Trump advierte sobre una guerra civil con desplome bursátil el 6 de noviembre – por Alfredo Jalife-Rahme

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A dos meses de las cruciales elecciones intermedias del 6 de noviembre, Trump advirtió sobre un ‘crash’ bursátil y una guerra civil en caso de un triunfo de los Demócratas que puede desembocar en su ‘impeachment’ (defenestración): punto de inflexión del destino de EEUU que afectará su cohesión interna y sus relaciones regionales y globales.

Un ‘tsunami’ judicial se le ha venido encima al atribulado presidente Trump, quien enfrenta un verdadero referéndum en las elecciones intermedias del 6 de noviembre cuando se perfilan varios escenarios que, en caso de ser derrotado, son susceptibles de catalizar su ominosa defenestración (‘impeachment’) cuando para ello se requiere, además de la mayoría simple de la Cámara de Representantes, las dos terceras partes del Senado.

De aquí a dos meses las batallas serán épicas en el frente interno —con la polarización de las gubernaturas, entre progresistas Demócratas y trumpianos nacionalistas, como se vislumbra en Florida y en Nueva York—, no se diga en los frentes externos que ha reavivado Trump desde Norcorea pasando por Irán hasta Siria, y quizá hasta Venezuela.

Kevin Shipp, anterior funcionario de la CIA, advirtió desde hace 8 meses la subrepticia guerra civil que se despliega en EEUU entre dos bandos: el ‘lado Constitucional’ y el ‘lado oscuro’.

El mismo Kevin Shipp, quien ha desnudado al Deep State, sentenció que los recientes avatares judiciales del anterior abogado de Trump, Michael Cohen, y de su anterior jefe de campaña Paul Manafort, constituyeron un “golpe de Estado fallido” cuando los principales multimedia de EEUU “encubren un documento falso del Departamento de Justicia”.

Según Shipp, “Trump está confrontando al ‘gobierno en la sombra’ y al Deep State”.

Es clásico en el argot estadunidense abordar la ‘sorpresa de octubre’, previa a la elección crucial de noviembre, cuando los presidentes suelen justificar sus actos de fuga tanto al interior como al exterior (mediante una guerra que incendiaría el jingoísmo ciudadano).

Antes de que el mismo Trump advirtiera sobre un colapso bursátil en caso de un triunfo de los Demócratas, que pudiera desembocar en su ‘impeachment’, se han permeado altisonantes amenazas sobre un levantamiento de los numerosos partidarios del presidente, lo cual ha sido invocado tanto por su influyente consejero legal Rudolph Giuliani, guardián de los secretos del 11 de septiembre en Nueva York, en una entrevista con SkyNews, como por uno de sus peores enemigos, John Brennan, exdirector de la CIA en la etapa de Obama.

Los partidarios del presidente Trump aceptan a ciegas la teoría sobre la ‘cacería de brujas’ de parte del juez especial Robert Mueller, vinculado a los Bush, así como la desinformación repleta de ‘fake news’ de la aplastante mayoría de los multimedia de EEUU.

En referencia a las sanciones de EEUU contra Rusia, en una conferencia de prensa conjunta con su homólogo finlandés Sauli Niinisto en Sochi, el presidente Vladímir Putin comentó que “el problema no es solamente la postura del presidente estadunidense, sino también lo que se llama el ‘establishment’ que dirige a EEUU en el sentido amplio del término”.

Hace unos días Steve Bannon, anterior estratega de Trump despedido de su puesto en la Casa Blanca, hizo un ardiente llamado al Partido Republicano para ayudar a que Trump “sobreviva las elecciones intermedias”.

Bannon prevé que el “Partido Republicano pueda perder entre 35 y 40 asientos en la Cámara de Representantes” con lo cual “cedería su mayoría a los Demócratas” quienes iniciarían el proceso de ‘impeachment’.

Los números económicos y financieros favorecen a Trump, quien ha advertido un ‘crash’ bursátil de Wall Street en caso de ser defenestrado, lo cual arrojaría a la pobreza a la mayoría de los estadunidenses.

Sea lo que fuere, Trump ha elevado la puja de su contrataque en sus múltiples frentes simultáneos en donde se defiende como fiera.

En su guerra comercial global amenaza asestar 200.000 millones de dólares en tarifas contra China, mientras rechazó la oferta europea de anular las tarifas sobre los carros y amenazó con retirarse de la OMC.

Como si lo anterior fuera poco, también se lanzó contra las joyas tecnológicas de Silicon Valley, en particular contra Google, Amazon, Facebook y Twitter, a quienes acusó de manipular las noticias para perjudicar la agenda conservadora de EEUU.

 

La contraofensiva de Trump, quien busca movilizar a la base de sus seguidores del WASP (White AngloSaxon Protestant: Blancos Protestantes Anglosajones), llegó a niveles nunca vistos durante una cena privada con 100 dirigentes y personalidades evangelistas cristianos en la Casa Blanca, donde advirtió de la inminencia de una guerra civil en caso de una derrota del Partido Republicano y de un triunfo del Antifa, a la izquierda del Partido Demócrata:

“El nivel de odio y cólera es absolutamente increíble en su potencia. Eso se debe en parte a las cosas que he hecho por Uds., para mí y mi familia, y cómo las he hecho… esta elección del 6 de noviembre es más que nada un referéndum, y no solamente sobre mí, es un referéndum de su religión, es un referéndum sobre la libertad de expresión y la Primera Enmienda. Si el Partido Republicano pierde, van a pulverizar todo lo que hemos hecho, y lo harán rápido y en forma violenta, y muy violenta. Existe violencia por doquier. Si Uds. ven al grupo Antifa y a otros grupos del mismo género, son gente muy violenta”.

A juicio de Patrick Buchanan —anterior consejero de Nixon, Ford y Reagan— un triunfo de los Demócratas en la Cámara de Representantes, pero sin las dos terceras partes del Senado a su favor, convertirían todo el 2019 en un “año infernal” porque “Trump no va a renunciar” ya que “si renuncia entregaría su espada y su escudo, y toda su inmunidad” por lo que “usará todos los poderes de la presidencia en la lucha por su supervivencia”.

Buchanan se pregunta por qué los Demócratas iniciarían el juicio del ‘impeachment’ en la Cámara de Representantes a sabiendas que no lo conseguirán en el Senado. En este escenario, a mi juicio, de lo que se trata es de mancillar al máximo a Trump para que llegue emasculado a la elección del 2020 cuando busque su reelección.

El factor de los evangelistas cristianos que ha movilizado Trump no es menor y aún en el caso limítrofe de su defenestración, su sucesor automático sería el vicepresidente Mike Pence quien es un connotado “supremacista cristiano”. Es sabido que Pence se considera primero “cristiano, luego conservador y finalmente Republicano”.

Michael Snyder, fallido candidato Republicano para la Cámara de Representantes y conocido escritor, comenta que “aún el presidente Trump está consciente de la inestabilidad civil de los disturbios civiles que fermentan, y acaba justamente de advertir que habrá violencia si los republicanos pierden en noviembre”.

Según Snyder, si las elecciones se celebraran ahora, “los Demócratas controlarían casi seguramente la Cámara de Representantes y pudieran aún ganar una mayoría en el Senado”.

Juzga que “Trump está en lo cierto de que habrá probablemente violencia si los Republicanos pierden, pero habrá también probablemente violencia si los Republicanos ganan. Porque en cualquier caso, Antifa y otros grupos de la izquierda radical continuarán la escalada de su retórica y violencia” cuando “muchos partidarios de Trump han sido atacados en varias ciudades con frecuencia alarmante”.

Concluye que “este país se está volviendo una caldera de furia, y no va a tomar mucho tiempo para que explote el caos”.

Ningún escenario creíble del 6 de noviembre vislumbra estabilidad alguna para EEUU que oscila entre el caos de una guerra civil y su balcanización.

Alfredo Jalife-Rahme, 31 agosto 2018

Fuente

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