, entre Estados Unidos y China y/o Rusia?

Porque un conflicto militar convencional o nuclear entre cualquiera de estas tres naciones es una opción insensata y suicida. De hecho, las personas encargadas de definir la estrategia militar no son elegidas específicamente por sus tendencias suicidas… Ni Rusia ni China son conocidas por sus guerras de agresión, y aunque Estados Unidos es muy conocido por sus tendencias homicidas y violentas (ha llevado a cabo 32 campañas de bombardeo sobre 24 países desde la Segunda Guerra Mundial), EEUU es básicamente un tirano que sólo ataca a países débiles que no suponen una amenaza. Según la información disponible públicamente, Rusia y China están ahora tan por delante de EE.UU. en el desarrollo de armas tan efectivas que un posible ataque directo de EE.UU. a cualquiera de ellos sería, en el mejor de los casos, contraproducente y, en el peor caso, suicida.

En el mejor de los casos, Estados Unidos lanza un ataque que es repelido con éxito: bombarderos y cohetes derribados, barcos hundidos, bases militares e instalaciones portuarias estadounidenses destruidas, posiblemente los centros de mando y control estadounidenses también destruidos, como ha prometido Putin. Estados Unidos está ahora postrado y a merced de sus adversarios.

Si su cooperación aún deja que desear, una combinación de las fuerzas de lo que considera el régimen de Biden « deplorable », combinado con lo despreciable, lo imponderable y lo indeclinable se organizará lo suficiente como para hacer un sangriento lío con lo que queda de las estructuras gubernamentales y las élites de poder de Estados Unidos, que luego serán reemplazadas por una fuerza internacional de mantenimiento de la paz (en el caso optimista) o simplemente abandonadas a su suerte en un desorden duradero, en la miseria y en el aislamiento internacional.

El peor escenario es el de la destrucción mutua asegurada, el invierno nuclear y el fin de la vida en la Tierra, pero es poco probable por varias razones. En primer lugar, de la tríada de disuasión nuclear de EE.UU., sólo el componente de los submarinos sigue siendo viable, e incluso éste está bastante cansado.

Ninguno de los misiles Minuteman ha sido probado con éxito en mucho tiempo, y son misiles balísticos que, una vez completada la fase de propulsión, siguen una trayectoria inercial perfectamente predecible, lo que los convierte en blancos fáciles para los nuevos sistemas de defensa aérea de Rusia. De los Minuteman que consiguiesen salir de sus silos y ser lanzados en dirección de Rusia o China, no se sabe cuántas de sus cabezas nucleares explotarían realmente, ya que todas son bastante antiguas y tampoco han sido probadas durante mucho tiempo.

Estados Unidos ya no tiene capacidad para fabricar nuevas cabezas nucleares, al haber perdido la receta para fabricar el alto explosivo necesario para detonarlas. Pero esto puede ser un punto discutible, ya que a estas alturas es probable que ningún ICBM sea capaz de penetrar las defensas aéreas rusas. En cuanto a las defensas aéreas chinas, hay que señalar que Rusia y China han integrado sus sistemas de alerta temprana y que China cuenta ahora con cuatro divisiones de sistemas de defensa aérea rusos S-400 Triumph y tiene previsto añadir más.

En cuanto a la parte aérea de la tríada nuclear estadounidense, su pilar sigue siendo el Boeing B-52 Stratofortress, y en esta serie el más joven tiene casi 60 años. Vuela a 400 km/h a una altitud de 34.000 pies y no es nada furtivo, lo que hace que sea fácil de derribar a una distancia de varios cientos de kilómetros. Como esto lo hace completamente inútil para lanzar bombas, sólo quedan los misiles de crucero, que vuelan a Mach 0,65 [es decir, 800 km/h], lo que los convierte en objetivos fáciles para las defensas aéreas modernas. También hay algunos bombarderos furtivos más recientes (muy pocos) y resulta que no son muy furtivos en realidad, lo que los sitúa esencialmente en la misma categoría que los Stratofortress, y los misiles de crucero que pueden lanzar son también esos mismos subsónicos antiguos.

Por último, están los submarinos nucleares estratégicos, que son la única parte de la tríada nuclear estadounidense que sigue siendo viable. Siguen siendo eficaces como elemento de disuasión, y tienen la capacidad de acercarse lo suficiente como para lanzar un ataque furtivo con una buena posibilidad de que al menos unos cuantos misiles atraviesen las defensas aéreas, pero no pueden esperar eludir la inevitable represalia que causaría daños inaceptables y mortales en el territorio continental estadounidense. Esto los hace inútiles como arma ofensiva.

Añádase a todo esto la doctrina nuclear actualizada de Rusia, según la cual cualquier ataque contra el territorio o los intereses soberanos rusos, ya sea convencional o nuclear, abriría la puerta a una represalia nuclear, lanzada previo aviso. Aquí se sitúa la solemne promesa de Putin de contraatacar no sólo contra los lugares desde los que se lanzase un ataque, sino también contra los centros de toma de decisiones. Dado que los misiles rusos son hipersónicos y alcanzarán sus objetivos antes de que los misiles estadounidenses alcancen los suyos, y que Rusia tiene los medios para derribar los misiles estadounidenses mientras que Estados Unidos es incapaz de derribar los misiles rusos, si Estados Unidos lanzara un ataque, los que lo lanzasen estarían muertos antes de poder saber si su ataque logró causar daños o si se habrían suicidado por gusto. Todo esto lleva a una conclusión ineludible: bajo ninguna circunstancia Estados Unidos atacará a Rusia o China, ni con armas convencionales ni con armas nucleares.

Algunos expertos creen que una guerra mundial podría estallar espontáneamente en cualquier momento sin que nadie lo desee, como ocurrió en 1914, cuando el mundo se deslizó hacia la Primera Guerra Mundial debido a una confluencia de desafortunados accidentes. Pero hay una gran diferencia: los líderes militares y civiles de los bandos enfrentados en la Primera Guerra Mundial no tenían misiles hipersónicos apuntando directamente a sus cabezas. Pensaban que la guerra se libraría lejos de sus palacios, cuarteles y casas señoriales. Se equivocaban, pero este era su pensamiento original: ¿por qué no poner a prueba nuestra destreza industrial sacrificando la vida de unos cuantoss millones de campesinos inútiles?

Hoy en día, la situación es muy diferente: cualquier provocación importante es un desencadenante automático de la autodestrucción y todas las partes lo saben. Por supuesto, habrá provocaciones menores, como que la marina estadounidense se pasee por el Estrecho de Taiwán o por el Mar Negro cerca de la costa de Crimea, pero bueno, … de alguna manera tienen que ganarse el sustento.

Por su parte, los rusos y los chinos suben periódicamente la apuesta rechazándolos con un severo mensaje por radio o unas cuantas flechas disparadas con arcos. Pero ambas partes saben lo cuidadosos que deben ser, porque cualquier error grave requerirá una desescalada inmediata y podría suponer una importante pérdida de prestigio. Y eso sí, como se dice, sería peor que un crimen: sería un error, garrafal o fatal.

Es probable que las provocaciones de las que todavía es capaz Estados Unidos se vayan debilitando con el tiempo. EE.UU. ha perdido la carrera armamentística contra Rusia y China y es poco probable que slogre ponerse al día. Por otra parte, no es probable que ni Rusia ni China ataquen a Estados Unidos. No hay ninguna razón para que lo hagan, ya que pueden conseguir lo que quieren (una erosión gradual de la influencia estadounidense) sin necesidad de recurrir a una acción militar a gran escala.

Mantener una fuerte postura defensiva mientras se proyecta el poder en sus esferas de interés en expansión sería suficiente para todos ellos. Así, a Estados Unidos sólo le queda la guerra híbrida:

̶ la guerra financiera en forma de sanciones,

̶̶ junto con a impresión agresiva de dólares y el blanqueo de dinero legalizado a gran escala,

̶ además de la guerra informativa que se desarrolla en Internet,

̶ la guerra médica con nuevos agentes patógenos, medicamentos y vacunas,

̶ la guerra cultural en forma de promoción y defensa de sistemas de valores conflictivos, etc.,

Todo lo cual se completa con actividades militares limitadas al uso de terceros prescindibles,

̶ el fomento de golpes de estado y guerras civiles,

̶ la actuación de empresas militares privadas, etc.

 

Si Milley tiene puestas sus esperanzas en la posibilidad de provocar un conflicto entre China y Rusia, es probable que se decepcione. Estos dos grandes países vecinos están en sinergia. China tiene una enorme capacidad para producir todo tipo de productos acabados, pero tiene recursos naturales limitados, es insular y tiene una capacidad limitada para interactuar con el resto del mundo, excepto a través del comercio.

Rusia, por su parte, dispone de recursos naturales prácticamente ilimitados, pero, con una población más pequeña pero altamente educada y repartida en un territorio vasto y algo inhóspito, se ve obligada a concentrar sus esfuerzos en ciertos sectores de importancia estratégica, como las exportaciones de energía y alimentos, los sistemas de armamento de alta tecnología, la energía nuclear, las vacunas y los productos de alto consumo energético, como los fertilizantes, los plásticos y los metales, en los que su acceso a la energía barata le da una ventaja competitiva.

Una de las mayores bazas de Rusia es su capacidad culturalmente arraigada de comprender a la gente con cultura diferente y mantener relaciones cordiales, incluso por encima de grandes divisiones culturales y líneas enemigas. Rusia tiene una capacidad única para proporcionar estabilidad y seguridad, tanto a través de una cuidadosa diplomacia como ofreciendo sistemas avanzados de armamento defensivo.

Los chinos se han embarcado en agresivas adquisiciones en economías de todo el mundo, invirtiendo en grandes proyectos de infraestructura para promover su comercio, pero a veces carecen de delicadeza diplomática y de comprensión de las sensibilidades locales, alienando a sus socios al exigir directamente una parte del control en sus inversiones. Los rusos, en cambio, saben que al menos se debe dar un beso a una chica antes de ofrecerse a pagarle los estudios universitarios…

Esta delicadeza rusa tiende a ser interpretada como debilidad por algunos occidentales que, a través de siglos de guerras fratricidas y colonialismo genocida, han sido condicionados a respetar sólo la fuerza bruta y a entender las relaciones sólo en términos de dominación o sumisión.

Con la repentina salida de Estados Unidos del escenario mundial, muchas pequeñas naciones europeas buscan activamente un nuevo amo que las domine. Es probable que los chinos y los rusos los dejen decepcionados; si se les ofrece el comercio chino y la seguridad rusa (incluida la energética), se les dejará que se valgan por sí mismos y se ganen la vida, y sus promesas de lealtad caerán en saco roto.

A los europeos de los países del este, especialmente, les puede resultar imposible reintegrarse en el mundo ruso; los rusos ya están hartos de ellos y de su duplicidad. Su otra opción será aceptar  trabajar para los chinos…

Rusia y China se complementan y es probable que trabajen juntos, no en rivalidad, en sus relaciones entre sí y con el resto del mundo. Este no es ciertamente el caso de Estados Unidos, ni con respecto a China ni a Rusia. Durante la década de los 90 y más allá, mientras China se transformaba rápidamente en un centro manufacturero mundial y Rusia se recuperaba del revés que supuso el colapso de la Unión Soviética, Estados Unidos pudo posicionarse como la nación consumidora indispensable del mundo, redirigiendo la mayor parte de los recursos y productos manufacturados del mundo para alimentar sus apetitos a cambio de dólares impresos (expropiando continuamente los ahorros mundiales mientras exportaba la inflación) y utilizando la amenaza de la acción militar contra cualquiera que desafiara este acuerdo.

Pero hoy la situación es diferente: la mayor parte del comercio de China ya no es con EE.UU. sino con el resto del mundo ; Rusia se ha recuperado por completo y está creciendo de forma lenta pero segura ; la cuota de EE.UU. en la economía mundial se ha reducido, el apetito por los dólares impresos en forma de deuda pública de EE.UU. ha disminuido enormemente, y en cuanto a su antiguo dominio militar total, véase más arriba.

Y sin embargo, el general Milley quiere librar una guerra tripolar contra dos polos que no quieren luchar entre sí, ni están dispuestos a luchar contra Estados Unidos; sólo quieren que Estados Unidos haga las maletas, se vaya a casa y no vuelva a oscurecer los horizontes de Eurasia.

Como me he esforzado en explicarlo, EE.UU. no está en condiciones de desafiar a ninguno de estos dos países, o a ambos, a un conflicto militar total, ni de arriesgarse a enfrentarse a ellos de forma que pueda provocar una contienda total. ¿Qué puede hacer una burocracia gigantesca, desbordante, ricamente financiada, corrupta y disfuncional en tales circunstancias para justificar su existencia? La respuesta es, en mi opinión, obvia: dedicarse a pequeñas travesuras, es decir, a la guerra híbrida, pero al hacerlo se encuentra, como ya he explicado, en desventaja.

La lista de fechorías de EEUU es larga y tediosa de leer. Lo mejor que se puede hacer es subrayar sus episodios cómicos. Por ejemplo, el embrollo de Tikhanovskaya, el hada de la chuleta y supuesta « presidenta  en la sombra » de Bielorrusia, que recientemente se unió al club de los falsos líderes alternativos, junto a Juan Random Guaidó, el « presidente en la sombra » de Venezuela, tras fracasar en su intento de arrebatarle el poder al arraigado presidente bielorruso Lukashenko, y que ahora se está refrescando los sesos en la vecina Lituania. Tras reconocer el abyecto fracaso de la toma de poder de Tikhanovskaya, el Departamento de listillos intentó organizar un escándalo en torno a una velocista bielorrusa durante los Juegos Olímpicos de Tokio, cuyo nombre es… ¡Timanovskaya! Pensaron que nadie se daría cuenta de la sustitución de una sola letra. La estratagema fracasó y Timanovskaya descansa ahora en la vecina Polonia.

Ha habido otros intentos de travesura a mayor escala, igualmente torpes e igualmente espectaculares en su fracaso, veamos :

– 1. el intento estaounidense de obligar al mundo entero a someterse a una implacable campaña de inoculación (en marcha desde 2009) en la que se utilizaría una interacción entre patógenos modificados genéticamente y vacunas modificadas genéticamente contra ellos para obtener fabulosos beneficios para Big Pharma mientras se genocidaría selectivamente a la población de ciertos países hostiles o indeseables [recordemos que el Covid 19 primero asaltó a China, y acto seguido a Irán, regocijando a Israel]. Pero le salió el tiro por la culata: China luchó en gran medida contra el patógeno y produjo su propia vacuna, mientras que Rusia produjo varias vacunas, entre las cuales la más popular demostró ser segura y eficaz y se convirtió en un importante centro de beneficios al ser exportada a 71 países y obtener más ingresos de exportación para Rusia que las armas.

Mientras tanto, las vacunas occidentales no sólo tienen una eficacia inferior al 50% (mucho menos para Johnson & Johnson), sino que miles de personas mueren o enferman gravemente a causa de ellas. Y lo que es más alarmante, los jóvenes deportistas recién vacunados mueren de infarto en pleno partido, ¡decenas de ellos! [En Europa se han reportado 72 casos de infarto o trombosis mortal]. La única respuesta posible de las autoridades (la única de la que son capaces) es redoblar sus esfuerzos exigiendo que todos se dejen inyectar una y otra vez, y ahora una tercera vez. La estrategia de marketing de “si con nuestro producto Ud se enferma, vamos a aumentarle la dosis” casi nunca es eficaz, y a su debido tiempo termina provocando una rebelión abierta en muchos lugares, el cierre de industrias enteras y un caos general [en los hospitales], en cada sociedad y en todas las economías. ¡Misión cumplida!

– 2. actualmente se intenta obligar a los países de todo el mundo a pagar un impuesto sobre el carbono por sus emisiones de carbono, mientras que las naciones que practican el « cargo culto » [como los habitantes de Melanesia que recibîan alimentos tirados desde aviones de carga, y considerando que era obra de magia celestial inventaron una nueva religión de adoración al « cargo » ] construyendo capacidad de generación solar y eólica están exentas de dicho tributo. Numerosos y costosos modelos climáticos hacen funcionar los superordenadores y se celebran conferencias internacionales sobre el clima, en las que la gente puede retorcerse las manos y revolcarse en la autocompasión por la imaginaria catástrofe climática que siempre será inminente. Pero ahora ha surgido una gran complicación: Rusia y China consiguieron convertir la situación en su beneficio. En el caso de China, el caso es sencillo: lo que permite a China fabricar y exportar productos que el resto del mundo adora importar es su uso del carbón, y una simple reducción temporal del uso del carbón fue suficiente para demostrar que cualquier restricción de este tipo perjudicaría más a Estados Unidos por las interrupciones de la cadena de suministro que a China.

En el caso de Rusia, la situación es aún más sencilla: en términos de emisiones de dióxido de carbono, Rusia es el país más ecológico del planeta, ya que obtiene la mayor parte de su electricidad mediante centrales nucleares e hidroeléctricas sin emisiones de carbono, y extrae gas natural con bajas emisiones. También cuenta con el 20% de los bosques del mundo, que, en caso de calentamiento global y de aumento de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, se expandirán rápidamente hacia el norte, a través de la tundra, hacia el Círculo Polar Ártico, absorbiendo cantidades prodigiosas de dióxido de carbono.

Así que Estados Unidos, y el resto de Occidente con dicho país, se metieron en un callejón sin salida por iniciativa propia, viéndose obligados a dañar sus economías mediante la aplicación de políticas de descarbonización equivocadas, que sólo les aprovechan a China y Rusia, de rebote… De nuevo, ¡misión cumplida!

– 3 Otro intento de mezquindad se refiere a los derechos humanos y la democracia. La noción de los derechos humanos se desplegó con éxito contra la URSS, distorsionando las mentes de varias generaciones de la intelectualidad rusa de modo que se avergonzaban de su propio país (y desconocían casi por completo los crímenes contra la humanidad mucho más horribles perpetrados por el Occidente colectivo). Los chinos, por su parte, apenas se han dejado influir, protegidos por su perspectiva tradicional (ya sea confuciana o comunista), que equilibra el privilegio y la responsabilidad y deja muy poco espacio para nociones tan frívolas como los « derechos universales del individuo ».

Pero en las últimas décadas, los rusos han conseguido recuperar una comprensión más equilibrada de su propia historia y una mayor conciencia de las múltiples atrocidades perpetradas por aquellos que los juzgan. La hipocresía de quienes recurren a estas tácticas también ha quedado descaradamente expuesta a través de actos tan escandalosos como el encarcelamiento ilegal de Julian Assange y el exilio de Edward Snowden.

La historia de Maria Butina, una persona espectacular que ahora es miembro del parlamento ruso, también ha dado que hablar. Fue acusada falsamente de ser una agente extranjera sobre la base del ahora desacreditado dossier Steele, que el bando de Hillary Clinton inventó para desprestigiar a Donald Trump. Butina fue encarcelada durante 18 meses, pasando gran parte de ese tiempo en régimen de aislamiento (un trato que equivale a tortura). Se vio obligada a declararse culpable de una acusación falsa ante un juez del tribunal influenciado por los medios de comunicación antes de ser liberada, tras lo cual se le permitió regresar a Rusia. Describió su calvario en un libro que se convirtió en un éxito de ventas en Rusia, y todos los que lo leyeron se llevaron un importante mensaje: el sistema de justicia estadounidense simplemente no existe. Una de las principales razones por las que se había elegido a Butina para este « tratamiento ejemplar » es su apellido, que difiere del de Putin en una sola letra (¡otra vez esa sustitución de una sola letra!) Con un nombre tan cercano al de aquél horrible dictador Putin, ¡era obvio que se le declararía culpable! No me extrañaría que hubiera algún miserable de poca monta atrincherado en las entrañas de la CIA o del Departamento de Estado al que se le ocurrieraon estas extravagantes ideas escudriñando documentos en busca de nombres que suenen parecido [recuérdese que los yankis suelen confundir Irán con Irak, para ellos es lo mismo] .

En lo que respecta a la democracia, el concepto es valioso y se aplica de forma diferente a cada nación, en función de sus valores y tradiciones únicas, pero la imagen de la misma en Estados Unidos, donde casi la mitad del electorado se siente engañada y estafada por el resultado de las últimas elecciones presidenciales, o en la UE, que tiene un nivel muy bajo de democracia, es algo muy especial ; la UE está dirigida por los pomposos chupópteros no elegidos de la Comisión Europea ; véase también la forma en que se ha aplicado la democracia yanki en Afganistán, Irak y otras naciones invadidas y destruidas por Occidente. Todos estos records del Occidente « democrático » han hecho mucho para desacreditar el concepto.

Joe Biden, que actualmente está trabajando en la convocatoria de una asamblea virtual de naciones que considera democráticas, haciendo una lista y revisándola dos veces, asegurándose de excluir a todas las que no considera suficientemente democráticas, está demasiado senil para comprender el simple hecho de que ha perdido cualquier derecho a apelar al concepto de democracia, dada la forma en que fue elegido y lo que ha hecho con Afganistán.

Para concluir, la imagen que me viene a la mente es la de un avión pilotado por el demente Joe Biden y copilotado por esa idiota risueña de Kamala Harris, con varios líderes de naciones supuestamente democráticas (que no han asimilado la lección de Afganistán) colgados del tren de aterrizaje, y con el general Milley sentado en la bodega, limpiando su enmohecida metralleta, preparándose para librar la Tercera Guerra Mundial contra Rusia y China.

Dmitry Orlov, Jueves 23 de noviembre de 2021

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Traducción por MP para RedIinternacional

Original en ingles

Articulo en frances

Articulo en portugues

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Dmitry Orlov es « colapsólogo ». Aquí su presentación en Wikipedia :

« Dmitry Orlov, nacido en 1962 en Leningrado (hoy San Petersburgo), es un ingeniero ruso-estadounidense y escritor sobre temas relacionados con “el potencial declive económico, ecológico, político y el colapso en los Estados Unidos“, lo que él ha llamado “crisis permanente”. Orlov sostiene que este colapso será el resultado de los enormes presupuestos militares, el déficit del gobierno, un sistema político irresponsable y la progresiva disminución de la producción de petróleo [ ver « El sarcasmo de la historia : EEUU y URSS ante el colapso », traducción por Nestor Gorojovski1​]

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Biografía

Orlov emigró a los Estados Unidos a la edad de 12 años. Ha sido testigo del colapso de la Unión Soviética a través de largas visitas a su tierra natal entre finales de los años ochenta y mediados de los noventa del pasado siglo. Tiene una licenciatura en Ingeniería Informática y una maestría en Lingüística Aplicada.

Orlov es directivo en el banco ruso Vozrozhdenie Bank.

En 2005 y 2006 Orlov escribió una serie de artículos publicados en pequeñas sitios web relacionados con el cenit del petróleo, que comparaban la situación de pre-colapso de los EE. UU. y el sucedido en la Unión Soviética. El artículo de Orlov “El sarcasmo de la historia: la URSS y los EEUU ante el colapso” fue muy popular en EnergyBulletin.Net y puede consultarse traducido al español.1

En 2006 Orlov publicó el manifiesto “The New Age of Sail”. En 2007, junto con su esposa, vendió su apartamento en Boston y compró un velero, equipado con paneles solares y seis meses de suministro de propano, y que es capaz de almacenar una gran cantidad de productos alimenticios. Lo llama su  “cápsula de supervivencia”. También utiliza una bicicleta para el transporte.

En 2008, Orlov publicó el libro titulado “Reinventing Collapse:The Soviet Example and American Prospects” (Reinventando el Colapso: El ejemplo soviético y las perspectivas estadounidenses), en el que recoge todos sus pensamientos de los citados artículos.​

Después de haber intercambiado vodka por productos de primera necesidad durante uno de sus viajes a la Rusia post-colapso, dice “Cuando nos enfrentamos a un colapso de la economía, hay que dejar de pensar en la riqueza en términos de dinero.”

Orlov continúa escribiendo regularmente en su blog “Club Orlov” y en EnergyBulletin.Net

 

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