{"id":2278,"date":"2018-05-18T22:31:59","date_gmt":"2018-05-18T22:31:59","guid":{"rendered":"https:\/\/redinternacional.net\/?p=2278"},"modified":"2018-05-28T23:03:29","modified_gmt":"2018-05-28T23:03:29","slug":"presidenciales-en-venezuela-despues-de-20-anos-la-lenta-evolucion-de-la-oposicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redinternacional.net\/2018\/05\/18\/presidenciales-en-venezuela-despues-de-20-anos-la-lenta-evolucion-de-la-oposicion\/","title":{"rendered":"Presidenciales en Venezuela: despues de 20 a\u00f1os, la lenta evoluci\u00f3n de la oposici\u00f3n"},"content":{"rendered":"
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El pasado 7 de febrero, Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Zapatero comparec\u00eda ante los medios de comunicaci\u00f3n en Santo Domingo1<\/sup><\/a>. La sorpresa del expresidente del Gobierno espa\u00f1ol era visible. A\u00fan m\u00e1s su enfado. Con gesto adusto y voz firme, Zapatero realizaba unas declaraciones inusualmente duras para los modos de la diplomacia, mucho m\u00e1s si se tiene en cuenta su papel de mediador en las negociaciones entre el Gobierno presidido por Nicol\u00e1s Maduro y la derecha venezolana que se llevaban a cabo en Rep\u00fablica Dominicana desde hac\u00eda varios meses.<\/p>\n \u201cNadie, nadie, nadie, ni dentro ni fuera de Venezuela ha puesto un plan alternativo a un acuerdo razonable para ir a un proceso electoral y para respetar la convivencia democr\u00e1tica\u201d. Con estas palabras, Rodr\u00edguez Zapatero cuestionaba duramente la decisi\u00f3n en el \u00faltimo momento, y en contra del clima que hab\u00eda reinado en las \u00faltimas rondas negociadoras, de la delegaci\u00f3n de la derecha de no firmar el acuerdo. El documento2<\/sup><\/a> contemplaba, entre otros puntos, un cronograma y una metodolog\u00eda electoral, la constituci\u00f3n de organismos conjuntos para abordar la crisis econ\u00f3mica y el esclarecimiento del ciclo de violencia pol\u00edtica acaecido en 2017.<\/p>\n Era evidente que la negativa de la derecha a suscribir el acuerdo compromet\u00eda las elecciones presidenciales, que en ese momento estaban programadas para el 22 de abril \u2013posteriormente se fijar\u00edan para el pr\u00f3ximo 20 de mayo- pero que el calendario establec\u00eda que deb\u00edan llevarse a cabo a lo largo de 2018, a\u00f1o en el que expira el mandato de Maduro, iniciado en 2013.<\/p>\n La celebraci\u00f3n de los comicios no era una cuesti\u00f3n menor. El chavismo ha pivotado su discurso en la legitimaci\u00f3n electoral: 27 citas con las urnas \u2013entre elecciones y diferentes referendos- desde 1998. Es el pueblo venezolano quien en \u00faltima instancia elige al presidente y al resto de cargos electos. Y, aunque la derecha utiliza de forma recurrente las acusaciones de fraude, nunca ha puesto sobre la mesa pruebas concluyentes al respecto. M\u00e1s parece una estrategia propagand\u00edstica que una denuncia real.<\/p>\n La derecha, por tanto, renunciaba a la v\u00eda electoral para conseguir su objetivo de derrocar a Maduro. No era la primera vez que optaba por el absentismo electoral. En 2005, boicote\u00f3 las elecciones parlamentarias y hace menos de un a\u00f1o tampoco concurri\u00f3 a los comicios para elegir a los miembros de la Asamblea Constituyente. En ambos casos, sus previsiones de que una postura de fuerza conllevar\u00eda un escenario negativo para el chavismo fracasaron. Ya hab\u00eda precedentes. De 2005 a 2010 una Asamblea compuesta tan s\u00f3lo por diputados chavistas legisl\u00f3 durante todo el periodo completo y lo mismo est\u00e1 haciendo ahora la Asamblea Constituyente.<\/p>\n Analizada con perspectiva, la estrategia actual de la derecha es coherente con lo que ha sido su trayectoria desde que Hugo Ch\u00e1vez ganara sus primeras elecciones en 1998. M\u00e1s all\u00e1 de la eficacia de sus decisiones, lo cierto es que el abandono de la v\u00eda legal y la opci\u00f3n por caminos alegales o, incluso, abiertamente ilegales ha sido recurrente. El golpe de Estado de 2002 o el sabotaje a la industria petrolera entre ese mismo a\u00f1o y el siguiente -con unas p\u00e9rdidas por la paralizaci\u00f3n de la venta de crudo estimadas en m\u00e1s de 3.500 millones de d\u00f3lares y una contracci\u00f3n del PIB del 9,2%, seg\u00fan cifras del Banco Central de Venezuela-3<\/sup><\/a>, fueron las primeras acciones en este sentido. Los movimientos de desestabilizaci\u00f3n callejera de 2014 y 2017 \u2013las denominadas \u201cguarimbas\u201d, en la jerga local- y su corolario de asesinatos eran una continuaci\u00f3n de las mismas acciones alegales\/ilegales, ahora bajo la Presidencia de Nicol\u00e1s Maduro. El boicot a los comicios del 20 de mayo es el \u00faltimo pelda\u00f1o de una misma escalera estrat\u00e9gica.<\/p>\n Ahora bien, si lo acertado de una propuesta estrat\u00e9gica se mide por sus resultados, no cabe duda que las decisiones de la derecha no han cumplido las metas previstas. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, no han logrado su objetivo declarado, que no es otro que desalojar al chavismo del poder.<\/p>\n Quiz\u00e1s sea por su extracci\u00f3n de clase \u2013los l\u00edderes derechistas pertenecen a los estratos medios altos o directamente altos- o por haber asumido por completo el marco de la polarizaci\u00f3n extrema, lo cierto es que tradicionalmente la \u00e9lite dirigente de la derecha ha tenido muchas dificultades para leer el momento hist\u00f3rico del pa\u00eds. Dir\u00edase que la realidad social va por un lado y su estrategia por otro. Los episodios de altercados callejeros promovidos desde la derecha son un buen ejemplo. Ya en 2014, la violencia fue ampliamente repudiada por los venezolanos. Hasta un 80% rechazaba las denominadas \u201cguarimbas\u201d, seg\u00fan una encuesta de GISXXI. Las movilizaciones de 2017 generaron a\u00fan m\u00e1s repulsa, si cabe. El linchamiento y la quema de personas vivas por la mera sospecha de ser chavistas impactaron sobremanera en la opini\u00f3n p\u00fablica. Buena parte del pa\u00eds, no necesariamente simpatizante del chavismo, se preguntaba hasta qu\u00e9 punto se hab\u00eda llegado. De nuevo, una inmensa mayor\u00eda se mostraba disconforme con la estrategia de la derecha.4<\/sup><\/a><\/p>\n Si la mayor parte de los venezolanos est\u00e1 en contra de la violencia como instrumento de cambio, entonces s\u00f3lo caben dos opciones. O la negociaci\u00f3n entre las partes enfrentadas o dar la voz al pueblo para que decida mediante el voto. La primera de las posibilidades fue cercenada s\u00fabitamente por la derecha, como se relat\u00f3 al principio de este art\u00edculo. De nuevo, el liderazgo derechista tomaba un camino diferente al que marcaba la calle. Hasta un 84% cree que es necesario el di\u00e1logo entre Gobierno y oposici\u00f3n5<\/sup><\/a>, seg\u00fan un sondeo de opini\u00f3n de la consultora Hinterlaces.<\/p>\n La disociaci\u00f3n entre las decisiones opositoras y el sentir de la ciudadan\u00eda se vuelven a poner de manifiesto en la v\u00eda electoral. Seg\u00fan una encuesta de Datincorp6<\/sup><\/a> del pasado mes de abril, un 68% entiende que un cambio en Venezuela debe darse a trav\u00e9s de unos comicios. Incluso entre los opositores declarados, de acuerdo a este informe, la tendencia mayoritaria \u2013m\u00e1s del 50%- es la de acudir a las urnas, mientras que tan s\u00f3lo un 20% de los simpatizantes de la derecha apuestan por derribar al Gobierno por la fuerza.<\/p>\n A pesar de los datos demosc\u00f3picos sobre la percepci\u00f3n generalizada de la conveniencia de acudir a la v\u00eda electoral, y del di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n como forma de afrontar la crisis, la derecha decidi\u00f3 optar por el boicot a los comicios. En el fondo, la decisi\u00f3n es coherente con el objetivo que persigue desde aquel primigenio triunfo de Ch\u00e1vez de 1998. Si su meta fuera desalojar al chavismo del poder, algo sumamente leg\u00edtimo en el juego democr\u00e1tico, entonces no se entender\u00eda su ausencia electoral. Ser\u00eda una estrategia suicida.<\/p>\n Sin embargo, la trayectoria que la derecha venezolana sigue desde aquel golpe de Estado de abril de 2002, dista mucho de buscar un relevo en el poder. Su verdadero objetivo es eliminar por completo al chavismo, hacerlo desaparecer como movimiento y como identidad pol\u00edtica, y reconstruir el escenario partidista sin la presencia de quien lo ha hegemonizado durante casi dos d\u00e9cadas.<\/p>\n Se puede arg\u00fcir que tal pretensi\u00f3n es una quimera. El chavismo concita a una base fiel de votantes que, en los peores momentos, como en las elecciones legislativas de 2015 celebradas en el contexto de la grav\u00edsima crisis econ\u00f3mica actual, super\u00f3 los cinco millones de votos \u2013m\u00e1s del 40% de los sufragios- y que con facilidad se dispara hasta los siete u ocho millones. Adem\u00e1s, presenta una s\u00f3lida implantaci\u00f3n territorial con una capilaridad que llega hasta la \u00faltima aldea del interior del pa\u00eds.<\/p>\n Parece dif\u00edcil erradicar esta fuerza pol\u00edtica de la noche a la ma\u00f1ana. Aun as\u00ed, todos los pasos que viene dando la derecha demuestran su perseverancia en un empe\u00f1o que s\u00f3lo el tiempo dir\u00e1 si fue f\u00fatil o no. Es en este marco donde cobran sentido los anatemas de sus dirigentes, que no s\u00f3lo se centran en vaticinar una c\u00e1rcel segura para el liderazgo rival en un supuesto escenario postchavista, sino que sus amenazas se extienden hasta las bases por el mero hecho de trabajar para la administraci\u00f3n p\u00fablica o pertenecer a un consejo comunal o a un colectivo. Dicho af\u00e1n revanchista lleg\u00f3 al extremo de proponer invalidar todas las titulaciones emitidas por universidades creadas en el chavismo, privando as\u00ed de su calificaci\u00f3n acad\u00e9mica a decenas de miles de j\u00f3venes7<\/sup><\/a>.<\/p>\n M\u00e1s all\u00e1 de la factibilidad de esta estrategia, lo cierto es que se ha vuelto a cumplir el axioma de que en pol\u00edtica no hay espacios libres. El lugar que abandona una fuerza, de inmediato es ocupado por otra. La arena electoral no ha quedado vac\u00eda, como planeaba la derecha para as\u00ed poder denunciar la ilegitimidad de los comicios.<\/p>\n El primero en dar un paso adelante fue Henri Falc\u00f3n. Era el tipo de candidatura m\u00e1s temida por la derecha, puesto que golpeaba en toda la l\u00ednea de flotaci\u00f3n de su estrategia. Falc\u00f3n no es un candidato menor. Tras hacer su tr\u00e1nsito de las filas del chavismo a la derecha, y firmemente asentado en el que fuera su feudo del estado de Lara \u2013donde fue gobernador desde 2008 hasta 2017, a\u00f1o en el que fue vencido por la candidata chavista Carmen Mel\u00e9ndez-, escal\u00f3 posiciones en la intrincada mara\u00f1a de intereses contrapuestos que es la fr\u00e1gil alianza opositora. Alcanz\u00f3 su cumbre cuando fue designado jefe de campa\u00f1a de Henrique Capriles en las elecciones presidenciales de abril de 2013, ganadas por Nicol\u00e1s Maduro. Suced\u00eda en el puesto al mism\u00edsimo Leopoldo L\u00f3pez. Incluso, tras la derrota de Capriles, se lleg\u00f3 a hablar del entonces gobernador de Lara como nuevo cabeza de cartel del conglomerado opositor.<\/p>\n Prueba de c\u00f3mo su candidatura ha supuesto un aut\u00e9ntico aldabonazo para los planes de la derecha es que tiene que dedicar m\u00e1s tiempo a defenderse de los ataques de sus antiguos correligionarios que a criticar a su oponente Maduro. De hecho, buena parte de las preguntas de los entrevistadores tanto a Falc\u00f3n como a los dirigentes derechistas giran en torno a este enfrentamiento.<\/p>\n Un segundo actor inesperado ha contribuido a profundizar a\u00fan m\u00e1s el previsible fracaso del boicot electoral. La candidatura del pastor evang\u00e9lico Javier Bertucci, recibida en un principio como algo anecd\u00f3tico y sin mayor trascendencia, ha ido ganando aceptaci\u00f3n hasta el punto de que muchas encuestas le otorgan un 10% de los votos y una tendencia ascendente. Con un mensaje conciliador y de unidad, y evitando las proclamas de tierra quemada<\/i> y venganza en caso de victoria, este l\u00edder neopentecostal ha ido encontrando su hueco. Las candidaturas rivales, tanto la de Nicol\u00e1s Maduro como la de Falc\u00f3n, se mantienen a la expectativa acerca de a cu\u00e1l de ellas puede quitarle m\u00e1s votos.<\/p>\n Con un tablero compuesto por tres candidatos de relevancia, con independencia de la intenci\u00f3n de voto de cada uno \u2013m\u00e1s otros dos contendientes, estos s\u00ed, totalmente testimoniales- es dif\u00edcil sostener que las elecciones est\u00e1n viciadas de origen. No parece previsible tampoco una abstenci\u00f3n mayoritaria. Todas las encuestas se\u00f1alan una participaci\u00f3n superior al 60%. Cuando en pa\u00edses como Colombia y Chile a duras penas vota algo m\u00e1s del 40% del electorado, el argumento de la abstenci\u00f3n cae por su propio peso.<\/p>\n Ante este escenario imprevisto, la derecha ha reaccionado de forma cuando menos desconcertante para sus simpatizantes. Con una pol\u00edtica comunicacional confusa, la Mesa de la Unidad Democr\u00e1tica (MUD), la concertaci\u00f3n que ha vehiculado la oposici\u00f3n estos a\u00f1os, daba paso a un autodenominado Frente Amplio que engloba a un supuesto chavismo disidente. Los vaivenes org\u00e1nicos han terminado por despistar a buena parte de la base opositora. Este pasado viernes, 27 de abril, el Frente Amplio convoc\u00f3 una jornada de protesta que pas\u00f3 completamente inadvertida.<\/p>\n Un sector de la derecha sigue confiando en la presi\u00f3n exterior. Con el dirigente de Primero Justicia Julio Borges como cabeza m\u00e1s visible, las apelaciones a la acci\u00f3n internacional aparentan ser el \u00faltimo recurso de la oposici\u00f3n tradicional. Sin embargo, el contexto interior y el exterior cada vez parecen m\u00e1s divergentes.<\/p>\n La campa\u00f1a electoral, con su din\u00e1mica de intensificaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica, juega en contra de los planes de la derecha. La inercia lleva a los medios \u2013con independencia de su alineamiento partidista- a centrar el foco en los tres principales candidatos en liza. La imagen de Maduro, Falc\u00f3n y Bertucci se cuela d\u00eda a d\u00eda en los hogares venezolanos. El debate p\u00fablico gira en torno a la confianza que inspiran los contendientes o la viabilidad de sus propuestas. Las calles se llenan de carteler\u00eda con los rostros electorales. Es el gota a gota que construye, de forma imperceptible pero imparable, la hegemon\u00eda. Los actores extraelectorales quedan arrinconados y su mensaje pasa a ser una nota a pie de p\u00e1gina.<\/p>\n Es simplista pensar que la oposici\u00f3n tradicional va a desaparecer. Mantiene todav\u00eda un s\u00f3lido apoyo y, sobre todo, una inagotable financiaci\u00f3n, tanto a partir de recursos propios acumulados durante d\u00e9cadas como fuentes externas. Pero lo cierto es que las elecciones del 20 de mayo van a reconfigurar el escenario partidista. Nuevos protagonistas se han asentado en el flanco de la derecha. Con un discurso menos beligerante, pero con una agenda socioecon\u00f3mica que en \u00faltimo t\u00e9rmino resultar\u00e1 funcional al neoliberalismo, estos actores pareen decididos a quedarse.<\/p>\n Est\u00e1 por ver cu\u00e1l ser\u00e1 el camino que tome esa oposici\u00f3n tradicional. La tentaci\u00f3n de volver a agitar la calle siempre est\u00e1 presente, a pesar del masivo rechazo de los venezolanos a la violencia, como demuestran las encuestas. En cualquier caso y sea cu\u00e1l sea el resultado electoral, el juego partidista en Venezuela experimentar\u00e1 un cambio radical con respecto al de los \u00faltimos 20 a\u00f1os.<\/p>\n Alejandro Fierro, 5 May 2018<\/span><\/p>\n Fuente CELAG<\/a><\/p>\n 1<\/a>\u00a0https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=aOLKCBzIE0I<\/p>\n<\/div>\n 2<\/a>\u00a0https:\/\/www.conelmazodando.com.ve\/este-es-el-acuerdo-completo-del-dialogo-en-dominicana-por-la-paz<\/p>\n<\/div>\nMisma estrategia, iguales resultados<\/b><\/h1>\n
Un nuevo escenario pol\u00edtico<\/b><\/h1>\n
El escenario electoral <\/b><\/h1>\n