Un Par de Sesiones de Hipnotismo – por Jose Francisco Fernández-Bullón

Ignoro qué test se utilizaron en China para detectar la presencia del COVID-19 en el organismo, pero los test que emplean los trabajadores sanitarios en los hospitales de Europa y Estados Unidos no detectan el COVID-19 sólo detectan cualquier virus de la numerosa familia de los coronavirus que al parecer llevan con nosotros muchos años.  Es decir que los portamos sin padecer ningún tipo de enfermedad en la mayor parte de los casos.

Las pruebas clínicas para determinar la presencia de dicho virus específico (el COVID-19) son por lo visto muy costosas y lleva mucho tiempo realizarlas y por lo tanto no son apropiadas para crear un estado de alarma e histeria generalizada.

Todo parece indicar que la epidemia del COVID-19 habría pasado desapercibida para los doctores chinos si no fuera porque alguien les alertó y les indicó qué es lo que debían buscar y dónde. ¿Aprovecharon las autoridades chinas el estado de alarma y la subsiguiente cuarentena decretadas para acallar protestas o sojuzgar aún más a su población? ¿Recibieron algún otro tipo de soborno o llegaron a algún tipo de acuerdo con los representantes del Foro Económico Mundial que son los que escriben el guion de la tragicomedia en que se ha convertido la realidad virtual mundial que vivimos, virtual, sobre todo, si tenemos en cuenta la estrecha connivencia del Foro Económico Mundial con la Fundación Bill y Melinda Gates.

George Fu Gao director del “Chinese Center for Disease Control and Prevention”, (el centro que alertó de la existencia de casos de neumonía de causa “desconocida” en Wuhan en diciembre de 2019 y por lo tanto echó a rodar la bola o el bulo) estuvo presente en el simulacro o escenificación de pandemia de coronavirus mundial que tuvo lugar en Nueva York el 18 de octubre de 2019, organizado por el Foro Económico Mundial, la Fundación Gates y el centro Johns Hopkins.

¿Hipnotizó el doctor John Inglesby, asesor de Darpa, o cualquier otro siniestro matasanos occidental a Mr. George Fu Gao para que decretara la pandemia en Wuhan? Se trataría en ese caso de un acto siniestro de hipnosis similar a los que tenían lugar en las películas de terror de serie B de la RKO, sólo que en este caso el científico asiático es el hipnotizado y no el hipnotizador.

Quiero ser justo y pensar que algunos de los actores involucrados en la pieza teatral se engañan a sí mismos y obran de buena fe, pero el resultado es el mismo.

El congreso “ecuménico” de Davos de 2020 al que acudieron como siempre los representantes de las potencia satélites (que son todas) del imperio bancario a comulgar con la mentira y recibir instrucciones, y organizado por el Foro Económico Mundial tuvo lugar del 21 al 24 de enero de 2020.

El que Greta Thunberg, la histérica quinceañera convertida en el nuevo oráculo de Delfos o de Davos fuera una de las invitadas de honor del evento nos da una idea de la seriedad del mismo. Es decir de los serio que es para nuestra salud mental, (uno de los temas debatidos en el encuentro) y nuestra salud en general que tales luminarias decidan nuestro futuro.

Es difícil decidir quién hipnotiza a quién en este tipo de eventos, pero está claro que allí se sembró la semilla transgénica del caos que se ha desatado en todas partes. Un caos orquestado por todos los dirigentes del mundo “libre” exceptuando quizás, y me pesa decirlo, Jair Bolsonaro, y los de algunos países marginados y bombardeados como Siria.

Si algo ha demostrado la histeria general acerca del coronavirus es que el mundo está gobernado por una grupo muy reducido de lunáticos. A pesar de que el planeta parece reconfigurarse según el radio de acción de varios imperios que intentan consolidar sus respectivas esferas de influencia (los americanos, los chinos los rusos, las monarquías árabes petroleras…), lo cierto es que la mayoría de las directrices que deciden el destino de la humanidad se siguen tomando en Nueva York. Allí se conjuran las potencias infernales y en Davos se abre la caja de Pandora. La supuesta multipolaridad de la que tanto hablan los medios de comunicación alternativos últimamente y recibida con tanto regocijo es en gran medida una ilusión. El Foro Económico Mundial es el amo indiscutible del mundo y Bill y Melinda Gates son los sumos sacerdotes o pontífices indiscutidos de la nueva religión cientifista mundial, así como los máximos creadores de la realidad virtual o falsa que vivimos por inducción y protagonizada, quizás inadvertidamente, por Brad Pit y Angelina Jolie también presentes en la celebérrima estación de esquí.

Tanto los dirigentes rusos como los chinos parecen mirarse en los líderes occidentales que son los que dictan modas y cuarentenas. Y su poder se deriva no tanto de las armas como de esa extraña seducción hipnótica que ejercen sobre todos los demás. ¿Es la admiración por su sorprendente habilidad como tahúres y magos de las finanzas? ¿Es por su superioridad como ilusionistas y maestros en el arte de crear mundos paralelos y dar a luz virus y parásitos de toda índole? ¿Es porque visten mucho mejor gracias a que gozan del asesoramiento de los grandes modistos de París?

El que unos cuantos desequilibrados sirvan de ejemplo y de modelo a imitar a todos los gobernantes del mundo está la clave del pandemonio que nos aflige.

La epidemia ha afianzado el poder (que parecía tambalearse) de las élites en todas partes, ha servido para reventar la burbuja financiera especulativa y de paso enriquecer aún más a algunos magnates con información privilegiada que vendieron sus acciones antes de que estallara (y que imagino que se han ido a tomar el sol a Honolulu) y se ha cargado a unos cuantos miles de ancianos sin influencias que eran tan desconsiderados como para seguir cobrando sus pensiones. Con un poco de suerte el pánico acabará matando a un número indeterminado de bocas innecesarias que alimentar.

Los líderes mundiales representantes de la nueva tiranía global dividida en cuatro frentes están ebrios de poder y cometen sus fechorías a los ojos de todos cada vez con una mayor desfachatez. Esto debería dar lugar a su caída tarde o temprano. Es preciso llegar al fondo de este desdichado asunto porque en el desenmarañamiento de esta metedura de pata tan colosal podría encontrarse con un podo de suerte la clave de nuestra liberación parcial o total.

 

Jose Francisco Fernández-Bullón, 30 marzo 2020

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