Ubicando a los EEUU dentro de su propio colapso – por El Saker y Dmitri Orlov

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¡Occidente se está pudriendo!
Sí, tal vez, pero qué buen olor …
Vieja broma soviética

La palabra “catástrofe” tiene varios significados, pero en su significado original en griego significa “súbita caída” (en griego katastrophē “vuelco, giro repentino”, desde kata -“abajo”- + strophē -“giro”-). En cuanto a la palabra “superpotencia”, también tiene varias definiciones posibles, pero mi preferida es ésta “superpotencia es un término que se usa para describir un estado con una posición dominante, que se caracteriza por su amplia capacidad para ejercer influencia o proyectar poder en una escala global. Esto se hace a través de medios combinados de fuerza económica, militar, tecnológica y cultural, así como influencia diplomática y de poder blando. Tradicionalmente, las superpotencias son preeminentes entre las grandes potencias”, ésta “una nación extremadamente poderosa, especialmente una capaz de influir en los eventos internacionales y los actos y políticas de las naciones menos poderosas”, o ésta “un órgano internacional de gobierno capaz de hacer cumplir su voluntad sobre los estados más poderosos.

En muchos de mis artículos he mencionado la muy visible declinación de los EEUU y su Imperio asociado, así que no lo repetiré aquí más que para decir que la “capacidad para ejercer influencia e imponer su voluntad” es probablemente el mejor criterio para medir la magnitud de la caída de los EEUU desde que Trump llegó al poder (el proceso ya había comenzado con Dubya y Obama, pero seguramente se aceleró con The Donald). Pero sí quiero usar una metáfora para revisitar el concepto de catástrofe.

Si coloca un objeto en el medio de una mesa y luego lo empuja hacia el borde, ejercerá cierta cantidad de energía que podemos llamar “E1”. Luego, si el borde de la mesa es liso y simplemente empuja el objeto sobre el borde, ejerce una cantidad de energía mucho menor que podemos llamar “E2”. Y, en la mayoría de los casos (si la mesa es lo suficientemente grande), también encontrará que E1 es mucho más grande que E2, pero después de que E1 se llevó a cabo, E2 provocó un evento mucho más dramático: en lugar de deslizarse suavemente sobre la mesa, el objeto cae repentinamente y se hace añicos. Esa caída repentina también se puede llamar una “catástrofe”. Esto también es algo que sucede en la historia, tomemos el ejemplo de la Unión Soviética.

Algunos lectores podrían recordar cómo Alexander Solzhenitsyn declaró repetidamente en la década de 1980 que estaba seguro de que el régimen soviético colapsaría y que él regresaría a Rusia. Fue, por supuesto, vitriólicamente ridiculizado por todos los “especialistas” y “expertos”. Después de todo, ¿por qué alguien querría escuchar a algún extraño exiliado ruso con ideas políticamente sospechosas (hubo rumores de “monarquismo” y “antisemitismo”) cuando la Unión Soviética era una superpotencia inmensa, armada hasta los dientes con armas, con un inmenso servicio de seguridad, con aliados políticos y simpatizantes en todo el mundo? No solo eso, sino que todos los “respetables” especialistas y expertos fueron unánimes en que, si bien el régimen soviético tenía varios problemas, estaba muy lejos de colapsar. La noción de que la OTAN pronto reemplazaría al ejército soviético no solo en Europa Oriental, sino incluso en parte de la Unión Soviética, era absolutamente impensable. Y sin embargo, todo sucedió, muy, muy rápido. Yo diría que la Unión Soviética se derrumbó completamente en el lapso de menos de 4 cortos años: 1990-1993. Cómo y por qué sucedió esto está más allá del alcance de este artículo, pero lo que es innegable es que en 1989 la Unión Soviética seguía siendo una entidad aparentemente poderosa, mientras que a fines de 1993, desapareció (fue rota en pedazos por la misma nomenklatura que la gobernaba). ¿Cómo casi todo el mundo se perdió eso?

Porque el análisis ideológicamente envenenado conduce a la complacencia intelectual, a una falla de la imaginación y, en general, a una incapacidad casi total para mirar, incluso hipotéticamente, los posibles resultados. Así es como casi todos los “especialistas soviéticos” se equivocaron (la KGB, por cierto, predijo este resultado y advirtió al Politburó, pero los gerontócratas soviéticos estaban ideológicamente paralizados y no podían, y con frecuencia no querían, tomar ninguna medida preventiva). El régimen masónico de Kerensky en 1917, Rusia, la monarquía en Irán o el régimen del Apartheid en Sudáfrica también se derrumbaron muy rápido una vez que el mecanismo de autodestrucción estuvo montado y se disparó.

Puede pensar en ese “mecanismo de autodestrucción del régimen” como nuestra fase E1 en nuestra metáfora anterior. En cuanto a E2, puedes considerarlo como un evento similar a un empuje pequeño que precipita el colapso rápido y final, aparentemente con gran facilidad y un mínimo de energía gastada.

En este punto, es importante explicar cómo se ve exactamente un “colapso final”. Algunas personas están bajo la errónea suposición de que una sociedad o un país colapsado parece un mundo de Mad Max. Esto no es así. Ucrania ha sido un estado fallido desde hace varios años, pero todavía existe en el mapa. La gente vive allí, trabaja, la mayoría de la gente todavía tiene electricidad (aunque no 24/7), existe un gobierno y, al menos oficialmente, se mantiene la ley y el orden. Este tipo de sociedad colapsada puede durar años, tal vez décadas, pero aún así se encuentra en un estado de colapso, ya que ha alcanzado todas las 5 etapas del colapso definidas por Dmitry Orlov en su libro seminal ” Las cinco etapas del colapso: caja de herramientas para sobrevivientes” donde menciona las siguientes 5 etapas de colapso:

  • Etapa 1: Colapso financiero. Se pierde la fe en “los negocios como siempre”.
  • Etapa 2: Colapso comercial. Se pierde la fe en que “el mercado proveerá”.
  • Etapa 3: Colapso político. Se pierde la fe de que “el gobierno te cuidará”.
  • Etapa 4: Colapso social. Se pierde la fe de que “tu gente te cuidará”.
  • Etapa 5: Colapso cultural. Se pierde la fe en “la bondad de la humanidad”.

Habiendo visitado personalmente la Argentina en los años 70 y 80, y he visto la Rusia a principios de los 90, puedo dar fe de que una sociedad puede colapsar completamente mientras mantiene muchas de las apariencias externas de una sociedad normal que aún funciona. A diferencia del Titanic, la mayoría de los regímenes colapsados ​​no se hunden completamente. Permanecen aproximadamente mitad bajo el agua y la otra mitad posiblemente con una orquesta que todavía toca música alegre. Y en los camarotes más caros de la cubierta superior un estilo de vida bastante lujoso puede ser mantenido por las élites. Pero para la mayoría de los pasajeros, un colapso de este tipo se traduce en pobreza, inseguridad, inestabilidad política y una enorme pérdida de bienestar. Además, en términos de movimiento, un barco medio hundido no es un barco en absoluto.

Aquí está lo crucial: mientras los sistemas de megafonía de la nave sigan anunciando buen clima y brunches, y mientras la mayoría de los pasajeros permanezcan en sus cabinas y miren televisión en lugar de mirar por la ventana, la ilusión de normalidad puede ser mantenida durante bastante tiempo, incluso después de un colapso. Durante la fase E1 descrita anteriormente, la mayoría de los pasajeros se mantendrá en total ignorancia (para evitar disturbios o protestas) y solo cuando E2 ataca (de forma totalmente inesperada para la mayoría de los pasajeros) la realidad eventualmente destruye la ignorancia y las ilusiones de los pasajeros con lavado de cerebro.

He vivido en los EEUU entre 1986 y 1991, y desde 2002 hasta hoy, y en mi mente no tengo ninguna duda en absoluto de que el país ha sufrido un *enorme* descenso en las últimas décadas. De hecho, argumentaría que los EEUU han estado viviendo bajo la condición E1 desde al menos Dubya y que este proceso se aceleró dramáticamente bajo Obama y Trump. Creo que alcanzamos el momento de “borde de la mesa” de E2 en 2018 y que de ahora en adelante incluso un incidente relativamente menor puede provocar una caída repentina (es decir, una “catástrofe”). Aún así, decidí consultar con el especialista indiscutible de este problema y le envié un correo electrónico a Dmitry Orlov y le hice la siguiente pregunta:

En su artículo reciente “El año que el planeta se dio vuelta“, pinta una imagen devastadora del estado del Imperio:

Ya es seguro declarar un fracaso el plan de Trump para hacer a Estados Unidos grande de nuevo (Make America Great Again; MAGA). Bajo las estadísticas color de rosa del crecimiento económico de EEUU se esconde el horrible hecho de que es el resultado de unas vacaciones fiscales otorgadas a las empresas transnacionales para atraerlas a repatriar sus ganancias. Si bien esto no les ha ayudado (sus stocks están actualmente muy deteriorados), ha sido un desastre para el gobierno de los Estados Unidos y para el sistema económico en general. Los ingresos fiscales se redujeron. El déficit presupuestario para 2018 supera los 779 mil millones de dólares. Mientras tanto, las guerras comerciales que inició Trump han provocado que el déficit comercial se incremente en un 17% con respecto al año anterior. Los planes para repatriar la producción industrial de los países de bajo costo siguen siendo inestables porque los tres elementos clave que China tuvo para industrializarse (energía barata, mano de obra barata y bajo costo de hacer negocios) faltan por completo. La deuda del gobierno ya está más allá de lo razonable y su expansión aún se está acelerando, con sólo los pagos por intereses superando la mitad de un trillón al año dentro de una década. Esta trayectoria no augura nada bueno para la existencia normal de los Estados Unidos como una empresa en marcha. Nadie, ni en los Estados Unidos ni más allá, tiene el poder de alterar significativamente esta trayectoria. La sacudida de Trump pudo haber movido las cosas más rápido de lo que otro lo hubiera hecho, al menos en el sentido de ayudar a convencer al mundo entero de que Estados Unidos es egoísta, irresponsable, autodestructivo en última instancia y, en general, poco confiable como socio. Al final, no importará quién haya sido presidente de los Estados Unidos -nunca importó. Entre los que el presidente de los Estados Unidos ha logrado herir más están sus aliados europeos. Sus ataques a las exportaciones de energía rusas a Europa, a los fabricantes de automóviles europeos y al comercio de Europa con Irán, han causado enormes daños, tanto políticos como económicos, sin compensación con ningún beneficio percibido o real. Mientras tanto, a medida que el orden mundial globalista -que gran parte de la población de Europa parece lista para declarar un fracaso- comienza a desmoronarse, la Unión Europea se convierte rápidamente en ingobernable, con partidos políticos establecidos incapaces de formar coaliciones con cada vez más numerosos simpatizantes populistas. Es demasiado pronto para decir que la UE ya ha fracasado por completo, pero ya parece seguro de predecir que dentro de una década ya no seguirá siendo un factor internacional serio. Aunque la calidad desastrosa y los errores ruinosos del propio liderazgo de Europa merecen gran parte de la culpa, parte de ella debería recaer en el comportamiento errático y destructivo de su Gran Hermano transoceánico. La UE ya se ha transformado en un asunto estrictamente regional, incapaz de proyectar poder o de entretener a ninguna ambición geopolítica global. Lo mismo ocurre con Washington, que se retirará voluntariamente (debido a la falta de fondos) o será expulsado de gran parte del mundo. La salida de Siria es inevitable ya sea que Trump, bajo la implacable presión de sus belicistas bipartidistas, retroceda o no en este compromiso. Ahora que Siria ha sido armada con las actualizadas armas de defensa aérea de Rusia, los Estados Unidos ya no mantienen la superioridad aérea allí, y sin la superioridad aérea el ejército de los Estados Unidos no puede hacer nada. Afganistán es el siguiente; allí, parece descabellado pensar que los residentes en Washington podrán lograr algún tipo de acuerdo razonable con los talibanes. Su partida significará el fin de Kabul como un centro de corrupción donde los extranjeros roban ayuda humanitaria y otros recursos. En algún momento de la ruta, las tropas estadounidenses restantes también serán retiradas de Irak, donde el parlamento, enfurecido por la improvisada visita de Trump a una base estadounidense, votó recientemente para expulsarlos. Y eso hará que se pague toda la aventura de los EEUU en el Medio Oriente desde el 9/11: $ 4.704.439.588.308 fueron desperdiciados, para ser precisos , o 14.444 dólares por cada hombre, mujer y niño en los EEUU. Los ganadores más grandes en todo esto son, obviamente, los pueblos de toda la región -porque ya no serán sometidos al hostigamiento y bombardeo indiscriminados de los Estados Unidos- seguidos por Rusia, China e Irán, y Rusia consolidará su posición como el árbitro final de acuerdos de seguridad internacional gracias a sus inigualables capacidades militares y demostrados conocimientos de coacción para la paz. Rusia, Irán y Turquía decidirán el destino de Siria, y los Estados Unidos ni siquiera serán invitados a las conversaciones. Afganistán caerá en la esfera de la Organización de Cooperación de Shanghai. Y los mayores perdedores serán los antiguos aliados regionales de EEUU, en primer lugar Israel, seguido de Arabia Saudita.

Mi pregunta para usted es la siguiente: ¿dónde ubicaría a los EEUU (o al Imperio) en sus 5 etapas de declive y cree que los EEUU (o el Imperio) pueden revertir esa tendencia?

Aquí está la respuesta de Dmitry:

El colapso, en cada etapa, es un proceso histórico que toma tiempo para seguir su curso a medida que el sistema se adapta a las circunstancias cambiantes, compensa sus debilidades y encuentra formas de continuar funcionando en algún nivel. Pero lo que cambia de manera bastante repentina es la fe o, para decirlo en términos más profesionales, el sentimiento. Un gran segmento de la población o una clase política completa dentro de un país o el mundo entero puede funcionar en base a un conjunto de suposiciones por mucho más tiempo que lo que justifica la situación, pero luego, en un período muy corto de tiempo, cambia a un conjunto de suposiciones diferente. Todo lo que sostiene el status quo más allá de ese punto es la inercia institucional. Impone límites a la rapidez con la que los sistemas pueden cambiar sin colapsarse por completo. Más allá de ese punto, las personas tolerarán las prácticas más antiguas solo hasta que se puedan encontrar reemplazos para ellas.

Etapa 1: Colapso financiero. Se pierde la fe en “los negocios como siempre”.

A nivel internacional, el mayor cambio en el sentimiento en el mundo tiene que ver con el papel del dólar estadounidense (y, en menor medida, el euro y el yen, las otras dos monedas de reserva del taburete de tres patas de banqueros centrales globalistas). El mundo está haciendo la transición al uso de monedas locales, canjes de divisas y mercados de productos respaldados por oro. El catalizador para este cambio de sentimiento fue proporcionado por la propia administración de EEUU, que cortó la rama donde estaba parado mediante el uso de sanciones unilaterales. Al usar su control sobre las transacciones basadas en dólares para bloquear transacciones internacionales, no sucede que a otros países les gusta ser forzados a comenzar a buscar alternativas. Ahora, una creciente lista de países considera como un objetivo estratégico cortar las cadenas del dólar estadounidense. Rusia y China usan el rublo y el yuan para su creciente comercio; Irán vende petróleo a la India por rupias. Arabia Saudita ha comenzado a aceptar el yuan por su petróleo.

Este cambio tiene muchos efectos secundarios. Si el dólar ya no es necesario para realizar el comercio internacional, otras naciones ya no tienen grandes cantidades de él en reserva. En consecuencia, ya no es necesario comprar grandes cantidades de bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Por lo tanto, resulta innecesario realizar grandes excedentes comerciales con los EEUU, esencialmente realizar transacciones comerciales con pérdidas. Además, el atractivo de EEUU como mercado de exportación disminuye y el costo de las importaciones a EEUU aumenta, lo que empuja la inflación de costos. Se produce una espiral viciosa en la que se ve afectada la capacidad del gobierno de los EEUU para pedir prestado internacionalmente para financiar el enorme abismo de sus diversos déficits. El incumplimiento soberano del gobierno de los EEUU y la bancarrota nacional vienen después.

Los Estados Unidos puede que todavía se vean poderosos, pero su difícil situación fiscal, junto con su negación de la inevitabilidad de la bancarrota, los convierte en una especie de Blanche DuBois de la obra de Tennessee Williams, “Un tranvía llamado deseo”. Ella era “siempre dependiente de la bondad de extraños” pero fue trágicamente incapaz de distinguir la diferencia entre amabilidad y deseo. En este caso, el deseo es la ventaja y la seguridad nacionales, y minimizar el riesgo al deshacerse de un socio comercial no confiable.

La rapidez o la lentitud con que esto suceda es difícil de adivinar e imposible de calcular. Es posible pensar en el sistema financiero en términos de un analogía física, con masas de fondos que viajan a cierta velocidad con cierta inercia (p = mv) y con fuerzas que actúan sobre esa masa para acelerarla a través de una trayectoria diferente (F = ma). También es posible pensar en términos de hordas de animales en estampida que pueden cambiar bruscamente de rumbo cuando están en pánico. Los recientes movimientos abruptos en los mercados financieros, donde se han eliminado billones de dólares de valor nocional, puramente especulativo, en unas pocas semanas, están más en línea con este último modelo.

Etapa 2: Colapso comercial. Se pierde la fe en que “el mercado proveerá”.

Dentro de los Estados Unidos realmente no hay otra alternativa que el mercado. Hay algunos enclaves rústicos, en su mayoría comunidades religiosas, que pueden alimentarse por sí mismos, pero eso es una rareza. Para todos los demás no hay más remedio que ser un consumidor. Los consumidores que están en bancarrota son llamados “vagabundos”, pero siguen siendo consumidores. En la medida en que EEUU tiene una cultura, ésta es una cultura comercial en la que la bondad de una persona se basa en las buenas sumas de dinero en su poder. Dicha cultura puede morir por ser irrelevante (cuando todos están sin un peso), pero para entonces la mayoría de los portadores de esta cultura probablemente también estén muertos. Alternativamente, puede ser reemplazada por una cultura más humana que no se basa enteramente en el culto a Mammon; tal vez, me atrevo a pensar, ¿a través de un retorno a una ética cristiana pre-protestante y pre-católica que valora las almas de las personas por encima de los objetos de valor?

Etapa 3: Colapso político. Se pierde la fe de que “el gobierno te cuidará”.

Todo es muy turbio en este momento, pero me atrevería a suponer que la mayoría de las personas en los EEUU están demasiado distraídas, demasiado estresadas y demasiado preocupadas por sus propios vicios y obsesiones como para prestar mucha atención al ámbito político. De los que sí prestan atención, un buen número de ellos parece estar convencido de que los Estados Unidos no son en absoluto una democracia sino una caja de arena exclusiva para élites en la que los intereses corporativos y oligárquicos transnacionales construyen y derriban los castillos de arena de los demás.

La polarización política extrema, donde dos partidos pro-capitalistas virtualmente idénticos y guerreristas pretenden librar una batalla por demostrar virtudes puede ser un síntoma del estado extremadamente decrépito de todo el contubernio político: las personas están obligadas a mirar las oleadas de humo y a escuchar el ruido ensordecedor con la esperanza de que no noten que las ruedas ya no están girando.

El hecho de que lo que equivale a una intriga palaciega (las reyertas entre la Casa Blanca, las dos cámaras del Congreso y un gran inquisidor macabro llamado Mueller) se haya convertido en el centro del escenario es una reminiscencia asombrosa de varios colapsos políticos anteriores, como la desintegración del Imperio Otomano o la caída y la consiguiente decapitación de Luis XVI. El hecho de que Trump, como los nobles otomanos, provea su harén con mujeres de Europa del Este, le da un toque espeluznante. Dicho esto, la mayoría de las personas en los Estados Unidos parecen cegadas a la naturaleza de sus amos de una manera que los franceses, con su movimiento de chalecos amarillos (por ejemplo), definitivamente no lo están.

Etapa 4: Colapso social. Se pierde la fe de que “tu gente te cuidará”.

He estado diciendo desde hace algunos años que, dentro del colapso social de los EEUU, que ha seguido su curso en gran medida más allá del hecho de que la gente realmente crea que es un asunto definido, definir “tu gente” es bastante difícil. Los símbolos siguen ahí: la bandera, la Estatua de la Libertad y una predilección por las bebidas heladas y platos de comida frita grasienta amontonados, pero el crisol parece haber sufrido un colapso y haberse derretido hasta la China. En la actualidad, dentro de los EEUU la mitad de los hogares habla en casa un idioma que no es el inglés, y una buena parte del resto habla dialectos del inglés que no son mutuamente inteligibles con el dialecto estándar del inglés norteamericano de televisión abierta y profesores universitarios.

A lo largo de su historia como colonia británica y como nación, los Estados Unidos han estado dominados por el ethnos anglo. La designación “ethnos” no es una etiqueta étnica. No se basa estrictamente en la genealogía, el idioma, la cultura, el hábitat, la forma de gobierno o cualquier otro factor o grupo de factores. Todos estos pueden ser importantes en una u otra medida, pero la viabilidad de un ethnos se basa únicamente en su cohesión y la inclusión mutua y el propósito común de sus miembros. La ethnos anglo alcanzó su apogeo a raíz de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual muchos grupos sociales se mezclaron en el ejército y sus miembros más inteligentes.

El potencial fantástico se desató cuando el privilegio -la maldición del ethnos anglo desde su creación- fue temporalmente reemplazado por mérito y los hombres desmovilizados (de la Segunda Guerra Mundial. Nota del Traductor) más talentosos, de cualquier extracción, tuvieron la oportunidad de obtener educación y progreso social gracias al Proyecto de Ley GI. Hablando un nuevo tipo de inglés estadounidense basado en el dialecto de Ohio como Lingua Franca, estos yanquis -hombres, racistas, sexistas y chovinistas y, al menos en su opinión, victoriosos- estaban listos para rehacer el mundo entero a su imagen.

Procedieron a inundar el mundo entero con petróleo (la producción de petróleo de los Estados Unidos estaba en plena actividad en ese momento) y con máquinas que lo quemaron. Tales actos apasionados de etnogénesis son raros pero no inusuales: los romanos que conquistaron toda la cuenca del Mediterráneo, los bárbaros que saquearon Roma, los mongoles que más tarde conquistaron la mayor parte de Eurasia y los alemanes que por un breve momento poseían un enorme Lebensraum son otros ejemplos

Y ahora es el momento de preguntar: ¿qué queda hoy en día de esta orgullosa ethnos anglo conquistadora? Escuchamos fuertes gritos feministas sobre la “masculinidad tóxica” y minorías de todas los tipos despotricar contra los “blancos” y en respuesta escuchamos algunos gemidos pero en su mayoría silencio. ¿Dónde están esos yankis orgullosos, conquistadores, viriles, que se reunieron y fraternizaron con el Ejército Rojo en el río Elba el 25 de abril de 1945? ¿No se han convertido en unos pequeños y tristes subgrupos de muchachos afeminados y adictos al porno que se afeitan el vello púbico y necesitan un permiso por escrito para tener relaciones sexuales sin temor a ser acusados ​​de violación?

¿Persistirá el ethnos anglo como una reliquia, similar a cómo los ingleses se las han arreglado para aferrarse a sus miembros de la realeza (que técnicamente ya ni siquiera son aristócratas, ya que ahora practican la exogamia con los plebeyos)? ¿O será eliminada en una ola de depresión, enfermedad mental y abuso de opiáceos, su gloriosa historia de rapiña, saqueo y genocidio borrados, y las estatuas de sus héroes/delincuentes de guerra derribados? Sólo el tiempo dirá.

Etapa 5: Colapso cultural. Se pierde la fe en “la bondad de la humanidad”.

El término “cultura” significa muchas cosas para muchas personas, pero es más productivo observar culturas que discutir sobre ellas. Las culturas se expresan a través de los comportamientos estereotipados de las personas, que son fácilmente observables en público. Estos no son los estereotipos negativos que se usan a menudo para identificar y rechazar a los forasteros, sino los estereotipos positivos (normas culturales de comportamiento, en realidad) que sirven como requisitos para la inclusión y la adecuación social. Podemos evaluar fácilmente la viabilidad de una cultura a través de la observación de los comportamientos estereotipados de sus miembros.

  • ¿Existe la gente como un único reino soberano continuo e inclusivo o como un conjunto de enclaves exclusivos, potencialmente en conflicto, segregados por ingresos, etnicidad, nivel de educación, afiliación política, etc.? ¿Ves muchas paredes, portones, puntos de control, cámaras de seguridad y señales de “no invadir”? ¿Se aplica la ley de la tierra de manera uniforme o existen barrios buenos, barrios malos y zonas de exclusión donde incluso la policía teme pisar?
  • Las personas al azar que se juntan en público entablan conversaciones espontáneas entre ellas y se sienten cómodas al estar abarrotadas, o son distantes y temerosas, y prefieren ocultar su rostro en el pequeño rectángulo resplandeciente de su teléfono inteligente, guardando celosamente su espacio personal y listas para considerar cualquier intrusión en él como un asalto?
  • ¿Las personas siguen siendo bondadosas y tolerantes unas con otras, incluso cuando están muy presionadas, o se esconden detrás de una fachada de tensa, superficial cortesía y vuelan de rabia ante la más mínima provocación? ¿La conversación es de tono suave, amable y respetuosa o es ruidosa, aguda, ruda y está contaminada con lenguaje grosero? ¿Las personas se visten bien por respeto mutuo, o para presumir, o son todas simplemente declassé desaliñadas, incluso las que tienen dinero?
  • Observe cómo se comportan sus hijos: temen a los extraños y se ven atrapados en un mundo diminuto o están abiertos al mundo y listos para tratar a cualquier extraño como un hermano o hermana sustituto, tía o tío, abuela o abuelo, sin necesidad de ninguna introducción especial? ¿Los adultos ignoran cuidadosamente los hijos de los demás o actúan espontáneamente como una sola familia?
  • Si hay un accidente en la carretera, ¿se apresuran espontáneamente a rescatar a los demás y sacar a la gente antes de que el siniestro explote, o ellos, en las palabras inmortales de Frank Zappa, “se ponen al teléfono y llaman algunos copos” los cuales “se apresuran y lo arruinan un poco más”?
  • Si hay una inundación o un incendio, ¿acogen los vecinos a las personas que han quedado sin hogar, o les permiten esperar a que las autoridades se presenten y los lleven a algún refugio improvisado del gobierno?

Es posible citar estadísticas o proporcionar evidencia anecdótica para evaluar el estado y la viabilidad de una cultura, pero sus propios ojos y otros sentidos pueden proporcionar toda la evidencia que necesita para tomar esa determinación y decidir cuánta fe depositar en “la bondad de la humanidad” que es evidente en las personas que le rodean.

Dmity concluyó su respuesta al resumir su opinión de esta manera:

El colapso cultural y social está muy avanzado. El colapso financiero está a la espera de un detonante. El colapso comercial ocurrirá en etapas, algunas de las cuales -por ejemplo, desiertos de alimentos- ya han ocurrido en muchos lugares. El colapso político solo será visible una vez que la clase política haya renunciado. No es tan simple como decir en qué etapa estamos. Todas están sucediendo en paralelo, en un grado u otro.

Mi opinión (totalmente subjetiva) es que los Estados Unidos ya han alcanzado las etapas 1 a 4, y que hay señales de que la etapa 5 ha comenzado; principalmente en ciudades grandes mientras que en las ciudades pequeñas y las áreas rurales de EEUU (la base de poder de Trump, por cierto) todavía luchan por mantener las normas y comportamientos que uno podría observar en los EEUU en los años ochenta. Cuando recibo visitantes de Europa siempre comentan lo amables y acogedores que son los estadounidenses (es cierto, vivo en una pequeña ciudad en el centro-este de Florida, no en Miami…). Estas son las comunidades que votaron por Trump porque dijeron “queremos que nuestro país regrese”. Por desgracia, en lugar de devolverles su país, Trump se lo regaló a los neocons…

Conclusión: conectando los puntos; o no

Francamente, los puntos están por todo el lugar; es muy difícil perdérselos. Sin embargo, para el dobleplusbienpensantedron ideológico” siguen siendo en gran parte invisibles, y esto no se debe a ningún problema de visión, sino a la incapacidad total de ese dron de conectar los puntos. Este es el tipo de gente que bailaba en la cubierta del Titanic mientras se hundía. Para ellos, cuando llegue la inevitable catástrofe, será una total y alucinante sorpresa. Pero, hasta ese momento, seguirán negando lo obvio, sin importar qué tan obvio se haya hecho.

Mientras tanto, las elites gobernantes de EEUU están atrapadas en una fea lucha interna que sólo debilita aún más a los EEUU. Lo que es tan revelador es que los demócratas siguen con su mismo liderazgo despistado, incompetente e infinitamente arrogante, a pesar de que todos saben que el Partido Demócrata está en una crisis profunda y que se necesitan desesperadamente nuevas caras. Pero no, todavía están completamente atrapados en sus viejas costumbres y la misma pandilla de gerontócratas continúa gobernando el aparato del partido.

Ese es otro signo seguro de degeneración: cuando un régimen solo puede producir líderes incompetentes, a menudo viejos, que están completamente fuera de contacto con la realidad y que culpan de sus propios fracasos a factores internos (“deplorables”) y externos (“los rusos”). Nuevamente, piense en la Unión Soviética bajo Brezhnev, el régimen de Apartheid en Sudáfrica bajo F. W. de Klerk, o el régimen de Kerensky en 1917 Rusia. Es bastante revelador que el líder político a quien los anglosionistas tratan de asustar simplemente piense en ellos como “idiotas de primera clase“, ¿no es así?

En cuanto a los republicanos, son básicamente una subsidiaria del Partido Likud israelí. Solo eche un vistazo a la larga lista de perdedores que el Likud produjo en su casa, y obtendrá una idea de lo que pueden hacer en su colonia de EEUU.

Eventualmente los Estados Unidos se recuperarán; no tengo ninguna duda al respecto. Este es un país grande con millones de personas inmensamente talentosas, inmensos recursos naturales y ninguna amenaza creíble para su territorio. Pero eso solo puede suceder después de un cambio de *régimen* real (a diferencia de un cambio en la Administración Presidencial) que, en sí mismo, solo va a suceder después de un colapso “catástrofe E2”.

Hasta entonces, todos estaremos esperando a Godot.

The Saker, 11 enero 2019

 

Fuente Traducción (por Leonardo Del Grosso, para Comunidad Saker Latinoamérica)

Fuente original

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